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La Balacera

Ciudad final

Ciudad final

CIUDAD FINAL
Kama Gutier
MONTESINOS


Cuando en una misma ciudad, perteneciente además a uno de esos países llamados “en vías de desarrollo”, cientos de mujeres aparecen a lo largo de los años asesinadas, violadas, torturadas y abandonadas en los desiertos que la rodean o en su mismo centro, lo primero en lo que piensa la indignada sociedad del primer mundo es en el alto nivel de corrupción que ensucia a ciertos gobiernos, que así les va y les irá y que eso, en sus profundamente democráticos y avanzados países nunca podría suceder.

Cuando esa misma ciudad es utilizada por las multinacionales con sede en aquellos países tan desarrollados para instalar las fábricas que darán trabajo a sus habitantes, dispuestos -no les queda otra- a soportar jornadas interminables en pésimas condiciones y por cuatro cuartos, parece que algo deberían hacer las autoridades para acallar las conciencias y lavar la imagen, tanto de la ciudad como de las propias multinacionales.

Porque, ¿puede ser fruto de la casualidad que casi todas las víctimas sean jovencitas, guapas y trabajadoras de las maquilas instaladas por esas multinacionales? ¿alguien puede creer, de veras, que la policía pueda ser tan inoperante? ¿que la judicatura tenga realmente esa venda en los ojos con que se la representa que le impida ver lo que sucede a su alrededor?

Esas son algunas de las preguntas que se plantea Kama Gutier, criminóloga medio gringa medio mexicana, profesora en la universidad de El Paso e invitada por las autoridades del sur del río Bravo para que colabore en la investigación de los asesinatos cometidos en Ciudad Juárez y que llevan años horrorizando al mundo civilizado.

Evidentemente, las trabas impuestas por la jueza encargada del caso para llevar a cabo una investigación mínimamente seria, así como la imposibilidad de realizar una autopsia como Dios manda a unos cadáveres que previamente han sido lavados y amputados por los forenses locales con la consiguiente desaparición de todo resto que pudiera conducir a algún resultado aceptable, convencerán a Kama de lo obvio: su invitación a participar en la resolución del caso no obedece sino al deseo de maquillar la imagen del gobierno mexicano ante el resto del mundo.

La obsesión de la jueza por imputar los crímenes a un pobre hombre que lleva cuatro años encerrado, la rapidez con la que la policía detiene al primero que pasaba por allí en cuanto aparece un nuevo cadáver, el testimonio de uno de los acusados -lo manifestado a su abogado, no lo que la policía le hizo confesar tras días de torturas-, las sugerentes fotografías que en las empresas suelen tomarse de algunas de las empleadas con la excusa de su participación en la elección de Miss Maquila, la sensación de que todas esas mujeres no son consideradas sino como carne fresca y barata con la que alimentar el derecho de pernada que algunos parecen ejercer, el seguimiento continuo del que la criminóloga es objeto... todo apunta a que tras los crímenes no hay un asesino en serie al uso. Tal vez sea eso lo que se quiera aparentar, pero la realidad debe ser muy diferente.

Narrada en primera persona -nunca mejor dicho, pues protagonista y autora son la misma persona-, descarnada como no podría ser de otro modo, vigorosa y no exenta de cierto sentido del humor -producto de la mordacidad de la investigadora, que el tema tratado no da para echarse unas risas-, Ciudad final es una excelente novela que mezcla sabiamente realidad y ficción, una mezcla que comienza por la propia identidad de la autora y que alcanza hasta la razón apuntada como móvil de los asesinatos, con un desenlace que no deja de ser una hipótesis más y que la propia protagonista sabe que que jamás podrá demostrar.

Noticia de última hora

En el momento de redactar esta crítica, el que suscribe ha tenido conocimiento de lo que sigue:

Jefa del departamento de delitos sexuales contra las mujeres es asesinada

Cerca de las 9 de la noche de ayer (05-05-2008), en Ciudad Juárez (norte de México), fue asesinada la Comandante de la Policía Ministerial en Juárez y encargada del Departamento de Delitos Sexuales contra las mujeres, Berenice García. En la ciudad más de 300 mujeres fueron muertas, desde 1993, y otras tantas están desaparecidas.

Sólo este año, los crímenes de feminicidio, que afectan a los derechos humanos de las mujeres, ya hicieron 24 víctimas. Berenice fue ejecutada por un grupo armado dentro de su propia casa, los disparos, cerca de 60, fueron hechos con fuzil AK-47.

Ella tenia 32 años, y había dedicado los últimos 10 a la policía. Su familia hizo el reconocimiento del cuerpo en el local del crimen. Además de ser una zona de extrema violencia en contra las mujeres, Ciudad Juárez - ubicada en la frontera con los Estados Unidos - es una región marcada por disputas entre los narcotraficantes por el control del mercado.

De acuerdo a informaciones divulgadas por la Telesur, unos 14 agentes policiales fueron asesinados en Ciudad Juárez en lo que va del año. Eso pese a que el gobierno federal desplegó, en marzo último, una fuerza adicional de 2 mil 500 militares debido a una fuerte escalada de la violencia.



Ricardo Bosque



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