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Novela

"Los italianos querrían ser como Berlusconi; por eso le votan"

"Los italianos querrían ser como Berlusconi; por eso le votan"

MIGUEL MORA - Roma - 21/10/2008

Su casa romana es un fumadero luminoso. A sus 83 años, Andrea Camilleri (Porto Empedocle, 1924) fuma 60 cigarrillos diarios -"a estas alturas, si lo dejo me muero"-, y la habitación donde escribe es pura niebla. Justo lo contrario de su nueva y fascinante novela, La muerte de Amalia Sacerdote, ganadora del II Premio de Novela Negra de RBA, que se edita antes en español que en italiano, y en la que el maestro siciliano, comunista temprano y escritor de éxito tardío con su serie sobre el comisario Montalbano, aclara, a base casi exclusivamente de diálogos y de mucho humor, las turbias conexiones que mantienen la mafia, la política, las familias, los bancos, los adúlteros y los medios de comunicación en Sicilia. Y, por extensión, en Italia. "En la isla todo es más evidente, más obvio".

Al mismo tiempo, sale en España (Salamandra) Vosotros no sabéis, un diccionario de términos mafiosos, delicioso y terrorífico a la vez, cuyos derechos Camilleri regaló a los huérfanos de los policías asesinados por la Cosa Nostra. "Es el libro que más quiero porque sirvió para ayudar a esos chicos. Parece increíble, pero Italia no tenía un fondo de solidaridad con los hijos de los policías que mata la Mafia".

Pregunta. ¿No es raro publicar antes en español que en italiano?

Respuesta. Soy un tipo de reflejos retardados, por eso nunca logré sacarme el carné de conducir. Me di cuenta de que estaba casado cuando tuve mi primera hija; supe que era escritor al traducirme. Esto es la gran confirmación.

P. Pero se han publicado artículos que dicen que las traducciones al español no reflejan su uso del dialecto siciliano.

R. Es una polémica eterna, dicen que los traductores castellanos me traicionan. Ha habido dos artículos largos en el Corriere della Sera, el segundo escrito por un conocido imbécil que dice que mi prosa gana cuando se traduce, ya que es tan complicada. Yo creo que hay traductores escrupulosos y menos, eso es todo. El problema no es la traducción, sino las cuentas que el editor echa con sus autores. Si soy un escritor de grandes ventas, ¿para qué perder tiempo en cuidar el lenguaje? Cada página cuenta, hay que ir deprisa. A mí me es indiferente, no siento ni frío ni calor.

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La ciudad, territorio comanche

La ciudad, territorio comanche


El festival Getafe Negro dialoga sobre la gran urbe como escenario literario

Miedo. A un robo con navaja. A una violación. A que secuestren a tu hijo mientras juega en el parque. A una pelea de bandas. A que se desplome la bolsa, los bancos se queden sin liquidez y todos tus ahorros se vayan al carajo. A que esta vez el hombre del saco salga del cuento y venga. Porque sabes que esta vez viene de verdad.

Entre chabolas y áticos

Consecuencia también de esta heterogeneidad de las grandes ciudades es el contraste que producen, y eso, para los escritores asiduos al género negro, es un caldo de cultivo excelente. De hecho, para Mercedes Castro, "uno de los grandes lujos de un urbe enorme como Madrid es que puedes desarrollar un capítulo en un poblado chabolista y el siguiente en un ático de la Castellana". Entre yonkis, pobres, ricos, y ejecutivos cocainómanos suele andar el juego.

Desde un punto de vista menos psicológico, la gran urbe ha desarrollado en los últimos años dos espacios que, para estos autores, son claves en el género negro. Uno de ellos son las famosas urbanizaciones. "Me parecen terroríficas porque son como burbujas que intentan poner en orden un mundo caótico. Pero lo peor es que es una burbuja que crea un mundo irreal", cuenta Ignacio del Valle (El tiempo de los emperadores extraños, Alfaguara). El paisaje tampoco ayuda: Largas avenidas sin pequeños comercios ni lugares de ocio -solamente bancos para pagar la hipoteca e imponentes moles comerciales- cuyos habitantes no caminan, solo conducen sus coches. Dos novelas negras recientes han retratado bien estos lugares: Serpientes en el paraíso, de Alicia Giménez Bartlett, y Retrato de familia con muerta, de Raúl Argemí.

La salvaje periferia

Otro paisaje que ha cobrado relevancia en este género es el extrarradio. Para Pedro de Paz (El documento Saldaña, Planeta) la razón es que las ciudades situadas en el cinturón de las grandes capitales ya han dejado de ser esas urbes dormitorio sin vida. "¡No hay más que ver lo del sheriff de Coslada! Aunque eso no solo daría para una novela negra, sino del Oeste", redunda Mercedes Castro. En este sentido, uno de los personajes más exitosos de los últimos tiempos, el comisario Kurt Wallander (creado por Henning Mankell), opera en una ciudad como Ystad.

¿Qué ha pasado con el ámbito rural? "Para mí sigue siendo mucho más terrorífico, porque es un entorno cerrado. Lo que ocurre es que la ciudad también se puede entender como un coto cerrado. Al final te mueves por el mismo barrio", apostilla Eugenia Rico (Aunque seamos malditas, Suma). "Y si es Madrid, ya ni te cuento, porque esto parece un pueblo", cierra Mercedes Castro.

Leído en Público

 

 

El asesino de Banconi

El asesino de Banconi

Lo bueno que tiene el crimen es que carece de fronteras. Cambiará el arma homicida; el asesino lo será en serie o actuará de un modo más coyuntural; los escenarios serán más urbanos o rurales, más cotidianos o exóticos; los móviles, más o menos retorcidos, aunque el dinero y el sexo siempre serán alicientes universales para llevarse por delante a un rival mediante métodos más o menos expeditivos.

Lo bueno de la literatura criminal es que tiene "ejecutores" en todas las culturas. Así que, allí donde se cometa un robo, desfalco, homicidio, reyerta u otras hierbas, habrá un narrador con materia prima suficiente para preparar un buen menú que llevarse a los ojos. Y así, de un día para otro podemos pasar de ser testigos protegidos de las actividades de un psicópata por las calles de Los Angeles a ver cómo se las gastan los integrantes de una red de tráfico de personas en las playas de Sicilia; o movernos por tabernas irlandesas poniéndonos hasta las cejas de Guinness y, horas después, emular a los chicos de OT en un karaoke de Shanghai.

Europa, Norteamérica, Latinoamérica, Caribe, Asia, Australia, África... Hasta ahora, yo sabía de los crímenes africanos a través del francés de origen argelino Azouz Begag (magnífica su novela El pasaporte), del argelino afincado en Francia Yasmina Khadra y su serie protagonizada por el comisario Llob; del congoleño Henri Lopes y su Caso cerrado; o de los sudafricanos Alexander McCall Smith y su primera detective de Botswana y, cómo no, el imprescindible James McClure, creador de una pareja inolvidable, los policías Kramer y Zondi (blanco el primero y negro el segundo). A todos ellos se acaba de sumar el maliense Moussa Konaté, autor de El asesino de Banconi, editada por Almuzara.

En pocas horas, tres personas han sido halladas muertas en las letrinas de sus domicilios del distrito de Banconi, en Bamako; un montón de billetes falsos aparecen en la vivienda de un joven sin recursos; y una revuelta popular amenaza con arrasar los comercios de la capital. Todo ello es motivo más que suficiente para que el comisario Habib y el inspector Sosso reciban el encargo de resolver los asesinatos y el asunto del dinero falso. De la revuelta popular se hará cargo la temida Policía Política del único modo que conoce, la represión y la tortura, empeñados como están en demostrar que los desórdenes han sido organizados por indeseables interesados en desestabilizar el régimen.

La novela mantiene un buen ritmo a lo largo de sus algo más de ciento cincuenta páginas y los escenarios en que se desarrolla la trama resultan especialmente atractivos, máxime cuando estamos habituados a entornos más cercanos y manidos, de modo que ya nos movemos por Nueva York como si estuviéramos en nuestra propia casa. Y especialmente lograda está la descripción de las relaciones entre los ciudadanos de las diferentes clases sociales, así como la presencia ineludible del charlatán de turno (llámese chamán, marabú o intérprete de la voluntad divina) y su papel fundamental en la vida cotidiana de una sociedad presidida por la superstición religiosa.

Tal vez le pueda sacar un "pero" a la novela, y se refiere a la pareja protagonista, marcada por la dicotomía entre la veteranía y el pragmatismo del comisario -estupendo en su actitud un tanto paternalista respecto a sus subordinados- y la inexperiencia del joven Sosso. Y es que así como el carácter del comisario aparece más definido, el del inspector Sosso todavía no ha salido del todo a relucir. Espero que sea cuestión de tiempo. Si es así, la siguiente entrega de esta serie centroafricana podría rozar la perfección criminal.

Ricardo Bosque, octubre de 2008


EL ASESINO DE BANCONI
Moussa Konaté
Traducción de Antonio Lozano
Almuzara

En caída libre, como en un sueño

En caída libre, como en un sueño

Desde el pasado 25 de septiembre, ya está a la venta la tercera y definitiva entrega de la trilogía El declive del estado del bienestar, del sueco Leif GW Persson.

Lars Martin Johansson vuelve a la actividad, ya cerca de su retiro, y lo hace con el propósito de resolver uno de los mayores magnicidios de la historia europea, el asesinato en 1986 del primer ministro Olof Palme. Para ello decide crear un grupo de trabajo del que formarán parte algunos policías a los que ya conocemos de novelas anteriores, en concreto las inspectoras Anna Holt y Lisa Mattei.

Aquellos que disfrutaron con Entre la promesa del verano y el frío del invierno y Otro tiempo, otra vida, no pueden perderse el desenlace de esta larga historia, cuyo título no desmerece los anteriores: En caída libre, como en un sueño.

 

La muerte de Amalia Sacerdote, de Andrea Camilleri

La muerte de Amalia Sacerdote, de Andrea Camilleri
Esta es la portada y la sinopsis de la novela ganadora del II Premio RBA de Novela Negra. Es decir, el libro que te puedes llevar si contestas correctamente a las preguntas que planteamos en el Matarratos y matarratas del número 2 de .38.

Sinopsis:

Michele Caruso, director de la RAI en Palermo, se niega a que el auto de procesamiento de Manlio Caputo, hijo del lider de la izquierda siciliana y acusado del homicidio de su novia -Amalia Sacerdote, hija a su vez de un notable diputado del partido rival-, abra el informativo regional de la tarde: "Esta historia es peligrosa para todos, también para quien debe dar la noticia". Y es que "una pura y simple noticia de sucesos" no es pura ni simple en Sicilia, en donde política, mafia y familia conforman una red tan sólida, que hasta la justicia y el periodismo -los dos escenarios en los que transcurre esta magistral novela- están a su servicio. Y en la que unos y otros confabulan, no para encontrar la verdad, sino para esconderla.

La muerte de Amalia Sacerdote no es sólo una novela sobre la corrución politica, sino también sobre la fidelidad al orden esablecido: los títeres del la televisión, la farsa de los abogados, el farol del fiscal, la desaparición de las pruebas, el misterioso amante de Amalia Sacerdote... y, por supuesto, el alto precio de negarse a mirar hacia otro lado.

Ganadora del II Premio RBA de Novela Negra

 

Medianoche en La Habana

Medianoche en La Habana

Amir Valle, vencedor del último Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona, mantiene alto el listón gracias a 'Largas noches con Flavia', un paseo por La Habana nocturna y peligrosa

José Abad / Granada

La puesta en pie de un certamen literario no debe de ser tarea complicada. No lo digo yo, sino el sinfín de convocatorias diseminadas por la península; no hay municipio español de medianas dimensiones, se diría, que no tenga el suyo. Infinitamente más arduo es darle credibilidad al evento, pues esto sólo se consigue laureando obras con un valor indiscutible (O casi, que discrepar será siempre un sano ejercicio). En fin, premios hay, y entre los de mayor nombradía en España, que no son garantía de nada. Premios hay que, por las cifras manejadas, no pueden permitirse bendecir la calidad, sino la proyección mediática, y no voy a dar nombres, aunque ganas no falten. Hoy me siento constructivo. Nada malo se dirá, al menos por el momento, del Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona que, en su todavía breve trayectoria, ha honrado económica y editorialmente tres notables exponentes del noir escrito en esta lengua que una vez fue de Castilla, un género y un idioma hoy trasatlánticos, poderosos.

Convocado por primera vez en 2006, el premio recayó entonces en El caso Sankara de Antonio Lozano, un sólido exponente de la política-ficción que especulaba con la existencia de un complot internacional tras el asesinato, en 1987, del presidente legítimo de Burkina Faso, Thomas Sankara. Al año siguiente, el premio fue a parar a manos del argentino Guillermo Orsi, quien, en Nadie ama a un policía, recorría andurriales tan parecidos como retorcidos, los de una posible conjura para derrocar al presidente Fernando de la Rúa en una Argentina hundida en la debacle económica. En las novelas de Antonio Lozano y Guillermo Orsi latían una misma voluntad crítica y un mismo desencanto, intachables. Sus obras invitaban al lector a mirar con reparos ese ancho mundo tras los cristales, el de la calle, y a no contentarse nunca con la historia oficial, en ningún caso. Amir Valle, vencedor en la convocatoria de 2008, mantiene alto el listón gracias a Largas noches con Flavia, un recorrido sin concesiones por una La Habana nocturna y peligrosa, una sinécdoque de Cuba, de la que se dice: "el que no vive en la marginalidad, vive de la marginalidad".

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Stopper, la novela de referencia en la Universidad de California

Stopper es una insólita novela negra que cuenta el ocaso de un peculiar personaje que se ve inmerso en el submundo criminal al servicio de un mediocre mafioso de la construcción

Stopper, la última obra de Gastón Segura publicada por la editorial Berenice, ha sido incluida dentro del programa de formación del departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de California como lectura imprescindible y material de estudio para los alumnos que cursan la licenciatura en dicha institución.

A juicio de una de las profesoras titulares del departamento de literatura española, Pilar Valero Costa, la elección de Gastón Segura se debe a que Stopper es una de las obras más representativas de la nueva corriente literaria española, en donde el consumismo, el hedonismo y la mediocridad que hay instalada en la sociedad actual, que opta más por el suicidio que por enfrentarse a la vida, son sus principales ingredientes. La ambigüedad narrativa con la que está plasmada la obra, así como los diálogos que generan los personajes incitan, en opinión de la profesora Valero, a plantearse serias reflexiones e implicaciones filosóficas, hechos que han sido definitivos para decantarse por este manuscrito, cuyos ricos textos contribuyen, igualmente, a mejorar el conocimiento de la cultura española.

Stopper es una insólita novela negra que cuenta el ocaso de un peculiar personaje que se ve inmerso en el submundo criminal al servicio de un mediocre mafioso de la construcción. El protagonista va a entregar su vida por salvar a un hombre por el que ni siquiera siente la más leve simpatía.

Leído en soitu.es

 

 

Entrevista a Carlos Salem en el blog de Novelpol

Entrevista a Carlos Salem en el blog de Novelpol


Carlos Salem, autor de las novelas Camino de ida (Premio Silverio Cañada 2008) y Matar y guardar la ropa, ambas editadas por Salto de Página, es sometido al tercer grado por José Ramón Gómez Cabezas para el blog de la Asociación Cultural Novelpol.

Lee la entrevista aquí

 

Muere James Crumley a los 68 años

Muere James Crumley a los 68 años

James Crumley, aclamado novelista del crimen que con sus obras sustituyó a los duros detectives de Raymond Chandler por otros más amorales y disolutos, influenciados por el entorno postapocalíptico de Vietnam, falleció el pasado miércoles en Missoula (Montana) a los 68 años de edad.

Aunque no pudo establecerse ninguna causa que explicar su muerte, la familia de Crumley destacó que el autor había tenido varios problemas de salud a causa de su edad, como males de riñón y otros de carácter vascular.

Si Chandler y Hunter S. Thompson hubieran colaborado para producir un descendiente literario, Crumley hubiera sido sin duda el resultado.

Sólo en siete obras, Crumley supo fabricar un subgénero dentro de la novela negra, en el que las barras de bar y los callejones traseros eran totalmente imprescindibles.

Autor de obras como El último gran beso, los personajes más carismáticos de Crumley fueron Milton Chester Milodragovitch y C. W. Sughrue, mujeriegos y bebedores.

Leído en Gaceta.es

 

"Del otro lado, mi vida", ganadora del Premio Latinoamericano Primera Novela "Sergio Galindo"

 

En Xalapa, Veracruz se llevará a cabo del 12 al 21 de septiembre, la Feria Internacional del Libro Universitario 2008 en el que participarán 545 casas editoriales.

Durante la inauguración se entregará el Premio Latinoamericano Primera Novela “Sergio Galindo” a la ganadora de esta segunda edición, Yamilet García Zamora (nacida en Cuba y residente en México D.F.) por su novela Del otro lado, mi vida.

El jurado, integrado por los escritores Ana Clavel, Juan Tovar y Sergio González Rodríguez, decidió conceder el premio a la novela antes citada "por considerar que se trata de una obra que entremezcla recursos históricos con referencia al siglo XVIII, con la época actual a través de una trama policíaca que da una visión crítica de Cuba." Un total de 63 trabajos procedentes de Argentina, Perú, Cuba, México y Estados Unidos participaron en esta segunda edición del Premio Latinoamericano de Primera Novela "Sergio Galindo", que consiste en 150 mil pesos, un diploma y la publicación de la obra bajo el sello de la Editorial de la Universidad Veracruzana.

Más detalles sobre la novela en el blog de la autora

 

Al maestro, con cariño

Al maestro, con cariño

Hay mucha gente que lee novelas y aún no conoce a Andrea Camilleri. También, por suerte, hay mucha gente que lo conoce y contagia. Para los primeros, no cabe duda de que el premio RBA supondrá el anzuelo para pescarlos en las aguas mediterráneas del escritor siciliano. Descubrirán por qué este veterano viejo zorro te atrapa desde la aparente sencillez y te convierte en cómplice.

 

Camilleri usa el humor para envolvernos en sus palabras, porque estoy convencido de que conoce un secreto que los demás ignoramos. Y es un humor de aquí, mediterráneo, latino y milenario a la vez. Cualquiera que lea una de sus historias sobre Vigatà (tanto la serie de Montalbano como las otras novelas), creerá que está en un pueblo cualquiera de esta España que se apoya en el mar pero siempre mira más lejos.

 

En lugar de reflejarnos en los autores yanquis y copiarles los tics, los que pretendemos escribir novelas con un fondo policial deberíamos tomar ejemplo del maestro y darnos una vuelta literaria por cualquier pueblo de nuestras costas, agrandado hasta creerse ciudad.

 

Allí encontraríamos la risa y los cuernos, la muerte y los pulpitos, la sopa del mar en la que necesariamente nos cocemos y nos renovamos.

 

Allí está todo pero nos acercamos con prevenciones, como si un crimen cometido en Ronda tuviera menos glamour que uno perpetrado en Queens. Ese complejo del chico de la vuelta de la esquina (subestimar lo cercano porque lo damos por sabido aunque no sepamos nada) no es exclusivo de aquí. También estaba presente en mi otro país, la Argentina en la que nací y tengo enterrado el ombligo.

 

Generaciones y generaciones de intelectuales que se han gastado buscando la cuadratura del círculo, experimentos con y sin gaseosa para mostrarse como vanguardia o modernidad, y todo para que el viejo pícaro y sabio nos de una lección de humildad en novelas como La forma del agua, El olor de la noche, La voz del violín, La temporada de caza, El movimiento del caballo... podría seguir hasta agotar toda la obra de Camilleri, y siempre me reservaría una enseñanza en su nueva novela, la que sea, la que le salga de ahí escribir en ese momento, porque con la pila de años que tiene, el siciliano se niega a renunciar a contar su aldea sin amargura y sin concesiones.

 

Me alegra el premio pero como a cualquier camillerista me entristece que el premio suponga muchos más lectores, muchos más escritores en potencia, muchos más candidatos a comprender la sencilla lección magistral de Camilleri, que para mí se basa en tres puntos:

 

1) a la literatura hay que tomársela en serio entre carcajadas, como a la vida.
2) la solemnidad mata al arte o por lo menos impide que se le ponga dura.
3) Los lectores no son gilipollas, aunque a veces dejen que se los trate como a tales.



Camilleri aplica esa recetas en todo lo que escribe y todo lo que escribe llega, conmueve, provoca. Y lo hace sin estridencias, sin códigos davincis o templarios pasados de fecha.

 

Salvo que me engañe la memoria (mala mujer), en ninguna de sus tramas aparecen conspiraciones de alcance nacional, ni depende de Montalbano salvar el mundo ni el país. Se conforma con salvar al individuo, al mejor estilo de Chandler pero frente al mar, comiendo unos salmonetes como para ponerles un piso y dudando entre el amor y la cómoda soledad del que nunca está solo del todo.

 

He cometido la audacia de poner a un Camilleri desnudo y astuto dentro de la trama de Matar y guardar la ropa. Sé que, si alguna vez llega a leer el libro, el viejo maestro se reirá del descaro de este novato de 48 años que tal vez aprendió algo a fuerza de leerlo una y otra vez. Y confieso sin vergüenza que uno de los gustos que quisiera poder darme si esto de los libros funciona, sería conocerlo en persona y sentarme con él, en una roca plana para ver cómo el agua lava la tierra sin prisa, y maldecir, juntos, cuando se acerque una nube.

 

Carlos Salem

 

 

 

La vuelta de Libro Amigo Novela Negra y Club del Misterio

La vuelta de Libro Amigo Novela Negra y Club del Misterio

A través de Abandonad toda esperanza nos llega una gratísima noticia para todos los aficionados al género negro y particularmente a los que ya peinamos canas o incluso hemos perdido parte de nuestra otrora frondosa cabellera.

Y es que de la mano del grupo Zeta nos llegan un par de colecciones imprescindibles con las cuales muchos nos iniciamos en este mundo criminal: Libro Amigo y Club del Misterio. Particularmente, esta última (casi interminable colección, con bastantes más títulos de los que en principio se anunciaron) fue el mejor incentivo que encontré durante meses para visitar semanalmente el quiosco más cercano a mi casa.

El 10 de septiembre se pondrán a la venta los primeros títulos de Libro Amigo (Mis rincones oscuros de James Ellroy y Golpe de sangre de Sara Paretsky) y a finales del mismo mes tres novelas de Juan Madrid.

En cuanto a Club del Misterio, arranca con dos autores imprescindibles en el género: Edgar allan Poe y Arthur Conan Doyle.

 

Camilleri gana el RBA de novela negra con una intriga mediática

El veterano e hiperactivo escritor italiano Andrea Camilleri ha iniciado a sus 83 años lo que califica como una tercera "autopista" en su obra. Una variante frente a sus novelas basadas en episodios de la historia de Sicilia, desde la unidad italiana a la posguerra, y a la serie negro-costumbrista protagonizada por el comisario Salvo Montalbano. El siciliano obtuvo ayer el segundo Premio de Novela Negra RBA, dotado con 125.000 euros, con La muerte de Amalia Sacerdote, una novela de intriga centrada más en el periodismo de sucesos que en la investigación policial, situada en la Sicilia de hoy y a la que no ha invitado a participar a su famoso y desengañado policía.

Camilleri, que no se trasladó a Barcelona --sigue tecleando enfurecidamente pero sus bronquios de fumador igualmente furioso no le permiten muchas alegrías--, aclaró en el transcurso de una videoconferencia que, al igual que en toda su obra, parte de hechos reales pero apenas utiliza un par de líneas de ellos como motivo de arranque para paliar su "absoluta incapacidad para fantasear". En esta ocasión se ha inspirado en el llamado caso Garlasco --la muerte en agosto del 2007 de la joven Chiara Poggi, de la que se acusó a su novio y se convirtió en un espectáculo televisivo-- y en el asesinato en 1953 de Wilma Montesi, del que se acusó al hijo del ministro democristiano Attilio Piccioni. Sobre estos elementos construye la trama de La muerte de Amalia Sacerdote, hija de un diputado de derechas de cuyo asesinato se acusa al hijo del líder de la izquierda siciliana.

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Códex 10

Códex 10

Eduard Pascual, escritor, y especialista en investigación criminal en el cuerpo de policía Mossos d'Esquadra, acaba de poner en la red un blog con el que pretende promocionar un libro de relatos policiales inspirados, que no basados, en hechos reales ocurridos en la comarca del Alt Empordà (Cataluña) entre 1997 y la actualidad. El título provisional de la obra es CÓDEX 10 y el blog puede consultarse desde este enlace: http://codex10.blogspot.com/

El libro aún no está editado, por lo que su autor espera poder utilizar el blog como una herramienta ante editores y agentes literarios a partir del próximo mes de septiembre. En poco más de 20 días, CÓDEX 10 ha recibido más de 2.500 visitas. En este espacio virtual, Eduard Pascual explora las páginas del manuscrito y ofrece a los visitantes la oportunidad de poder dejar una huella de su paso por el mismo.

Hasta el momento, se ha desvelado ya que el prólogo del libro está siendo escrito por el librero especializado en género negro, Paco Camarasa. De los últimos posts se desprende que su manuscrito cuenta con el apoyo de otras personalidades literarias. Habrá que estar atentos para averiguar quienes han dado su apoyo a la literatura de este surgente autor.

Con este blog electrónico, el escritor pretende suscitar y mantener el interés en su obra hasta que esta sea adquirida por alguna editorial. Es su primer libro, con todas las dificultades que ello entraña, pero no ha desfallecido ante el calor del verano para promocionar su trabajo en un nuevo paso hacia la edición.

Hasta la fecha, Eduard Pascual ha sido galardonado con el premio XII Certamen Literario Vargas Llosa NH de relatos 2007 y el V Concurs de Contes de la Policía de la Generalitat - Mossos d'Esquadra 2003.


 

Los casos de sir Arthur

Los casos de sir Arthur
Peter Costello analiza en un libro la importante y en su época reconocida labor como detective de Arthur Conan Doyle, el padre del legendario personaje Sherlock Holmes

31.07.08 - PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Con su bigote de húsar y su mirada acerada, sir Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, era una mezcla entre un 'gentleman' inglés de finales del XIX y un paladín medieval: un tipo recto y enérgico que entendía la vida de una manera caballeresca y deportiva; es decir, en términos de desafío, esfuerzo, honor y victoria. A Conan Doyle le bastaba con estrechar la mano de un desconocido para evaluar su temperamento. Era intuitivo y contundente, directo y altivo. Odiaba la injusticia y su código de comportamiento le impedía negarse a ayudar a quien se lo solicitase, especialmente si se trataba de una mujer. Cierta bravuconería de índole casi atlética le hacía dudar de que hubiese un asunto sobre el que su inteligencia no pudiese arrojar algo de luz.

Tras la publicación de los primeros libros de Sherlock Holmes, Conan Doyle se convirtió en el escritor más famoso de Inglaterra. Su mérito residía en haber creado un personaje inmortal, un arquetipo: el detective moderno, científico, al tiempo cerebral, implacable y complicado. Como suele ocurrir, muchos lectores confundieron al personaje con su autor y muy pronto Conan Doyle comenzó a ser requerido para colaborar en la resolución de casos criminales. Al fin y al cabo, él era el inventor del infalible método detectivesco de Holmes: todo un sistema deductivo que, al menos sobre el papel, servía para desentrañar los misterios más complejos que se pudieran imaginar.

Gracias a 'Arthur & George', la espléndida novela de Julian Barnes, muchos hemos tenido noticia de este otro Conan Doyle, el detective aficionado que investigaba por su cuenta asuntos que ocupaban las páginas de sucesos de su época. En el libro de Barnes se detallaba el increíble caso de George Edalji, un timorato abogado de origen hindú que fue acusado de una serie de misteriosas mutilaciones a animales que se dieron en 1903 en el pequeño pueblo de Great Wyrley. Edalji solicitó por carta la ayuda del escritor y éste no dudó en entrar en escena con la sutileza de un huracán. «A medida que iba leyendo», escribió años después Conan Doyle recordando el momento en que recibió la petición del abogado, «el inconfundible aroma de la verdad me llamó poderosamente la atención y caí en la cuenta de las dimensiones de aquella espantosa tragedia y de que tenía que hacer cuanto estuviera en mi mano para poner las cosas en su sitio».

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El detective Heredia está más vivo que nunca

El detective Heredia está más vivo que nunca

 

Ramón Díaz Eterovic, el magallánico creador del mítico “Detective Heredia” se ha pasado la vida jugando a los detectives virtuales, a escribir de todo y hasta a darse el lujo, detrás de un escritorio, de sobrevivir...

Les cuento que tuve dudas al publicar esta entrevista en torno a si su currículo, era acaso más entretenido que ésta, pues se lo ha escrito, y se lo ha ganado todo. Lean ahora este “fusilamiento morrocotudo” al ideólogo de “Heredia”.

¿Piensas que el lector desaparece, que nos han ganado las pantallas, y será un bicho raro en poco tiempo al igual que los escritores, como opina Philip Roth?...

"El libro tiene una magia que lo hará sobrevivir a todos los tiempos, aunque los lectores terminen arrinconados en una caverna, reducidos a una cofradía perseguida, como anticipa Ray Bradbury en su novela Fahrenheit 451".

¿Y qué del maletín literario?

"Es una buena iniciativa, pero insuficiente para enfrentar la pérdida del hábito lector del chileno. Hoy en día el libro está desplazado del interés de la mayoría de las personas, ya sea por falta de dinero, por falta de motivación o porque está a merced de la banalidad que promueven los medios de comunicación. Para que eso se revierta se requiere fomentar la lectura desde muchos ángulos. Desde la educación, desde luego; desde el precio de los libros que deberían venderse sin impuestos, como ocurre en la mayoría de los países que valoran la importancia del libro; desde la televisión que debería ayudar a promover la lectura, y desde las propias familias, siguiendo la vieja máxima de que padres que leen forman hijos lectores.

La pregunta que debemos hacernos es si nos interesa o no el libro y, a partir de eso, generar políticas eficientes y amplias para su difusión. La misma pregunta debemos hacerla en el ámbito personal y familiar. ¿Nos interesa el libro? Y si me interesa, qué hago para que mis hijos lean, más allá de reclamar por el costo que tienen o por la falta de tiempo".

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«Cuando te pones a escribir una historia no sabes si es novela negra o blanca»

«Cuando te pones a escribir una historia no sabes si es novela negra o blanca»
DV. «La novela negra es la novela del siglo XXI. Existe un interés cada vez mayor en muchos círculos, entre los jóvenes, entre los universitarios...» El escritor Raúl Argemí (La Plata, 1946) pasó ayer por San Sebastián, recién llegado de la Semana Negra de Gijón, para presentar su nuevo libro Retrato de familia con muerta.

Arropado por un público interesado en la «novela social» como le gusta llamar a Argemí a la novela negra, el autor habló de su nuevo libro, un hecho real sobre la historia de un crimen sin resolver de una mujer en la alta sociedad argentina. Sin embargo, aunque hablar de la publicación era el eje del acto, Argemí quiso centrarse en qué piensan los lectores porque tal y como explicó «un libro no lo hace sólo el autor, lo hace el escritor a medias con sus lectores. Y siempre es así».

«Uno escribe por pulsión, escribe lo que siente, y luego son los demás los que le etiquetan», confiesa este argentino, uno de los nombres de la novela negra del momento y afincado en Barcelona desde 1999. «Estoy echando raíces y me siento ya en mi casa», confiesa el escritor que está a punto de ser padre de «una niña de aquí».

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Duros, cínicos y escépticos

Duros, cínicos y escépticos
La figura del investigador en la novela policiaca evoluciona con los tiempos, en paralelo a la corrupción y el crimen en la sociedad. Ahora, los detectives combinan la calle con el laboratorio

JOSÉ JAVIER ABÁSOLO

Cuando pensamos en los investigadores típicos de las novelas policíacas se da la paradoja de que no nos viene a la cabeza la figura del policía, que por pura lógica es la que debiera tener un mayor protagonismo, sino la del detective. Y es que casi desde sus comienzos en el género policial se apostó más por este personaje que por el del policía oficial. En efecto, en un género nacido para dar estabilidad y tranquilidad a la burguesía emergente tras la revolución industrial, que veía cómo, al menos en las novelas, el orden siempre quedaba reestablecido tras la comisión de un crimen, se daba la paradoja de que esa misma burguesía que empezaba a acceder a la literatura no deseaba hacer de los policías sus héroes en la ficción. Es cierto que eran los servidores públicos dedicados a protegerles y restablecer el orden social conculcado, pero en su concepción del mundo primaba precisamente el hecho de que fueran servidores, sus servidores, y a un sirviente se le utiliza, pero no se le eleva a la categoría de héroe. Por eso mismo los primeros investigadores de ficción que cautivaron a esa nueva categoría de lectores podían considerarse sus iguales, caballeros u hombres de mundo, que no trabajaban por dinero sino para desarrollar sus habilidades intelectuales que, en la mayoría de los casos, estaban por encima de las de los policías oficiales a los que despreciaban y humillaban con su inteligencia y éxitos.

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Dominique Sylvain, una de las reinas del género negro en Francia, llega a España

Concha Barrigós (EFE)

MADRID.- El negro es el color del 'polar', como llaman los franceses a la novela policiaca, pero Dominique Sylvain ha preferido iluminar el género con una ex comisaria socarrona devota de San Agustín y el vino y una americana loca por París, una "alquimia" que funciona muy bien y que ahora llega a España.

Sylvain quería que sus heroínas, Lola Jost e Ingrid Diesel, fueran mujeres fuertes, con carácter y diferentes, "que consiguieran resolver sus casos luchando, no por utilizar la seducción", ha revelado en una entrevista concedida con motivo de la presentación en España de 'El pasadizo del deseo' (Suma), la primera de la serie.

Así, Lola es una mujer a la que queda un año para la jubilación, rechoncha, "de talla 52, aunque dependiendo de las marcas", y "recortada", aunque no tanto como el comisario que la sustituye, "un enano de jardín, con el culo tan bajo como las ideas", y con una sagacidad e ironía a prueba de bombas.

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Leonardo Padura: un escritor que sufre cada cuartilla

Leonardo Padura: un escritor que sufre cada cuartilla

Por: Jorge Smith Mesa

El joven que leía desde niño novelas policiales en su natal Mantilla, es hoy un fornido literato, que lo mismo se plantea a José María Heredia que a Ramón Mercader, el asesino de Trostky, que pronto tomará forma de libro. Padura posee una concepción singular del hecho literario y verdaderamente no se sabe cuán alto podrá llegar en su obsesión de escritor.

Esta es una entrevista para Cubasí.

El periodista Rolando Pérez Betancourt hace como 20 años me comentó con gran humildad: “A Leonardo Padura lo conozco desde niño, me traía sus trabajos. Ahora como van las cosas tendré que darle a revisar los míos” ¿Qué opinión le merece esto?

Siempre he dicho y él lo sabe, que Rolando –Rolandito, como le decían en el barrio, Mantilla- fue una de las personas que más me ayudó a perfilar un interés por la literatura –más que por el periodismo- y es una de las gentes a las que más aprecio, admiro y agradezco, eternamente.

"Solo de pensar que en las tardes de los sábados, cuando él iba a casa de su madre a descansar un rato, yo me apareciera a meterle unos tremendos ‘perros muertos’ y a hacerlo hablar de literatura, de periodismo, de las historias pasadas y de los chismes presentes del mundillo cultural, me parece una obra de caridad inconmensurable. Pero que además, siempre me prestara cuatro o cinco de los libros de su biblioteca –gracias a él leí muchas de las cosas que me marcaron en aquella época, en especial autores norteamericanos y latinoamericanos- ya resulta una exageración de bondad.

"Siempre recuerdo que fue él quien me recomendó leer con mucho cuidado la entrevista de George Plimton a Hemingway y me dijo que me fijara bien en lo que decía Hemingway sobre el detector de mierda; también fue Rolando quien me dio a leer El gran Gatsby, uno de los libros que todavía venero... Pero quizás lo que recuerdo con más cariño y respeto fue el modo en que Rolando me fue describiendo los entramados del universo cultural cubano de aquellos terribles años 70, que me permitió después ubicarme en ese mundo teniendo una idea de quién era quién y qué había ocurrido en una historia de marginaciones, extremismo y oportunismos que, a pesar de todas las revelaciones recientes, está por escribir".

Entrevista completa en Cubarte