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La Balacera

LLEGA EL SUSPENSE AMARILLO

LLEGA EL SUSPENSE AMARILLO La surcoreana 'Memories of murder', premiada en San Sebastián, narra la historia de un psicópata sexual

Sergi Sánchez

LA FICHA
'Memories of murder (Crónica de un asesino en serie)'
Director: Bong Joon-ho
Intérpretes: Song Kang-ho, Shim Sung-bo, Kim Sang-kyung
País: Corea del Sur
Duración: 127 minutos
Estreno: 21 de mayo

Seguro que les resulta a ustedes difícil imaginar cómo serían El coleccionista de huesos o Giro inesperado en clave de coreana. Películas sobre policías rompiéndose la cabeza para dar con la pista que les ayudará a cazar al asesino en serie de rigor. Películas que el cine norteamericano factura como tuercas en una cadena de montaje, idénticas las unas a las otras como gotas de agua que caen de un grifo mal cerrado.
Más allá de nuestra curiosidad por lo exótico, ¿qué interés puede tener Memories of murder (Crónica de un asesino en serie), una versión rural y oriental de los thrillers de multisala, para llegar al Festival de Cine de San Sebastián, suscitar todo tipo de encendidos elogios y llevarse al otro lado del globo el Premio Especial del Jurado y el Premio de la Crítica? Pues que el director Bong Joon-
ho insiste en el error, la dificultad, la incompetencia, la obsesión de los que investigan y, finalmente, acentúa la inquietud de los finales abiertos, de las preguntas sin respuesta.
Todo ello con un enfoque hiperrealista, sucio, triste, afectado por la lluvia, el polvo y la ignorancia del lugar donde ocurren los hechos, una pequeña aldea de las afueras de Seúl, y la inexperiencia de los detectives, dos tontos muy tontos (a los que se les une uno más listo, que lleva de la ciudad la seriedad paranoica de los que dedican toda una vida a su trabajo), incapaces de tomar huellas sin resbalar sobre el barro o de mantener intacta la escena del crimen.

DIEZ CRÍMENES
¿Cuál es el crimen? Un crimen real: entre 1986 y 1991, en ese pueblo improbable, se cometieron diez asesinatos de mujeres. El culpable era un psicópata sexual, que violaba y estrangulaba a sus víctimas utilizando la ropa interior de éstas. La lluvia, la noche y una canción completaban el modus operandi de este singular asesino, que llevó por la calle de la amargura a la policía de Corea del Sur, cuestionando a veces sus expeditivos métodos --Bong Joon-ho muestra interrogatorios que despertarían sonrisas de complicidad entre los responsables de las torturas de presos iraquís-- y conmocionando a todo el país, que vivió el proceso, apoyado espectacularmente por la prensa, con una mezcla de mórbido interés y absorta estupefacción.
Memories of murder observa con distancia irónica los avatares de los detectives metidos hasta el cuello en el caso --al principio, parecen una versión en ojos rasgados de Torrente-- subrayando su torpeza exageradamente, dirigiendo sus pasos hacia una oscuridad cada vez más peligrosa y, en cierto modo, más convencional. En esa parte de la película, Joon-ho logra grandes momentos de suspense, y cuando ha conseguido ponernos el corazón en un puño, nos ata en corto y nos deja en medio de la noche cerrada de un túnel sin salida.
Tan desconcertante como desequilibrada, la película intenta rimar el humor con el horror. A veces, sus ambiciosos objetivos no salen a flote, pero la propuesta de Joon-ho es, cuando menos, más estimulante que cualquiera de los thrillers a la europea llegados últimamente a nuestras pantallas.

Noticia publicada en la página 004 de la edición de Viernes, 21 de mayo de 2004 de Viernes
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