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La Balacera

Novela

Un crimen a la sombra de Montjuïc

La crónica de sucesos ama los ambientes barceloneses. En El loco de las muñecas (Alianza) Empar Fernández parte de un hecho real: el macabro hallazgo de un indigente muerto en las laderas de Montjuïc, rodeado de muñecas rotas a las que parece proteger de las llamas que han arrasado su chabola.

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Retrato de familia con muerta

Retrato de familia con muerta

RETRATO DE FAMILIA CON MUERTA
Raúl Argemí
ROCA EDITORIAL
II Premio L'H Confidencial


Raúl Argemí lo ha hecho de nuevo. Y no refiero a lo evidente, la consecución de otro premio que añadir a sus justamente abarrotadas vitrinas, sino a sorprenderme y emocionarme con una narración tan original como este Retrato de familia con muerta.

Los muertos siempre pierden los zapatos, Penúltimo nombre de guerra, Patagonia Chu Chu, Siempre la misma música, El Gordo, el Francés y el Ratón Pérez... Novelas imprescindibles para cualquier aficionado al género criminal que siempre sobrecogen por su crudeza y, en ocasiones, incluso pueden llegar a arrancar una sonrisa en el lector ante situaciones inteligentemente cómicas dentro de la dureza de lo que se narra.

En el caso de su última novela, galardonada con el II Premio L'H Confidencial, no hay lugar para la diversión, pues la tragedia llena todas y cada una de sus páginas. Y cuando digo la tragedia, lo hago en el sentido más estricto de la palabra.

Juan Manuel es un juez en activo que ha pasado del idealismo de sus años jóvenes al realismo al que le ha llevado el tiempo dedicado a su quehacer profesional. Habituado por tanto a que no siempre -en realidad casi nunca- triunfe la Justicia, hay un caso del que no puede olvidarse después de que se cerrase sin resolver cuatro años atrás: una mujer muerta, a todas luces víctima de un asesinato aunque resulte imposible colgarle el muerto a nadie. Y es que el crimen se ha cometido en un country, una de esas urbanizaciones cerradas, aisladas del mundo y protegidas por vigiladores privados que sólo ve lo que les dicen que deben ver. Urbanizaciones habitadas por individuos acostumbrados a hacer su santa voluntad, por la sencilla razón de que tienen el dinero necesario para comprar la de policías, fiscales, forenses...

La obsesión por el caso hace que Juan Manuel se salte todas las normas judiciales con la única finalidad de encontrar respuestas, aunque estas no sirvan para llevar a nadie ante los tribunales. A su lado, el Ritter, compañero de infancia que ha seguido una carrera muy diferente de la suya y que le ha permitido ver de cerca la verdadera cara de esos inocentes a los que nunca se podrá culpar de delito alguno. Aunque los cometan a plena luz del día, con la arrogancia de quien se sabe a salvo en toda situación. Y en medio, presidiendo el drama a su pesar, la muerta. Incómoda para los suyos, recibirá la muerte vergonzante de manos de quienes la rodean, una muerte colectiva en la que cualquiera puede ser la mano ejecutora aunque todos sean las cabezas pensantes.

Los puntos de vista del juez, del Ritter y de varios de los acusados y testigos a través de lo que en su momento declararon nos proporcionarán la visión conjunta que necesitamos para completar una imagen trágica. Las Euménides, ese coro de griegas vengativas que Argemí utiliza como un recurso ciertamente original, arriesgado pero eficaz, subrayarán la fuerza dramática de la novela. ¿Se podría haber contado la historia de otro modo? Evidentemente, pero nadie como Raúl Argemí para hacerlo así y con esta maestría.

Ricardo Bosque

 

Carlotto descubre en "Hasta nunca, mi amor" la "nueva mafia" italiana

Carlotto descubre en "Hasta nunca, mi amor" la "nueva mafia" italiana
Agencia EFE
Miércoles, 2 de abril 2008

Massimo Carlotto, un escritor de novela negra que protagonizó un famoso caso de corrupción policial en Italia, acaba de publicar en español Hasta nunca, mi amor, una obra de ficción "política y de denuncia" en la que se desgranan los entresijos de "la nueva mafia" del noroeste del país transalpino.

El protagonista de la historia, Giorgio Pellegrini, es un activista de extrema izquierda que huye de la Italia de los setenta tras matar a un guardia de seguridad en un intento de atentado.

Después de un exilio de veinte años en París y la guerrilla de Hispanoamérica, vuelve a Italia con la inquebrantable voluntad de convertirse en un prohombre, cueste lo que cueste.

"Mi biografía no tiene nada que ver con este personaje", ha declarado hoy a Efe Carlotto, que también militó en la extrema izquierda y tuvo que exiliarse en los años setenta.

"Digamos que es un personaje real, resumen de cuatro o cinco personas que yo he conocido y cuya historia he querido contar", ha afirmado el autor.

Considerado por la crítica como uno de los mejores autores italianos de novela negra, Carlotto (Padua, 1956) habla en este libro de "la nueva criminalidad de Italia, que ha conseguido infiltrarse en una parte de la sociedad honesta y que hoy ya forma parte del sistema".

"Hay un motivo para contar esto", avisa el escritor italiano. "En Italia ya no existe el periodismo de investigación -afirma Carlotto-, así que nadie habla de la evolución y las transformaciones de la criminalidad".

Por las páginas de Hasta nunca, mi amor (Emecé) desfila una espectacular caterva de personajes, reflejo de la realidad criminal del país transalpino: policías corruptos y asesinos, ex combatientes kosovares, terroristas refugiados, prostitutas esclavizadas, políticos sin escrúpulos y viudas de mafiosos desesperadas.

La viuda del jefe de la mafia "es un personaje que conocí en un club nocturno de Italia", confiesa Carlotto. "Es auténtica. Era la viuda de un jefe muy importante del crimen organizado de Milán y era extraordinaria, porque, a pesar de que ella no era joven, era cortejada por muchos de los jóvenes jefes, precisamente por su pasado".

El "caso Carlotto" cuenta con 11 procesos y 86 juicios. Massimo, miembro de una organización de extrema izquierda llamada Lotta Continua, fue acusado de asesinato a sus 19 años y pasó seis en prisión y cinco prófugo, antes de ser extraditado de nuevo a Italia.

En 1993 fue indultado después de que se realizara un análisis de ADN a una de las pruebas. El autor de Hasta nunca mi amor sigue manteniendo que "aquel crimen fue una trampa que le tendieron los fascistas y la policía".

El próximo trabajo de Carlotto, que bebe de la tradición literaria de Andrea Camillieri pero pertenece al movimiento "negro Mediterráneo", es de salida inminente en Italia y trata sobre un grupo de cristianos que se convierte al Islám en Argelia, "algo extraño para lo que ha sido mi producción, pero un caso muy interesante que la Iglesia ha mantenido oculto".

 

Serie negra: despertar del sueño eterno

No es de ahora, ni siquiera del siglo pasado, que muchas obras literarias vengan con un cadáver dentro. Así ha sido, y será. Si me apuran, hasta en el Tenorio: «Los muertos que vos matáis gozan de buena salud». Y, si me siguen apurando, hasta en la Biblia, con aquel despliegue de armas de destrucción masiva que fueron Sodoma y Gomorra.
 
Pero si hay títulos rebosantes de sangre, frases enjutas, respuestas afiladas, muertos que van y vienen, ajustes de cuentas, vasos de whisky (o tazas de café) pocos estilos como el de las novelas de polis y detectives o, como se empezó a llamarla desde Hammett y Chandler, novela negra. Antes de estos dos hombres ya hubo género más o menos negro, desde Edgar Allan Poe y sus «Crímenes de la calle Morgue» a las andanzas de Sherlock Holmes, algo elemental, querido lector. Pero Chandler y Hammett dotaron al género de sustancia social más allá del misterio y los tiroteos. Con sus máquinas de escribir hurgaron en las penumbras y zonas abisales de la sociedad de su tiempo.
 
A ellos se le puede añadir una larga lista en la que sin querer hacer a nadie de menos (esta gente se las gasta muy tiesas) se puede y debe mencionar a William Irish; Chester Himes (el ángel negro de Harlem); Agatha Christie (con sus criaturitas Hércules Poirot y Miss Marple); Patricia Highsmith, madre del amoral y estafador Tom Ripley; James Ellroy; George Simenon... Un caso singular es el de Boris Vian, que como Vernon Sullivan le echó carnaza al fuego negro con «Escupiré sobre vuestras tumbas», «Todos los muertos tienen la misma piel», «Con las mujeres no hay manera» y «Que se mueran los feos».
 
En España, el género tardó en implantarse, debido a la censura y a que los cuerpos de seguridad eran intocables. Por supuesto hubo excepciones. Como la del curioso «Plinio», de García Pavón. Y cómo olvidar al Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán. También hay que recordar al maestro Francisco González Ledesma, autor de títulos como «Expediente Barcelona» en la que nació su comisario Méndez. González Ledesma acaba de estrenar su último título: «Una novela de barrio» (Ed. RBA). También hay que citar, ya más recientemente, a Juan Madrid y su detective Toni Romano. Y a Andreu Martín, Lorenzo Silva (con su pareja de la Benemérita) y Paco Ignacio Taibo II, por no hacer de los ejemplos otra historia interminable. Y un caso más y muy curioso. El caso (abierto) de Jorge Luis Borges y su amigo Adolfo Bioy Casares, quienes bajo el seudónimo «H. Bustos Domecq» firmaron varios relatos policiacos protagonizados por Isidro Parodi.
 
 
 
 

Otro tiempo, otra vida

Otro tiempo, otra vida

OTRO TIEMPO, OTRA VIDA
Leif GW Persson
Traducción de Mayte Giménez y Pontus S.
EDICIONES PAIDÓS. ALEA

Tan solo dos meses después de dar buena cuenta de las más de seiscientas páginas de la primera parte de la trilogía El declive del Estado del Bienestar, el sello Alea de Editorial Paidós ataca de nuevo con la segunda entrega de esta suerte de memorias de todo un país, lo que podríamos denominar como la cara B de la inmaculada sociedad sueca.

Y si en Entre la promesa del verano y el frío del invierno Leif GW Persson nos enfrentaba al magnicidio sin resolver más importante de la historia sueca (por supuesto, me refiero al asesinato de Olof Palme), con Otro tiempo, otra vida nos pondremos al corriente de otro inquietante capítulo de la historia del país nórdico: el asalto a la embajada alemana en Estocolmo en 1975 por parte de un grupo de extremistas, varios de ellos nativos del país más avanzado socialmente del mundo.

A partir de ese arranque histórico, la trama se traslada a 1989 para  plantearnos un caso más convencional: el apuñalamiento en su propio domicilio de un ciudadano más bien gris en lo que parece uno más de los cientos de crímenes pasionales con los que debe convivir la policía de cualquier país.

Pero, evidentemente, nada es tan simple como las primeras apariencias se empeñan en mostrar y, archivado el caso y transcurridos otros diez años, el grupo encargado de revisar aquellos asuntos a punto de prescribir irá descubriendo nuevas y sorprendentes –pero verosímiles- conexiones de la víctima con el asalto a la embajada alemana, con algunos revolucionarios que dejan de serlo cuando el paso del tiempo y el triunfo social les aburguesa y con políticos inmersos en ascendentes carreras que pueden venirse a bajo si ciertos asuntos se destapan.

En esta nueva entrega, una narración más ortodoxa que la que pudimos ver en la primera parte de la saga, nos reencontramos con viejos conocidos a los que el paso de los años ha hecho madurar y, en algunos casos, incluso modificar su estado civil.  Veremos cómo le van las cosas a Bo Jarnebring o Anna Holt, dos casi aprendices en 1989 y ahora curtidos investigadores; sabremos más de los turbios manejos de la Policía de Seguridad, con Berg a la cabeza; Bäckström o Wiijnbladh seguirán cayéndonos como una patada en los mismísimos; y Lars Martin Johansson nos sorprenderá de nuevo con su mucho ingenio, su ironía constante y su habilidad para decir una cosa mientras piensa otra muy diferente.

Una trama más ágil, compacta y policíaca que la que encontramos en Entre la promesa del verano y el frío del invierno,con una investigación más convencional que en esa primera entrega de la saga y que aprovecha el filón de aquella, con sus potentes personajes y el sucio trasfondo político que siempre intuimos debía ocultar tanta perfección como la sueca.

Ahora sólo queda esperar a que la editorial nos ofrezca, este mismo año, la tercera entrega de la trilogía, con un título tan sugerente como los anteriores: En caída libre, como en un sueño. La esperamos con ganas.

Ricardo Bosque

 

Mendoza publica "El asombroso viaje de Pomponio Flato", su obra más insólita

Madrid. (EFE).- Eduardo Mendoza publica mañana El asombroso viaje de Pomponio Flato, una novela que parodia el género histórico, el policíaco y la hagiografía, y que, según su editorial, Seix Barral, es la "más insólita e inesperada" del autor barcelonés.

La novela discurre en el siglo I de nuestra era, cuando Pomponio Flato viaja por los confines del Imperio Romano en busca de unas aguas de efectos portentosos.

Conducido por el azar y la precariedad de su fortuna, el protagonista de la novela llega a Nazaret, donde va a ser ejecutado el carpintero del pueblo, convicto del brutal asesinato de un rico ciudadano.

Pomponio se verá, muy a su pesar, inmerso en la solución del crimen, tras ser contratado por el hijo del carpintero, un niño candoroso que está convencido de la inocencia de su padre, un hombre en apariencia pacífico y taciturno que, sin embargo, oculta un gran secreto.

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Raúl Argemí, II Premio L'H Confidencial

Raúl Argemí, II Premio L'H Confidencial

 

Nos lo adelanta Cruce de Cables , y es que Raúl Argemí es el ganador del II Premio L'H Confidencial con su obra Retrato de familia con muerta, en la que el escritor argentino se introduce en el hermético mundo de los countrys, esas ciudades residenciales pobladas por adinerados con mucho que esconder, crímenes incluidos.

Muy pronto hablaremos del libro. 

Enhorabuena, Raúl.

 

Jordi Sierra i Fabra recrea el miedo de los vencidos en cuatro días de enero

Jordi Sierra i Fabra, el hijo del bastardo, como él mismo se denomina, vuelve a su Barcelona natal para recrear en 'Cuatro días de enero' (Plaza y Janés) el miedo que sobrecogió a la ciudad durante los cuatros últimos días de la República antes de la ocupación franquista.

La última novela del prolífico escritor catalán cuenta el interés de un inspector de policía por resolver su último caso, un asesinato, teniendo como telón de fondo los días que van desde el 23 al 26 de enero de 1939, cuando el Gobierno abandona la ciudad y la deja a su suerte, a merced de la llegada de las tropas de Franco.

En el libro, Sierra i Fabra ha querido retratar el 'miedo' que provocó la Guerra Civil y que -según confesó en una entrevista con Efe- acompañó a su padre durante toda su vida.

Su padre, que murió con 56 años por culpa del tabaco, era un hijo ilegítimo que vivió 'con el corazón destrozado por el repudio de una familia que nunca le aceptó', y que 'vivió y murió permanentemente con miedo'. 'Tengo un poema hecho a raíz de su muerte en que le pregunto 'quien puso en tu corazón tanto miedo que acabó por rompertelo'.

'Siempre me decía que no me significara políticamente y cuando me ficharon por escribir en una revista musical clandestina, me reprendía por haberme significado', señala Sierra i Fabra, quien afirma que su progenitor murió 'sin hablarme de la guerra'.

Aunque reconoce que le hubiera gustado contar en 'Cuatro días de enero' la experiencia de su padre en la guerra civil, subraya que no lo ha podido hacer 'porque nunca hablé con él de eso', aunque sí ha introducido datos reales contados por su madre sobre la entrada de las tropas franquistas en Barcelona y su amigo Francisco González Ledesma, a quien dedica el libro, sobre el saqueo de los comercios.

El escritor, autor español en activo con más libros publicados (320) y 26 premios literarios, asegura que cada vez que consigue un premio es un pequeño homenaje a su padre y le dice 'ahí va otro', y se muestra orgulloso de haber seguido con su afición a escribir, iniciada a los ocho años, a pesar de la oposición paterna.

Aunque bastantes miembros de la familia que repudió a su padre son periodistas, 'el único que ha conseguido ser escritor es el hijo del bastardo', señala con ironía Sierra i Fabra, quien afirma que necesita escribir 'como respirar, a pesar de que al principio nadie creía en mí y yo sólo quería ser feliz'.

En 'Cuatro días de enero' también introduce recuerdos de su infancia, como la calle Córcega, en la que nació y dónde vivió sus primeros años, en el cruce entre el céntrico Paseo de Gracia y la Avenida Diagonal de Barcelona.

Su última novela fue gestada en Curaçáo, en las Antillas Holandesas, siguiendo la tradición de idear los guiones de sus novelas en islas perdidas, que inició 'cuando era más pobre' en las baleares y que a medida en que fue creciendo económicamente se fue desplazando hasta islas del Caribe o las Maldivas, dónde se 'aisla' entre enero y marzo para pensar sus siguientes obras.

Aunque en este caso se trata de una novela policíaca, Sierra i Fabra no sólo no le hace ascos a ningún género sino que, como él afirma- necesita cambiar continuamente 'para no aburrirme', y añade que 'ideas no me faltan; del periódico de hoy te saco tres novelas'.

No obstante, se resiste a dar detalles de los proyectos que tiene en mente ya que -dice- cada libro es 'un embarazo mental' del que desconoce su final hasta que no da a luz.

Terra Actualidad - EFE

 

¿Viva México!

Los escritores mexicanos Élmer Mendoza y Yuri Herrera publican dos novelas que indagan en la sociedad de su país
 
24.03.08 - JUAN CARLOS SIERRA
 
De vez en cuando al azar se le pone cara de rey mago o de fiesta sorpresa que nos alborota felizmente el tedio de los días en ruina. Ese dichoso azar obra su pequeño milagro en el mundo de la literatura escrita en español juntando en las mesas de novedades dos títulos de autores mexicanos especialmente estimulantes: Trabajos del reino, del novato Yuri Herrera (Actopan, 1970), publicada en España este año por la editorial extremeña Periférica; y Balas de plata, del veterano Élmer Mendoza (Culiacán, 1949), último Premio Tusquets Editores de Novela.

Como en alguna de esas inconfesables películas de serie B -o peor- que inexplicablemente retiene nuestra memoria, estas dos novelas aparecen en el panorama literario a la manera de ese grupo de mariachis borrachos de tequila y de plomo que sacuden con sus gritos y disparos el silencio nocturno y las calles polvorientas de la formalidad literaria más aburrida.

A pesar del símil, el tono y las maneras nada tienen que ver con los tópicos que habitualmente se manejan sobre México, porque tanto Yuri Herrera como Élmer Mendoza tratan de echar un vistazo al México real, no al de cartón piedra de los estudios cinematográficos.
 
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Mallo: el policial escrito en argentino

Mallo: el policial escrito en argentino

Vuelve el ex comisario Lascano. Esta vez su investigación no se adentra en la tenebrosa realidad de la dictadura (La aguja en el pajar, 2005), sino en sus invisibles ramificaciones durante los primeros años de democracia. Y ya promete una tercera entrega de esta saga que roba el policial del laboratorio literario para devolverlo al best-seller argentino.

Por Guillermo Saccomanno

Delincuente argentino
Ernesto Mallo

Planeta, 198 páginas

¿Qué quiere decir Alejandra Pizarnik cuando escribe: “Mañana/la carta desconocida/encontrará las manos del alma”? ¿Qué quiere decir Ernesto Mallo (1948), cabe preguntarse, cuando invoca a la poeta suicida en el acápite de Delincuente argentino? Boutade o provocación, lo que insinúa Mallo es que conviene desconfiar de las reglas fijas de un género. ¿Acaso la violencia de un poema no puede conectarse con la violencia de una narrativa y ambos, a su vez, conectarse con la violencia política? Delincuente argentino, más allá del hallazgo de su título seductor (que promete y cumple una radiografía del hampa institucionalizado) es algo más que una novela policial: una manera de narrar lo social que mucha novela local contemporánea (la psicológica, la social, la vanguardista) pareciera congelar en tics: se trate de una poética kitchosa, cumbiera o tecno/web. Delincuente argentino pertenece a un género que venía en desuso: el policial. Y en su rescate, Mallo lo cuestiona al preguntarse cómo narrar hoy lo social, una corrupción que los medios informan pero no narran. No es poco desafío escribir una policial despegando de la crónica en una época donde la ficción suele zozobrar ante la contundencia de lo testimonial.

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Balas sobre Harlem

Balas sobre Harlem

Antonio Rivas
La Insignia. España, marzo del 2008

 

 

«Entre la población de color de Harlem existe el mayor índice de criminalidad del mundo. Para enfrentarse a eso solo hay tres posiciones: hacer que los criminales paguen por ello, y usted no desea eso; pagar a la gente lo bastante para que pueda vivir con decencia, cosa que no se hará; así que lo que queda es dejar que se maten unos a otros».
-Grave Digger Jones, en Algodón en Harlem.

Chester Himes nace en 1909 en Jefferson City (Missouri), en una familia de clase media con características peculiares (a la vez que relativamente comunes entre los negros estadounidenses). Mientras que su padre, un profesor de instituto, se podría considerar de la casta (sí, casta; una más entre las muchas contradicciones que Himes reflejaría en sus novelas) de los de piel oscura, su madre era de piel clara, carácter dominante y llena aspiraciones elitistas. Buen caldo de cultivo para una situación familiar problemática que sería una de las primeras influencias del escritor.

En 1926, Himes entra en la universidad de Ohio con la intención de estudiar medicina. El intento de compaginar su formación con su afición al juego le induce al curioso experimento de mezclar ambos mundos a los que pertenece, y se lleva de garitos a sus compañeros de estudios. Las consecuencias no son exactamente las deseadas: Himes es expulsado de la universidad. Tras ello, entra en una espiral descendente que finaliza, tras alternar trabajos diversos y problemas con la ley, cuando a la edad de 19 años es encarcelado por atraco a mano armada. Sentenciado a 25 años de cárcel es en la prisión donde escribe sus primeras historias. En palabras de Himes:

"Leía los relatos de Dashiell Hammett en Black Mask y pensé que podría hacerlo igual de bien. Cuando mis relatos comenzaron a publicarse, los demás convictos pensaron exactamente lo mismo. En realidad no era difícil: lo único que tenía que hacer era contar las cosas tal como ocurrían".

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"Una sociedad queda retratada por sus crímenes"

"Una sociedad queda retratada por sus crímenes"

El autor de "El alquimista impaciente" asoció el "idealismo" de los detectives con el del Quijote de Cervantes

El título de la charla, Nuevos detectives. Quijotes del siglo XXI, acotaba perfectamente el terreno en el que se iba a mover Lorenzo Silva. Más de un centenar de personas siguieron con gran interés las reflexiones del escritor, que ha conseguido muchos adeptos gracias a la serie sobre Bevilacqua y Chamorro, una castiza pareja de investigadores de la Guardia Civil que protagonizan relatos como El alquimista impaciente, con el que ganó el premio Nadal 2002.

"Las grandes obras del género policíaco son cervantinas", reveló Silva, que llevaba su teoría bien sustentada, tal como lo demostró al aportar sus argumentos. "Casi todos los grandes detectives se caracterizan por un idealismo", explicó. A Philip Marlowe, el más famoso de la historia del cine negro -encarnado por Humphrey Bogart en El sueño eterno-, lo definió como un "ser inadaptado al orden social" y "un caballero andante maltrecho".

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«Círculos de tiza» para una historia social y policiaca de las Cuencas

El poeta langreano Javier García Cellino gana el premio «Letras» de Asturias con su primera incursión en la novela

Langreo,
Aitana CASTAÑO


Un niño «coreano» -andaluz llegado a las cuencas mineras en los años cincuenta- es testigo atónito de un accidente de mina que mata a su padre, militante del Partido Comunista. Cincuenta años después, y como jefe de la Policía del Nalón, vuelve a enfrentarse a la muerte. Debe resolver lo que parece un asesinato «por intereses». En el camino se encuentra a sus antiguos amigos, que, como él, ocupan cargos de relevancia: uno de ellos es alcalde y otro, jefe de la oposición. Todos vuelven, en cierto modo, a la infancia para retomar uno de sus juegos preferidos: «policías y ladrones».

Ésta es, a grandes rasgos, la historia que el escritor langreano Javier García Cellino, articulista de LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas, cuenta en «Círculos de tiza». La obra ha sido galardonada con el sexto premio «Letras» de novela corta, que convoca la editorial Septem. «Estoy inmensamente feliz con el premio, para mí supone un salto cualitativo importante, porque "Círculos de tiza" es mi primera incursión en el mundo de la novela», explicó, ayer, Cellino. El autor añadió, además, que «el galardón es doblemente relevante para mí porque me lo dan en Asturias, una editorial asturiana». 

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Una detective privada protagoniza 'El juego de Caín', de César Mallorquí

El escritor barcelonés César Mallorquí es el autor de 'El juego de Caín', una novela de intriga, protagonizada por la detective privada, Carmen Hidalgo, una mujer con sentido del humor, aficionada a los zapatos de marca y rodeada de colaboradores muy peculiares.


En declaraciones a EFE, el autor ha explicado que Carmen Hidalgo, directora de una pequeña agencia de detectives, es una mujer 'normal', de 35 años, ni guapa, ni fea, que se enfrenta a fuerzas más poderosas que ella y que tiene que luchar contra todo 'a trancas y barrancas', con su ingenio, su inteligencia y su sentido común, para sacar adelante sus casos.

Mallorquí (Barcelona, 1953) ha reconocido su falta de interés por héroes 'irreales' como el agente secreto 007, James Bond, 'que lo resuelven todo a puñetazos, son muy fuertes y viriles y siempre salen triunfantes, de modo que no tiene ningún mérito que lo solucionen todo'.

En 'El juego de Caín', publicado por Espasa, Ignacio Vázquez, constructor multimillonario y presidente del club de fútbol Deportivo de Chamartín, le encarga a la detective que investigue a la estrella de su equipo, Rubén Mochedano, un jugador de fama mundial, que en los últimos tiempos ha tenido un comportamiento extraño.

Con la ayuda de un viejo ex ladrón, una banda de motoristas, una 'hacker' feliz con su obesidad mórbida y un asesino a sueldo esquizofrénico, Carmen Hidalgo descubre que el jugador es víctima de un chantaje y debe resolver un enigma en el que están implicados varios servicios de inteligencia extranjeros.

Mallorquí ha indicado que no tiene 'ningún problema en meterse en los zapatos de una mujer' en alusión a la creación del personaje principal, al considerar que hombres y mujeres se parecen en la mayor parte de los aspectos de la vida y las diferencias existentes entre ambos sexos se pueden detectar a través de la observación.

Su próximo proyecto literario es la segunda novela protagonizada por Carmen Hidalgo. El autor ha apuntado que cuando escribió la primera 'no pensaba hacer una serie', pero ha señalado que, al acabarla, le entraron ganas de averiguar qué le pasa a la detective y a sus divertidos colaboradores.

Ha comentado que cuando termina una novela generalmente está harto de ella porque le ha dedicado mucho tiempo a la redacción, relectura y corrección, pero sólo en algunos casos siente 'un poco de pena por dejarla', algo que siempre le ocurre cuando tiene buenos personajes.

La novela negra siempre está de moda, según el escritor, quien ha mostrado su predilección por este género, que se centra en los aspectos más sórdidos del ser humano y de la sociedad y que plantea un enigma que hay que desentrañar.

A su juicio, el 'thriller' es 'como una lupa que permite ver detalles de la realidad que antes pasaban inadvertidos' y profundizar en ambientes que parecen de una determinada manera, pero que 'están bastante podridos por dentro', como el mundo del fútbol en el caso de su novela.

Entre sus autores de referencia, Mallorquí ha citado al norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849) y los británicos Arthur Conan Doyle (1859-1930) y Agatha Christie (1890-1976).


Terra Actualidad - EFE

 

El gran arresto

El gran arresto

 

EL GRAN ARRESTO
Ken Bruen
Ediciones Pàmies
192 páginas
Colección: Thriller Misterio Noir
Fecha publicación: 17 de marzo de 2008
Traducción: Marta Cabarcos

Sudeste de Londres. Un asesino en serie que se hace llamar el Árbitro se está cargando a los miembros del equipo inglés de críquet. Mientras, en Brixton, a un grupo de «vigilantes» le ha dado por asesinar y colgar de farolas a traficantes de drogas.

Ahí es cuando los R&B de la policía londinense —el inspector jefe Roberts y el sargento detective Brant— deciden entrar en acción. Ambos necesitan desesperadamente ese «Gran Arresto» que les sirva para limpiar su expediente. Y es que los dos acumulan innumerables denuncias por extorsión, amenazas y brutalidad policial, justo lo que las nuevas autoridades quieren erradicar del cuerpo de policía londinense.

Ken Bruen nos describe esa búsqueda caótica y desmesurada del gran criminal mediático a través de unos prismáticos desde los que se puede observar a los policías más corruptos, canallas y transgresores de toda la ciudad; los barrios más castigados por la delincuencia, con su mezcla de razas y culturas; pero sobre todo, podremos disfrutar de un cóctel de violencia y humor, negro y esperpéntico, con episodios memorables y un ritmo frenético que hará las delicias de los que buscan algo nuevo, distinto, en el panorama negro actual.

El autor nació en 1951 en Galway, Irlanda. Antes de dedicarse a la literatura fue profesor de inglés en lugares tan diversos como África, Japón, el Sudeste asiático y Sudamérica. Ha escrito más de veinte novelas entre las que destacan la serie R&B, protagonizada por los
policías Roberts y Brant –de la que EL GRAN ARRESTO es el primer título- y la serie de Jack Taylor, cuyos dos primeros títulos, Maderos y La matanza de los gitanos, han sido publicados en España por Tropismos con gran éxito de crítica.

Ganador de los PREMIOS MACAVITY y SHAMUS, en España también ha recibido galardones, entre ellos, el PREMIO BRIGADA 21 y el PREMIO NOVELPOL. "Escrito de forma magistral, en un estilo que va de lo brutal a lo poético, pasando por el humor más negro. Bruen ha realizado un gran trabajo". The Washington Post Book World

 

Una doble de negra (Juan Bas)

No me refiero con el título de la columna a un balde de cerveza Guinness ni a una machista manera de llamar a un par de encuentros con una dama de origen subsahariano, sino a dos novelas de género negro que acabo de leer seguidas.

Cuando pasan muchas semanas sin que haya leído una novela negra me sucede lo mismo que a Ismael, el personaje de 'Moby Dick', que empezaba a mostrar un comportamiento excéntrico cuando llevaba demasiado tiempo en tierra firme. Entonces, tenía que embarcar cuanto antes. Así que para remediar mi particular desazón en dique seco me he chutado dos buenas dosis de negra una detrás de otra.

La primera ha sido 'La oportunidad del chino', de Ross Thomas. Uno de los grandes de la novela negra norteamericana, no reconocido en España como se merece. La publicó aquí Júcar, en 1991, dentro de su mítico sello Etiqueta Negra, en una colección dirigida por Paco Taibo II, el director de la Semana Negra de Gijón. Es difícil de encontrar, pero vale la pena intentarlo vía Internet -Iberlibro- y librerías de viejo. De hecho, les propongo a los aficionados al género el entretenimiento de encontrar ésta y las otras tres novelas publicadas en España de Thomas, las cuatro en aquella Editorial Júcar al mando del recordado Silverio Cañada. Las otras son: 'La madriguera' -la mejor-, 'Los tontos del pueblo están de nuestro lado' -¿qué gran título!- y 'Al borde del Pacífico'.

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Elmer Mendoza y la costumbre de la violencia

Elmer Mendoza y la costumbre de la violencia

EFE.-Madrid, España.

Narrador de la cultura del narcotráfico, el mexicano Elmer Mendoza constata en 'Balas de plata', la novela ganadora del último Premio Tusquets y que ahora se publica, que 'la violencia cada vez nos sorprende menos' y que 'el ser humano es corrupto por naturaleza'.

Por eso Mendoza (Culiacán, 1949) aseguró hoy, -al referirse a la crisis surgida entre Colombia, Venezuela y Ecuador tras la muerte en territorio ecuatoriano del dirigente de las FARC 'Raúl Reyes'-, que esperaba desde hace tiempo que se produjera un conflicto en América Latina.

'Hemos estado sin conflictos durante mucho tiempo y, de acuerdo con este dominó que es el mundo, donde siempre tiene que haber conflictos, armas, muertos y disparos, yo pensaba que entraría en un momento dado en América Latina un conflicto de esta naturaleza. Esperemos que no sea éste', dijo el escritor en una entrevista con Efe.

Aunque admite la existencia de 'una actitud para la pelea y la guerra que responde quizá a los asuntos particulares de los pueblos', Mendoza apunta su dedo hacia el floreciente negocio de las armas como causa principal de los conflictos mundiales.

No en vano, 'Balas de Plata', con la que ganó en noviembre pasado el III Premio Tusquets Editores de Novela, comienza con la siguiente reflexión de su protagonista, Edgar 'El Zurdo' Mendieta, un depresivo detective de Sinaloa -la norteña región natal de Mendoza-: 'La modernidad de una ciudad se mide por las armas que truenan en sus calles'.

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«Todos llevamos dentro un médico, un seleccionador y un detective»

Segunda entrega de las aventuras y pesquisas de Víctor Ros, un hombre tranquilo -pero capaz de dar un buen mamporro si es preciso y de apretar las tuercas cuando es necesario-, moderno, republicano, intuitivo observador y lógico. El caso de la viuda negra, segunda entrega de la mano de su creador, Jerónimo Tristante, otro implacable observador. Nuevas tramas cruzadas para este detective, un grissom extremeño, que nació con El misterio de la Casa Aranda y que ahora se enfrenta a un criminal temerario, audaz e inteligente. Y todo en esa España de finales del XX en la que se vive «como si Montesquieu no hubiera siquiera nacido».

- 25.000 ejemplares vendidos de su anterior novela, El misterio de la Casa Aranda. ¿Satisfecho, supongo?

- Sí. Más que el éxito me satisface la repercusión que ha tenido el personaje, que ha sido capaz de ganarse el corazón de los lectores.

- ¿Entretener, intrigar, cuál es la pretensión de Jerónimo Tristante?

- Como casi todos los docentes, yo estoy traumatizado por el bajísimo índice de lectura de la gente joven. Un día, en clase, pregunté a los alumnos cuántos libros habían leído. '¿Enteros!', fue la respuesta y eso es descorazonador. Hay que crear obras para que esos jóvenes se acerquen a la literatura y por eso mi primer objetivo es entretener; luego el misterio te permite mostrar una época y reflexionar sobre muchas de las cosas que nos ocurren en el presente.

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¿Continuará Y punto.?

¿Continuará Y punto.?

Todo comienza con la publicación, en este mismo blog, de una crítica sobre la novela Y punto., de la escritora Mercedes Castro. Unos cuantos mensajes de correo intercambiados con la autora, unas risas internáuticas, un comentario inocente del crítico sobre determinado personaje de la novela que podría dar mucho juego como protagonista en una hipotética secuela (o spin off, que dicen por ahí) y un sorprendente compromiso adquirido por Mercedes: en el supuesto de que dicho personaje consiga el respaldo de los lectores de su primera novela, la autora se compromete a escribirle una historia en la que tendrá un papel protagonista o muy relevante.

Con tu voto puedes contribuir a que esa secuela se haga realidad. Sólo tienes que mandar un mensaje con el asunto YPUNTO a la dirección de correo personajesypunto@yahoo.es indicando cuál de los siguientes personajes te gustaría que la protagonizase: Carlos, Reme, Bores, Esmeralda.

El plazo para votar se abre ya y finalizará el día 30 de abril de 2008.

Y punto.

Y punto.

Y PUNTO.
Mercedes Castro
ALFAGUARA

Hay libros que me dejan tan buen sabor de boca que esta expresión adquiere un significado literal. Sí, tal vez sea complicado explicarlo con palabras pero, en ocasiones (en contadas ocasiones, todo hay que decirlo), enfrentarme a una novela que me atrapa hace que, al final de una intensa sesión de lectura, experimente una extraña sensación en el paladar, el regusto agradable de haber quedado satisfactoriamente saciado, listo para un buen chupito de orujo blanco (nada de medianías como los de hierbas o el licor de café) como después da dar cuenta de una opípara comida. Tal es el caso de Y punto., de la escritora gallega Mercedes Castro. Una primera novela que nadie diría que lo es, pues más bien parece la obra duramente trabajada de una escritora con muchas páginas de vuelo que la respalden.

Resulta sencillo encontrar a nuestro alrededor lobos disfrazados con piel de cordero. De hecho, en estos tiempos electorales que corren, basta ver cómo muchos de ellos aparecen colgados de las farolas en cualquiera de nuestras ciudades o pueblos. En efigie publicitaria, pero colgados al fin y al cabo. Más complicado resulta lo contrario, lo del cordero que utiliza una piel de lobo para defenderse del entorno que le ha tocado vivir.

Así es la subinspectora de policía Clara Deza: mal hablada, poco sutil, más bien borde, radicalmente visceral y, sin embargo, capaz de desprender una ternura que la hace irresistible a pesar de su proverbial impertinencia. Y es que conforme la vamos conociendo nos damos cuenta de que todo eso es una pose, un mecanismo de defensa con el que debe protegerse del entorno sumamente machista en el que le ha tocado trabajar, el ambiente de una comisaría llena de viriles agentes siempre dispuestos a presumir de sus conquistas y sus hazañas aunque a veces apenas puedan evitar desmayarse ante la visión de unas gotas de sangre. Cómo no va a actuar así Clara si el primer tipo con el que se encara cada mañana es un guardia seboso al que más le valdría estar jubilado y que no deja de recordarle que no se debe llegar cuarenta minutos tarde, que treinta quizás, pero cuarenta... Eso sólo lo hacen las mujeres.

Clara vive intensamente todas sus vidas: la familiar, que comparte con un marido abogado, una suegra a la que jamás llegará a conocer a fondo y un secreto con el que no merece la pena amargar la existencia de quienes la rodean; y la laboral, rodeada de colegas que la ignoran, que la verían mejor en casa y no jugando a ser una chica dura, de jefes que la subestiman, de algunos compañeros -los menos- que la aprecian sinceramente y se sienten obligados a protegerla de las inclemencias del trabajo diario, de putas, yonquis y confidentes que demuestran más calidad y calidez que la supuesta gente de bien.

Así, a lo largo de la novela y apoyada por sus recuerdos y sus variados gustos musicales, la voz narradora y Clara Deza -mano a mano y combinando con precisión la tercera y la primera persona sin que esto suponga confusión alguna para el lector- nos irán desnudando con un contundente lirismo nada amanerado, presente continuamente en la narración, la hipócrita realidad en que no les queda más remedio que vivir... Cogidos del brazo de la protagonista patearemos sin descanso el Madrid residencial y el Madrid suburbial; sufriremos con ella sus propios miedos, querremos decirle que no siempre tiene razón, que a veces se equivoca al estar siempre a la defensiva porque no todo el mundo está contra ella; e iremos conociendo como si los hubiéramos parido a un montón de individuos a cuál más peculiar.

Porque aunque en Y punto. casi todo el peso recaiga sobre las espaldas de Clara Deza, no podemos obviar las excelentes caracterizaciones de los personajes a los que odia o ama, ya que Clara no se permite términos medios: su marido, siempre correcto aunque capaz de sorprendernos con algunos de sus arranques de genio; esa suegra de la que se puede esperar cualquier cosa; un ex novio colgado de una peluquera de barrio -no sé por qué, uno de mis personajes preferidos-; Nacho y Santi, los hombros sobre los que llorar cuando lo necesita; Culebra y Olvido, el fracaso y el éxito como las dos caras de una misma moneda; o sus superiores, Bores y Carahuevo; o las dos inclasificables panteras de Malasaña... Todos ellos al servicio de una trama criminal perfectamente engrasada que acompañará a Clara al tiempo que nos muestra su evolución personal, hasta llegar a un desenlace que deja los suficientes frentes abiertos como para confiar en que, tarde o temprano, la tendremos de nuevo entre nosotros.

Puede que a algunos lectores les asuste la idea de meterse en el cuerpo una novela de algo más de 600 páginas, pero que nadie caiga en el error de enfrentarse a ellas leyendo en diagonal -como dice la narradora que hacen muchos editores- para ir al grano sobrevolando rápidamente lo accesorio: en Y punto. no hay nada accesorio y se perderán la pasión por la Literatura que se manifiesta en cada una de las líneas, incluso, si me apuran, en cada una de las palabras sabiamente elegidas.

Una novela dura y hermosa. Descarada, pasional, amargamente divertida en ocasiones. Una novela, en suma, apta para todos los públicos: para quienes no sentimos ningún rubor al aceptar nuestra adicción por el género negro porque encontraremos en ella todos los elementos que jamás deben faltar en una novela criminal que se precie de serlo; y para aquellos que suelen mirarnos por encima del hombro por nuestro inconfesable vicio, porque les demostrará que no existen géneros menores ni mayores, sino mala o buena literatura. Y punto.

Ricardo Bosque