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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.

Villar aborda el crimen de un saxofonista en su novela 'Ojos de agua'

M. LINARES CRUZ  -  Madrid

El paisaje gallego y Leo Caldas, un solitario investigador policiaco, son los grandes protagonistas de Ojos de agua (Siruela), de Domingo Villar. Galicia destaca por la descripción de su naturaleza, de su gente y sus costumbres gastronómicas. A Caldas le toca resolver el asesinato de un joven saxofonista, y al mismo tiempo tiene que soportar a su irreverente asistente, Rafael Estévez.

Domingo Villar (Vigo, 1971) dice haber escrito Ojos de agua, su primera obra, como "un acto balsámico contra la ausencia de mar". Madrid es la residencia del escritor desde hace dos años, y durante ese tiempo ha convertido a Leo Caldas "en un amigo entrañable".

Ojos de agua es una novela policiaca de corte clásico con agilidad narrativa y detalles sutiles que irán desvelando una trama más compleja. El jazz se despliega como telón de fondo de una historia en la que las mujeres aparecen como constantes sombras; el vino, como un cómplice imprescindible, y donde los elementos cómicos sirven como descanso para el lector.

"Es una historia verosímil, pero no completamente veraz". Así define Villar su libro, para el que tuvo que realizar algunas investigaciones de temas médicos y recorrer bares y clubes de jazz.

Es también un homenaje a las ausencias: la de las mujeres, la de la melodía de un saxofón, la de la claridad en las respuestas y, sobre todo, la de Galicia. Es ésta la que marca más a Villar y la que lo ha hecho continuar una segunda historia con Leo Caldas.

11/07/2006 16:50 balacera Enlace permanente. Novela No hay comentarios. Comentar.

Manuel Molina es el nuevo detective barcelonés, en la novela negra

JUAN PEDRO YÁNIZ
BARCELONA. La novela negra barcelonesa está en auge y se va extendiendo hacia la periferia. Esto es al menos lo que se deduce de la lectura de «Dos y dos son cinco» (Barataria) de Laura Malasaña -pseudónimo de una conocida periodista-. Por mor de los pseudónimos los hechos ocurren en la barriada de Quinto Pino, claramente identificable como una de las que forman el municipio egarense, «viejo cascote del desfile de telares y fábricas que le dio sentido alguna vez»; es decir época actual. El asunto da comienzo el día que Manuel Molina deja la fábrica y con una licencia del Bebebé, bajo el brazo, se lanza por los caminos del mundo a descubrir sus grandes y pequeños misterios.
De lo vivo a lo pintado
La formación investigadora y detectivesca ha sido a distancia o correspondencia y más o menos seguía el famoso «Manual del detective de primera». Pero el nuevo desentrañador de misterios se monta un despacho y contrata una secretaria, Elena una buena chica que tiene siempre información de primera mano, que adquiere cada día en la panadería y otras tiendas del barrio. Total, don Manuel Molina, detective de primera, y Elena Cádiz, su secretaria, forman una de las parejas de este tipo mejor avenidas, desde la de «El sueño eterno».
Cierto es que los rastros que tienen que seguir no son tan complejos y repletos de yates y embarcaderos como los de sus predecesores de la costa californiana. La cosa funciona un tanto a lo loco, lo que Manuel hace, Elena lo deshace. Como todos los hombres imbuidos de su gran función social, el detective tiene una irrefrenable tendencia a decir algo en cada momento, venga o no a cuento -podría ser un buen locutor radiofónico-. Por el contrario, Elena hace labor de hormiguita, aclara, recompone situaciones, busca contradiciones. Los tres primeros casos de lo que promete ser una serie nos van enseñando todos estos vericuetos, procedimentales o simplemente mentales. La autora se nota que está enamorada de sus personajes, que los ha sopesado mucho, hecho y rehecho. Tras la lectura de este libro nos queda la impresión de que volveremos a cruzarnos con ellos y sus nuevas aventuras -repletas de humor- y que formarán parte de la enorme nómina de investigadores, privados o no, del último siglo.
11/07/2006 16:56 balacera Enlace permanente. Novela No hay comentarios. Comentar.

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Vuelve Trevanian

¿Y quién es Trevanian?, se preguntarán algunos.

Pues dicen las malas o buenas lenguas que tal vez fue un escalador de prestigio, quizás un especialista en arte, un ex agente secreto… En cualquier caso, fue el seudónimo utilizado por alguien para publicar, en los años setenta, una serie de novelas de espionaje protagonizadas por Jonathan Hemlock, alpinista, profesor de arte y agente secreto en sus ratos libres, ocupación esta con la que costea sus caros caprichos artísticos. Como quiera que el candidato con más papeletas para responder a ese seudónimo era el escritor norteamericano Rodney Whitaker, fallecido el pasado mes de diciembre, supongo que se trata de un secreto que descansa ya bajo tierra.

Viviane Ardevol, de la editorial Entrelibros rescata ahora los dos primeros títulos de la saga, publicados en España a finales de los ochenta por Noguer Ediciones y promete más para el año que viene. Se trata de "La sanción de Eiger", llevada al cine en 1975 por Clint Eastwood, y "La sanción de Loo".

Lo primero que debemos tener en cuenta es que se trata de novelas escritas en los primeros setenta, por lo que resulta conveniente, antes de comenzar su lectura, vestirnos con nuestro mejor pantalón acampanado o con nuestra minifalda preferida (según sea el caso), saquemos del armario la camisa con cuello más grande que podamos encontrar, calzarnos las Ray-Ban de cristales verdosos que teníamos olvidadas por algún cajón y disponernos a "perdonar" algunas actitudes o expresiones que ahora nos pueden parecer improcedentes, trasnochadas o políticamente incorrectas.

En las novelas protagonizadas por Jonathan Hemlock podemos encontrarnos con esos malos malísimos que tanto nos han hecho disfrutar en las historias de espías, tipos sin escrúpulos siempre dispuestos a dominar el mundo como sea, mediante fórmulas para desarrollar mortíferas armas biológicas o mediante el chantaje vil a las más influyentes personalidades de los más poderosos gobiernos del mundo. También veremos desfilar ante nuestros ojos a quienes, desde agencias y contra agencias de espionaje, tratan de poner orden e impedir que los del otro bando consigan sus fines. Y a los ejecutores fríos de las órdenes, incuestionables, que reciben de sus superiores. Y mujeres fatales que aprovechan sus encantos para sonsacar información de donde haga falta… Ay, qué tiempos aquellos, que diría la otrora supuestamente exuberante (y actualmente recauchutada) Bienvenida "Welcome" Pérez.

Y en medio de todo, Jonathan Hemlock, un tipo absolutamente frío y tremendamente capacitado para matar que desconoce lo que es el sentimiento de culpabilidad, un personaje que recuerda por su amoralidad al Ripley de Patricia Highsmith. Experto en arte y prestigioso alpinista, presta sus servicios por dinero a la CII, una organización secreta norteamericana que se dedica a buscar y "sancionar" a aquellos agentes del bando contrario que han osado asesinar a algunos del propio. Porque, no hay que olvidarlo, estamos en los setenta, con dos potencias sumidas en plena guerra fría y, en tiempos así, si algo abunda son los agentes secretos y los motivos para matar.

En "La sanción de Eiger", novela que sirve para presentar a nuestro protagonista, un agente de la CII ha sido ejecutado por la competencia en Montreal. Los asesinos no han dudado en abrir garganta y estómago de la víctima en su afán por recuperar el microfilm que acababa de tragarse. Hemlock es requerido para que sancione a los culpables, uno de los cuales ha sido identificado y del otro se sabe que va a participar en una escalada a uno de los picos alpinos que más vidas se ha cobrado a lo largo de la historia. Su misión será, una vez sancionado el primero de los asesinos, participar en la expedición a la espera de los datos que identifiquen a quien será su segunda víctima, uno de los tres compañeros de ascensión. Pero, ¿qué puede ocurrir si la información no llega antes de que comience la escalada? ¿O si la persona a quien debes sancionar es tu compañero de cordada, aquel que impide que te precipites al vacío?

La trama de "La sanción de Loo" es más convencional, o al menos el escenario lo es. Estamos en Londres. Un hombre aparece empalado en el campanario de St. Martin's-in-the-Fields mientras Hemlock se dispone a dar una serie de conferencias sobre el tema que mejor domina. No, no me refiero a los asesinatos selectivos, sino al mundo del arte. Pero pronto se ve implicado en la muerte de un desconocido que aparece en el cuarto de baño de su casa, y una organización británica vinculada a la CII, de la que se había despedido hace ya cuatro años, le pide amablemente que les ayude a acabar con un individuo que posee información con la que chantajear a la mitad del Parlamento inglés. Para conseguirlo deberá introducirse en la red de burdeles de lujo que, según parece, dirige el candidato a víctima del profesor de arte y gracias a la cual sabe lo que sabe de los viciosos políticos británicos.

Dos novelas de acción al cien por cien, con diálogos plagados de cínicas indirectas, con personajes que nos resultarán familiares desde el principio porque son como aquellos con los que hemos crecido muchos de los que ya tenemos taytantos, como esos Dr. No o Fu-Manchú de turno con los que Ian Fleming o Sax Rohmer nos lo hicieron pasar tan bien. Y una gran alegría el hecho de que una editorial recupere buenos libros casi perdidos en unos tiempos en los que se publica mucho aunque no importe tanto la calidad como la novedad y comercialidad del autor.

Para dentro de unos meses, "Shibumi", otra de Trevanian, con diferente protagonista pero en la misma línea de espionajes y conspiraciones que estas dos primeras. Mientras tanto habrá que esperar, pero antes no debo olvidar quitarme estos pantalones acampanados y esta camisa con chorreras que, más que un espía serio, me hacen parecer un Austin Powers de pacotilla, Y tampoco es cuestión de salir a la calle a llamar la atención.

LA SANCIÓN DE EIGER - LA SANCIÓN DE LOO
Trevanian
Traducción: Isabelle Ardevol
ENTRELIBROS. 2006

Ricardo Bosque para La Gangsterera

Días sin tregua

De entrada, y para hacer un chiste fácil, diré que al título de la última novela de Miguel Mena le sobra el plural, porque ha sido un solo día el que he necesitado para metérmela entre pecho y espalda. Eso sí, un día sin descanso salvo el imprescindible para bajar a tomar unas cañas cerca de casa y guardar las formas ante los inminentes comentarios tipo "últimamente no tienes ojos más que para los libros" o "para estar al lado de un mueble con gafas me voy con mi madre de compras" que me empezaba a ver venir.

Claro, el autor no pensaba en mi manera de leer cuando puso título a su obra, sino en los durísimos días de la transición, y en concreto a las semanas posteriores al intento de golpe de Estado de Tejero, con ETA matando a un ritmo de dos personas por semana, con secuestros para dar y regalar como el del ingeniero Ryan o el heladero valenciano Suñer, con la extrema derecha calentando todavía más el ambiente, con la Guardia Civil con el gatillo flojo del caso Almería y con los cuarteles y comisarías del país repletos de funcionarios ansiosos por brindar cuando el sucesor del golpista del tricornio tuviera éxito y acabase con la puta democracia de los cojones.

Y, por si fuera poco, por si la gente todavía no estaba bastante desestabilizada con la que estaba cayendo, alguien golpea en uno de los pocos estamentos que unen a todos los españoles: el fútbol, claro. Y no se le ocurre otra cosa que secuestrar al "pichichi" de la liga, al asturiano y desde esa temporada barcelonista Enrique Castro "Quini".

"Días sin tregua" es una novela atípica para el género, puesto que, por una vez y sin que sirva de precedente, el lector parte con varios cuerpos de ventaja respecto de los investigadores del secuestro, ya que la novela es parte de la historia de este país y todo aficionado medianamente informado sabe que a Quini lo secuestraron unos pobres hombres en paro y lo tenían retenido en un sótano de Zaragoza; y mientras eso sabe el lector, la policía buscando en Barcelona conexiones con ETA, GRAPO, grupos organizados que pretendan añadir más leña al fuego o mafias de todo tipo.

Sin embargo, esa ventaja del lector no resta intriga a la novela ya que lo de menos es quién sea el autor de tan sorprendente secuestro. Lo verdaderamente importante es la lección de historia reciente que supone la novela, la crónica casi periodística de unos años convulsos que pueden suponer el regreso a las catacumbas dictatoriales o la vacuna que inmunice al país contra todo lo que esté por llegar.

Y como maestro para impartir esta clase de historia, Mena elige a Luis Mainar, un inspector madrileño que acaba de participar en la investigación del secuestro y asesinato por parte de ETA del ingeniero Ryan de la central nuclear de Lemóniz (como dice el protagonista, el gatillo es mucho más rápido que la radiactividad) y que es destinado a Barcelona para colaborar en la resolución del caso del futbolista.

Mainar abandona su comisaria de Madrid dejando tras de sí los vasos de plástico pringosos de champán barato con que muchos de sus compañeros han brindado seis días atrás por Tejero. En Barcelona, nido de rojos y separatistas, no le recibe un ambiente más agradable y pronto descubre que será mejor no manifestar en público (entre sus colegas, evidentemente) su disgusto y preocupación ante tanto salvador de la patria como abunda en los cuarteles españoles o asegurar que, ingenuamente tal vez, preferiría ser inspector de Scotland Yard, donde ni la policía cuestiona la democracia ni los ciudadanos desconfían de la policía.

Pero no sólo deberá callar sobre eso, sino que también deberá hacerlo respecto a la propia investigación en la que colabora. Y guardarse las espaldas, como comprobará cuando se percata de que alguien de su propia comisaria pretenda chantajearle aunque no tenga ni idea de por qué motivo.

Todo ello salpicado por la presión de sus problemas familiares: un suegro militar que no deja pasar ocasión para pedir menos politiqueo y más mano dura, una mujer a seiscientos kilómetros de distancia geográfica y casi tantos en lo emocional y, lo peor de todo, una hija que no crece como los demás niños de su edad sin que los médicos sepan porqué, que tal vez nunca sepa decir papá, una niña que ríe sin tener motivo para hacerlo, que se lleva todo a la boca… incluso la pistola que encuentra en una maleta en uno de los momentos para mí más terriblemente tensos de toda la novela, y no sólo por el peligro que supone para la criatura sino por los sentimientos que despierta en el padre.

En definitiva, una magnífica novela que, con la excusa de un secuestro que conmocionó a los aficionados al fútbol de todo el país, nos sirve, entre otras cosas, como resumen de prensa de una de las épocas más convulsas de la historia reciente de España. Y para tenernos amarrados hasta el final a nuestro sillón favorito sin tiempo siquiera para tomar una cañas con los amigos. Con el calor que se avecina.

DÍAS SIN TREGUA (Premio Málaga de novela)
Miguel Mena

DESTINO. 2006

Ricardo Bosque para La Gangsterera

Biedma distorsiona realidad mostrarla en 'El espejo del monstruo'

El escritor Juan Ramón Biedma (Sevilla, 1962) presentó hoy en el marco del festival Semana Negra su segundo y último libro, 'El espejo del monstruo' (Ediciones B), en el que apuesta por distorsionar la realidad deliberadamente para sacar a relucir lo que nadie quiere vivir y existe en la marginalidad'.


En una Sevilla milenaria y futurista, ennegrecida porque nunca sale el sol, Biedma trata de 'plasmar un juego de miradas a través de espejos', reivindicando la novela negra convencional en la que hay un patrón de asesinatos de monstruos malformados e investigaciones.

Set Santiago, un abogado que acaba de cumplir condena por el asesinato de su hija, es contratado para realizar el seguimiento del extraño crimen de una persona con graves malformaciones mientras que un policía con la cara quemada dirige la investigación en su primer caso tras vivir marginado en el turno de noche.

'Monstruos investigando a monstruos', resumió Biedma antes de aclarar que 'son monstruos que dan miedo a la gente pero también se asustan de la gente' en una 'Sevilla distorsionada para que salga a la luz la real y oscura de los barrios marginales donde no se atreve a entrar ni la Policía', explicó Biedma.

El también autor de 'El manuscrito de Dios' añadió: 'escribo por la obligación de dar respuestas pero desde las esquinas para intentar que los lectores reflexionen sobre el tema'.

No obstante, Biedma asegura que sus novelas podrían desarrollarse en otros lugares que no fueran Sevilla, 'una ciudad en la que se dan situaciones muy opresivas que provocan reacciones como las que reflejan algunos libros o películas como 'Nadie conoce a nadie' en los que se muestra otra realidad social'.

Biedma anunció que está trabajando en su tercera novela, que se titulará 'El imán y la brújula', cuya trama discurre entre Sevilla y Madrid en 1926 cuando se investigan unos experimentos realizados catorce años antes por unos intelectuales aristócratas.

'Con esta obra me permito visitar literariamente los años veinte, muy desconocidos, indagar en los orígenes de la Guerra Civil y hablar de la Guerra de Marruecos, nuestro Vietnam particular', explicó Biedma.

El director de la Semana Negra, Paco Ignacio Taibo II, recordó que 'en apenas dos años Biedma se ha convertido en un artista de una nueva novela negra, esperpéntica, que podría calificarse de nieta de Valle Inclán y que es la mejor respuesta a los súper-ventas de baja calidad que llenan las librerías'.

El segundo protagonista literario de la quinta jornada de la Semana Negra fue el alemán afincado en Francia Pierre Frei, que presentó su primer libro en España, 'Berlín 1945', en el que describe la sociedad de esa época en la ciudad dividida a través de las investigaciones de una serie de asesinatos en serie.

Su próximo libro, que se publicará en Francia a finales de año, se titulará 'El sucesor' y narra el secuestro de un Papa ficticio durante su primer viaje al extranjero en un país sudamericano en el que unos guerrilleros reclaman tierras a cambio de su libertad.

Ahora trabaja desde su pueblecito en las inmediaciones de Toulouse en un libro que se titulará 'Soy berlinés' y en el que traslada la acción a 1963 coincidiendo con el viaje a la ciudad alemana del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, al que un asesino a sueldo trata de matar por veinte millones de dólares.

Terra Actualidad - EFE
12/07/2006 20:30 balacera Enlace permanente. Novela No hay comentarios. Comentar.

Los premiados de la XIX Semana Negra

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El pasado sábado se daban a conocer, en el Hotel Don Manuel de Gijón, los premiados en las diferentes modalidades en esta última edición de La Semana Negra.

El cubano Leonardo Padura obtuvo el Premio Dashiell Hammett a la mejor novela de género policiaco de por su obra "La neblina de ayer" (Tusquets). La novela galardonada es la sexta que ha escrito Padura con el policía Mario Conde como protagonista, esta vez ya retirado del Cuerpo, aunque deberá investigar un crimen relacionado con su nueva afición: la compra de colecciones de libros usados.

En cuanto al Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción, fue para el español Ignacio Martínez de Pisón por su obra "Enterrar a los muertos" (Seix Barral), en la que el se reconstruye el asesinato de un dirigente de izquierdas a manos de sicarios del régimen de Stalin, ocurrido en España durante la Guerra Civil.

El Premio Memorial Silverio Cañada, concedido a la mejor primera novela negra, lo recibió el mexicano Bernardo Fernández (más conocido como BEF), por la obra "Tiempo de alacranes" (Editorial Moritz), y el Premio Espartaco a la mejor novela histórica fue obtenido por León Arsenal por "La boca del Nilo" (Edhasa).
 
Y finalmente, el Concurso de Relatos Semana Negra y Ateneo Obrero de Gijón fue para los relatos "Querido Subcomandante Marcos" de Rodolfo Pérez Valero y "Padre" de Isabel González González. Los otros finalistas fueron "Mañana sin luna" de María José Codes Ortega, "Espérame en el cielo, corazón", de Reynaldo Lugo Mendoza y "El ciego impecable" de Manuel Cachay Díaz.

 

17/07/2006 19:04 balacera Enlace permanente. Eventos No hay comentarios. Comentar.

Lectura dramatizada del relato ganador del I Concurso de Relatos Cortos Justo Vasco

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El sábado, a las 19.30 y dentro de los actos correspondientes a la XIX Semana Negra de Gijón, un gangster realizó una lectura dramatizada en la Carpa del Encuentro del relato ganador del I Concurso de Relatos Cortos Justo Vasco convocado por la Asociación Cultural NOVELPOL.

El relato ganador era, como ya informamos en su momento, Violencia residual, de José Manuel Moreno Pérez. El gangster, en la foto, el estudiante de Arte Dramático de Gijón Jesús María Prieto, quien a pesar del aspecto terminó perdonando la vida a todos los presentes en el acto.

No se registraron daños personales ni materiales. 

17/07/2006 19:29 balacera Enlace permanente. Eventos No hay comentarios. Comentar.

El I Concurso de Relatos Cortos Justo Vasco en A Quemarropa

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Publicado en el nº 10 de A Quemarropa (domingo 16 de julio de 2006)

Ayer por la tarde un gangster se hizo con el poder de la Carpa del Encuentro. Con pistola, camisa blanca y zapatos, pantalones, tirantes y sombrero negros, su imagen logró aterrar a unos cuantos. Afortunadamente, contuvo su Violencia residual y se limitó a contarnos su historia. Se trataba de Jesús María Prieto, estudiante de Arte Dramático de Gijón, que dramatizaba el relato de J. M. Moreno Pérez Violencia residual, ganador del I Concurso de Relatos Cortos Justo Vasco, convocado por la Asociación Cultural Novelpol. La Asociación que preside Zeki, uno de los personajes que no fallan nunca en la Semana Negra, ha bautizado el galardón con el nombre de una de las almas de la Semana Negra: Justo Vasco, fallecido a principios de año. Al premio se presentaron 299 relatos que optaron a los 250 euros con que estaba dotado. Fueron finalistas los relatos Romanzas y seguidillas, de A. Portillo González; Crónicas de lo indeleble, de D. Olavarría; Disparos sobre el espejo, de C. E. Almonte Carvajal y El pendenciero, de R. D. Tarruella. El jurado estuvo compuesto por Lorenzo Lunar, Rebeca Murga, Ricardo Bosque, Jesús Lens y Sébastien Rutes.

En la foto, de izquierda a derecha, Ricardo Bosque, Jesús María Prieto, Zeki y José Javier Abasolo.

18/07/2006 09:36 balacera Enlace permanente. Eventos No hay comentarios. Comentar.

Muere Mickey Spillane, creador del detective Mike Hammer

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Fue además uno de los creadores originales del Capitán Marvel y el Capitán América
Foto: AP 

Washington. (EFE).- Mickey Spillane, el escritor que creó el personaje del violento y machista detective Mike Hammer, murió a los 88 años en su hogar de Murrells Inlet (Carolina del Sur), tras una larga enfermedad, según informó un empleado de la funeraria Goldfinch. Según el periódico «Myrtle Beach Sun News», Spillane sufría de cáncer de páncreas y su deceso ocurrió el martes pasado.

Frank Morrison Spillane nació en Brooklyn (Nueva York), aunque pasó su infancia en vecindario de Elizabeth (Nueva Jersey). Comenzó escribiendo cómics, aunque tuvo que dedicarse a otros trabajos como saltimbanqui en un circo o instructor de las Fuerzas Armadas para ganarse la vida.

Spillane fue uno de los creadores originales del Capitán Marvel y el Capitán América, y está reconocido como uno de los más grandes autores de «pulp fiction» (o revistas baratas) existentes.

En 1946 llegó su primera novela de detectives, Yo, el jurado, en la que el público conoció por primera vez el personaje de Mike Hammer. A éste le siguieron doce libros más, que suman más de 100 millones de ejemplares vendidos.

Muchos de sus libros fueron llevados con suerte desigual a la gran pantalla, como el clásico de Robert Aldrich de 1955, El beso mortal, y también dieron lugar a varias series de televisión en la década de 1950.

Hacia el final de su carrera se fue produciendo una identificación cada vez más manifiesta entre el autor y el personaje, lo que llevó a Spillane a aparecer como Mike Hammer en una de las películas inspiradas en sus libros.

También tuvo un papel secundario en la serie de televisión Colombo e incluso apareció en anuncios de cerveza en los que interpretaba el papel de escritor duro y áspero.

La Vanguardia

Las tribulaciones de un griego en Grecia

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Herme Cerezo
 
Veinte años después, Pavlos Macris, un profesor de la universidad de Salónica, experto en Historia del Arte del Renacimiento, recibe la “extraña” visita de una pareja de policías: el teniente Eugenidis y la sargento Lida Pavlidu. Ambos penetran en su vida para remover el pasado: la búsqueda de un viejo amigo, Dimitris Scuros, al que Macris conoció cuatro lustros atrás y al que hace más de tres años que no ha vuelto a ver. Casualmente Scuros, Mimis de apelativo, ha desaparecido sin dejar huella. A partir de este instante, de esta irrupción policial, la vida de Pavlos, prototipo clásico del profesor de universidad (vida solitaria, dama de llaves a la antigua usanza, en realidad un remedo freudiano de la imagen de su madre, vivienda tradicional y aislada, sin pareja estable, rodeado de libros y cedés de música clásica, enfrascado en mil libros y comunicaciones académicas), sufrirá un profundo cambio al participar en la investigación policial desencadenada para buscar a Mimis. Pavlos Macris entrará al trapo subyugado por los indudables atractivos de la sargento Pavlidu, a la que dobla en edad y en deseo. Desde ese momento, su “rutinaria y subrepticia” vida sentimental con su amante Eleni, una odontóloga casada con un colega suyo, cobrará un nuevo sentido o perderá el que tenía.

¿Conseguirá Macris consumar en el tálamo su relación con la sargento Lida Pavlidu tal y como pretende? ¿Cómo reaccionará su amante clandestina, ante esa nueva situación? ¿Dónde ha ido a parar Mimis Scuros?

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20/07/2006 10:57 balacera Enlace permanente. Novela No hay comentarios. Comentar.

Serge Salaün: «No conozco una novela negra que no tenga un mensaje»

El catedrático de Literatura en París afirma que la integración de España en Europa se debe a su cocina

Laviana,
Andrea A. SOLÉ


«La novela negra intenta mantener un contacto íntimo con la realidad, tratando a la cultura no como recreación, sino como algo que va unido a la vida de las personas», manifestó Serge Salaün, catedrático de Historia y Literatura Española en la Universidad Sorbonne Nouvelle, de París, en la última conferencia del curso de Extensión Universitaria «Cultura y alimentación», celebrado en Pola de Laviana.

La novela negra surge en América en el siglo XIX y viene de la mano de lo que se considera la caída del sueño americano, de la época de la crisis económica de 1929, reflejando lo que en ella estaba sucediendo. «No hay novela negra sin mensaje», afirmó el catedrático, y desde su aparición, las novelas negras «están relacionadas con las crisis que sucedían en la sociedad de aquellas épocas».

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De Palma abrirá la Mostra de Venecia con «The Black Dahlia»

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Está basada en la novela de James Ellroy, autor de «L.A. Confidential».

El famoso festival de cine italiano se celebrará entre el 30 de agosto y el 9 de septiembre.

La película The Black Dahlia , del realizador estadounidense Brian De Palma, inaugurará la próxima edición de la Mostra de Cine de Venecia, que se celebrará del 30 de agosto al 9 de septiembre, según informaron ayer fuentes de la organización del festival.

El filme, protagonizado por Scarlett Johansson, Hillary Swank y Josh Hartnett, será uno de los participantes en la sección a concurso en la 63 edición del festival veneciano, cuyo programa oficial se dará a conocer este jueves en Roma.

Artículo completo en Diario de León
26/07/2006 13:13 balacera Enlace permanente. Cine No hay comentarios. Comentar.

El camino blanco llega a Argentina en agosto

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JOHN CONNOLLY El camino blanco

Novela – Colección Andanzas – 384 páginas – 42 pesos – ISBN 987-1210-49-3 – Código TCA603EA

En Carolina del Sur, un joven negro se enfrenta a la pena de muerte acusado de haber violado y asesinado a Marianne Larousse, hija de uno de los hombres más ricos del estado. El caso, que nadie quiere investigar, hunde sus raíces en un mal que se remonta a un pasado remoto, el tipo de misterio que se ha convertido en la especialidad del detective Charlie Parker. Éste ignora que está a punto de sumergirse en una pesadilla y de introducirse en un escenario teñido de sangre en el que se mezclan el espectro asesino de una mujer encapuchada, un coche negro que espera a un pasajero que nunca llega, y la complicidad tanto de amigos como de enemigos en los sucesos que rodean la muerte de Marianne Larousse. Más que una investigación, es un descenso a los abismos, un enfrentamiento con las fuerzas oscuras que amenazan todo aquello que Parker ama.

Paralelamente, en la celda de una prisión, el fanático predicador Faulkner trama una venganza contra Charlie Parker, y para ello utilizará a los mismos hombres a los que el detective está siguiendo, y a una extraña y contrahecha criatura que guarda sus secretos enterrados en la orilla de un río: Cyrus Nairn.

Todas estas figuras deberán enfrentarse a su cruento destino final en los pantanos del sur y los bosques del norte, escenarios muy alejados entre sí pero unidos por un frágil hilo: el lugar donde convergen los caminos de los muertos y de los vivos.

John Connolly nació en Dublín en 1968. Estudió filología inglesa en el Trinity College de Dublín y periodismo en la Dublin City University. Fue funcionario en la Administración local y trabajó como cadete en los almacenes Harrod’s de Londres y como camarero, antes de ejercer como periodista freelance del Irish Times, para el que sigue escribiendo. Vive en Dublín, pero pasa parte del año en Estados Unidos, donde se desarrollan sus novelas. Por Todo lo que muere (Tusquets, 2004) fue galardonado en 1999 con el prestigioso Shamus Award a la mejor primera novela.

Libros de John Connoly en Tusquets: Todo lo que muere – El poder de las tinieblas – Perfíl asesino

26/07/2006 17:27 balacera Enlace permanente. Novela No hay comentarios. Comentar.

La novela negra contra la competencia (desleal) de la realidad

La apuesta por el género se enfrenta a una agresiva e inesperada competencia: la violencia real de la que a diario dan cuenta los medios de comunicación.

Hoy día, las páginas de los periódicos y los programas de radio y televisión tienen una fuerte carga de violencia. Si alguna vez Carlos Fuentes aseguró que la realidad empezaba a superar a la ficción, ahora la novela policiaca y negra enfrenta una verdadera competencia con hechos que ya no requieren de la imaginación más truculenta.

Sin embargo, esa realidad siempre ha estado ahí, a decir del escritor Francisco Haghenbeck, autor del libro Trago amargo (Joaquín Mortiz/DGP-Conaculta/Gobierno de Querétaro). Para este autor, los problemas radican en la facilidad actual para acceder a esas historias y el que poco a poco se transformen en algo rutinario.

“Raymond Chandler, en 1930, cuando escribió sus novelas, ya hablaba de corrupción policiaca, de asesinatos; que ahora sea más fácil acceder a estos temas es muy distinto: es muy fácil abrir el periódico y encontrar nota roja por todos lados.

"Creo que el riesgo principal es verlo como un asunto común, que ya no seamos sensibles a él. En eso hay que tener cuidado, pero eso no es problema de la novela negra, sino de los humanos, porque al final el género es una metáfora de nuestra realidad”, asegura el ganador de la segunda edición del Premio Una vuelta de tuerca.

Para Antonio Malpica, autor del libro Apostar el resto, una de las grandes apuestas de la literatura negra o policiaca es convertirse en el ámbito en el cual se valga de todo: cometer todos los crímenes o asesinar a los héroes, porque finalmente es ficción.

“En lo personal le apuesto mucho a esa opción, porque en la literatura no lastimo a nadie y, hasta cierto punto, se convierte en una vía de escape para el monstruo que todos llevamos dentro. Nunca va a ser lo mismo leer una novela negra que la nota roja; en quien se sienta a leer únicamente la nota roja seguramente ya hay más morbosidad”.

Sigue leyendo en La Opinión  

28/07/2006 09:29 balacera Enlace permanente. Novela No hay comentarios. Comentar.

Una historia para leer con martini en la mano

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Por Virginia Bautista

John Huston es el Santo Patrono de Puerto Vallarta. Significa tanto para los lugareños que este realizador cinematográfico estadunidense filmara en sus playas La noche de la iguana, en 1963, que la plaza luce una escultura del también actor, en lugar de un busto del prócer Benito Juárez.

Pero lo más sorprendente, además de que "el puerto existe por la película", es que la cinta que reunió en el pueblo a las mejores estrellas de Hollywood de ese momento se convirtió en un "verdadero mito" del que la gente sigue hablando y recuerda con entusiasmo 43 años después.

Este suceso inspiró al escritor Francisco G. Haghenbeck (1965) para escribir su primera novela: Trago amargo (Joaquín Mortiz), Premio Nacional Una vuelta de tuerca 2006, con la que inicia una trilogía motivada por la relación entre Hollywood y México a principios de los años sesenta.

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Vacaciones

Hasta los mas sanguinarios asesinos en serie se toman un descanso de vez en cuando, así que esta vuestra Balacera no podía ser menos.

Que ustedes lo pasen y lo lean bien. Hasta la vuelta hacia el 20 de agosto.

28/07/2006 14:12 balacera Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.
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