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La Balacera

Edhasa lanza más novela negra con «Las cuatro últimas cosas»

La novela de crimen y misterio es uno de los géneros inagotables, tan viejos como la literatura de Shakespeare a Childers de Becquer a García Pavón o Poe...

J. P. Y.

BARCELONA. La novela de crimen y misterio es una de las especialidades de la literatura inglesa, que también ha llevado los asuntos truculentos a las tablas y la poesía, de «Ricardo III» a «Crimen perfecto» pasando por una retahíla de títulos de variopinta factura y diversa calidad. Hombre o mujer, bueno o malo, el escritor británico sufre un impulso genético hacia el género.

Entre las recientes generaciones figura Andrew Taylor, que dentro de una semana vendrá a Barcelona para presentar «Las cuatro últimas cosas» (Edhasa), que ya le publicó «Un crimen imperdonable». El autor empieza ahora una serie «La trilogía de Roth» con un arranque muy británico, el secuestro de la pequeña Lucy Appleyard, en una gélida mañana invernal, sin dejar ningún rastro y las consecuencias familiares previsibles.

El límite humano

Todo es extremoso en la historia, para empezar el marco familiar de la pequeña, un matrimonio a la deriva a un tris de la disolución definitiva, formado por un sargento de policía que ha sido suspendido en el ejercicio de sus funciones profesionales...y su esposa que oficia de diácono. A partir de un espeluznante descubrimiento en un neblinoso camposanto londinense se desencadenan todas las potencias del infierno que confluyen en el relato.

La versatilidad de Taylor es realmente notable, en su obra anterior «Un crimen imperdonable» imaginaba una escuela privada en la que figuraban como alumnos Charles Fanta y el mismísimo Edgard Allan Poe. El padre del primero aparece asesinado y se desencadena la acción en la que se encuentran claves sobre la infancia del autor de «Las aventuras de Artur Gordo Pym» y «La espada y el péndulo» hasta un complicado entramado de intereses económicos y relaciones sociales de la alta burguesía londinense del XIX. Por su estilo ha sido comparado con Hitchcock y en el se mezclan observaciones de última hora y temas eternos como la pedofilia, secuestros infantiles y otras pesadillas eternas, desde los sacauntos a los hombres del saco.

Estos títulos son el inicio de una nueva colección de Edhasa de novela negra, de la que ya nos ofreció la famosa «El enigma de las arenas» de martir irlandés Robert Erskine Childers, fusilado en 1922 por sus ideas contra la Partición.

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Falleció Juan Damonte, escritor y fotógrafo argentino ganador del premio Hammet 1996

El autor de la novela Chau papá ''era un narrador vertiginoso'', define Taibo II

ERICKA MONTAÑO GARFIAS

El escritor argentino Juan Damonte falleció este viernes en Ciudad Nezahualcóyotl, a la edad de 61 años, informaron fuentes cercanas al autor del libro Chau papá, que en 1996 obtuvo el premio Hammet a la mejor novela negra escrita en lengua castellana que se entrega cada año en la Semana Negra de Gijón.

Damonte, hermano del escritor, dramaturgo y dibujante Copi (Raúl Damonte), fue hijo del político Raúl Damonte. La familia se exilió en Paraguay después del ascenso al poder de Juan Domingo Perón, en Argentina.

Juan Damonte radicaba en México desde hace muchos años, prácticamente desaparecido, recuerda el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, quien publicó en nuestro país Chau papá. ''El libro llegó a mis manos, me pareció maravilloso y lo editó Martínez Roca en una colección que yo dirigía".

Chau papá, traducida al francés e italiano, ''es una novela escrita con un estilo muy peculiar que he visto pocas veces en un autor, los acontecimientos se sucedían a toda velocidad, era un narrador vertiginoso y de mucha imaginación. Se dice que tenía una segunda novela", añade Taibo II, quien en 1996 fue vocero del jurado que otorgó el Hammet al escritor y fotógrafo argentino.

En ese entonces definió a Damonte como ''un hombre singular y absolutamente desconocido".

En Chau papá, Damonte narra la historia de Carlos Tomassini, dominado por la droga y el alcohol, y sometido a presiones familiares, en el contexto de la dictadura en Argentina.

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El autor catalán Antoni García Porta se alza con el Café Gijón

El escritor recibe el premio por su obra ´Cazadores de no mundos´

JAVIER CUEVAS 16/09/2005

El barcelonés Antoni García Porta se adjudicó ayer, a sus 51 años, el premio de novela Café Gijón, en su edición número 54. El jurado, presidido --como el año pasado-- por la directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Reg s, y formado además por José María Guelbenzu, Mercedes Monmany, Pon§ Puigdelvall y Marcos Giralt Torrente, reconoció la valía del trabajo de García Porta, Cazadores de no mundos entre los 254 presentados.

La decisión, según explicó Regás tras la lectura del fallo, "no fue unánime desde el principio", si bien, "no ha habido gran debate". En esta ocasión no se especificaron los finalistas para destacar aún más "el gran bagaje literario que tenía esta obra respecto a las demás".

Los miembros del jurado consensuaron su decisión durante una reunión que se celebró en el bohemio café madrileño. En la misma estuvo presente con voz, pero sin voto, Jaime Vallcorba, editor de Acantilado, empresa responsable además de la publicación de la novela ganadora. Vallcorba se mostró especialmente feliz por el reconocimiento a un autor del que dijo haber "apostado por él desde el principio". Según manifestó, se trata de un escritor que siempre ha mostrado "preocupación más por la densidad del texto que por la propia peripecia que en él se narra".

Cazadores de no mundos presenta, como reconoció el editor de Acantilado, una trama "muy difícil de explicar con un trasfondo de novela negra". En toda ella predomina la confusión entre apariencia y realidad, obligando al lector a preguntarse quién está escribiendo la historia y qué es lo que cuenta.

La carrera literaria de Antoni García Porta (firma como A. G. Porta) comenzó con la novela Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce , escrita a cuatro manos junto al chileno Roberto Bolaño en 1984 y por la que obtuvo el premio Ambito Literario de Narrativa. Tras un período apartado de la literatura, en 1999 regresó con Braudel por Braudel . Sus últimas publicaciones hasta el momento habían sido El peso del aire , en el 2001 y Singapur , en el 2003.

El popular café se llenó de rostros conocidos, como los condes de Latores, María Teresa Alvarez y Sabino Fernández Campo; el Secretario de Estado de Agricultura, Santiago Menéndez de Luarca; la delegada del gobierno asturiano en Madrid, Pilar Rodríguez; el exdirector general de la Marina Mercante, Rafael Lobeto Lobo; el actor gijonés Antonio Castro o el productor de Cuéntame , Tito Fernández. La alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, presidió el acto.

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El VII Festival de Cine Negro de Manresa (Barcelona) apuesta por el cine europeo y español

MANRESA (BARCELONA), 14 Sep. (EUROPA PRESS)

El Fecinema, el único festival de cine de Cataluña dedicado al género negro, se centrará en el cine europeo, en el año que apuesta por una mayor profesionalización. Los films serán de estreno y propios de festivales, ya que no se podrán ver en las pantallas comerciales.

Por ello, los organizadores han ido a buscar las cintas a los propios productores y a otros certámenes cinematográficos internacionales. En total, se estrenarán diez películas de género negro, ocho de las cuales entrarán a concurso, cinco más de cine fantástico y tres de pantalla de actualidad.

En cuanto a los premios, este año se incorpora el Premio al Mejor Largometraje a nivel internacional (sin dotación económica). El resto son los habituales de cada año: premio al mejor cortometraje, dotado con 3.000 euros; premio al mejor guión, dotado con 1.000 euros; premio al mejor cómic, dotado también con 1.000 euros; y el Premio Gente Joven, que otorgarán un centenar de jóvenes de escuelas manresanas.

Además, este año Manresa se convertirá en un plató de rodaje y se otorgará también un premio a la mejor idea cinematográfica. El Festival de Cine Negro de Manresa tiene un presupuesto total de 135.000 euros.

Por lo que se refiere a los invitados, todavía falta confirmar muchos nombres. Desde la organización aseguran que están en contacto con un actor premiado con un Óscar de Hollywood y otros personajes muy populares a nivel internacional. Quién ya ha confirmado su asistencia como presidente de uno de los jurados del festival es el director de cine Moncho Armendáriz.

El Festival de Cine Negro de Manresa se celebrará del 17 al 21 de noviembre. No obstante, la presentación oficial se realizará dentro del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges (Barcelona).

Albert Sánchez Piñol regresa con la inquietante 'Pandora al Congo'

BARCELONA, 30 Ago. (EUROPA PRESS)

El escritor barcelonés Albert Sánchez Piñol regresa a la acutalidad literaria con la novela 'Pandora al Congo' (La Campana), una obra en la que el autor retoma elementos fantásticos y espacios inquietantes como ya hiciera en la exitosa 'La pell freda'.

'Pandora al Congo' narra la historia de Marcus Garvey, preso en Londres por el asesinato de dos aristócratas ingleses en una expedición para encontrar diamantes en la selva del Congo en la época colonial. Su abogado encarga a un escritor anónimo que le entreviste en prisión y escriba el relato de lo que pasó en ese rincón de África, lo que lleva a describir un mundo subterráneo extrañamente habitado.

Sánchez Piñol marcó hoy diferencias entre su nueva novela y 'La pell freda', asegurando que 'Pandora al Congo' es "distante" y "está al otro lado" con una "exhuberancia" que no existía en su novela anterior.

Para el escritor, 'Pandora al Congo' es una "selección de géneros" en la que tiene cabida elementos de la novela clásica de aventuras, la literatura fantástica, la de terror, la novela negra y la historia de amor. El autor explicó que ha intentado que los diferentes géneros no quedaran "descompensados" e irlos "dosificando" a lo largo de las cerca de 600 páginas del libro.

Albert Sánchez Piñol aseguró que en literatura "todo son tendencias con data de caducidad" y remarcó que él se siente cómodo "gestionando personajes fantásticos para hablar de cosas no tan fantásticas".

La editora de La Campana, Isabel Martí, colmó de elogios la obra de Sánchez Piñol asegurando que "da optimismo" a la literatura catalana y demuestra que la narrativa en catalán "puede caminar por si sóla rompiendo el tópico de que para que tenga éxito ha de proceder de un escritor mediático".

El autor afirmó que para él el secreto del éxito radica en cuando "se escribe una obra que no está en las librerías, que aporta cosas que no ha explicado nadie o lo hace de otra manera". "La literatura va de libros y la industria literaria va de números", precisó.

A pesar de que su anterior novela, 'La pell freda', ha vendido 100.000 ejemplares en catalán y ha sido traducida a 28 idiomas, Sánchez Piñol afirmó "no acabar de ver" en que se traduce la responsabilidad de ser el autor en catalán que más vende. Para él, una gran novela tiene que hacer que el lector "se sienta bien".

'Pandora al Congo', de la que saldrá una primera tirada de 25.000 ejemplares en catalán, se editará en castellano en noviembre a través del sello Suma.

Albert Sánchez Piñol (Barcelona, 1965) ha publicado el ensayo 'Pallasos i monstres' sobre ocho dictadores africanos, la selección de cuentos 'Les edats d'or' y las novelas 'La pell freda' y 'Pandora al Congo'.

'La Ratonera' vuelve a Madrid tras 10 años en la escena española

La obra teatral más importante de Agatha Christie, 'La Ratonera', que se representa ininterrumpidamente desde hace medio siglo en Londres, y cuya adaptación de Ramón Barea ha recorrido España durante diez años en un millar de funciones, regresa mañana al Teatro Muñoz Seca, protagonizada por Jaime Blanch.

Esta versión de 'La Ratonera', que permanecerá en el teatro madrileño hasta enero de 2006, introduce a la propia Agatha Christie 'en la obra, ofreciendo té a los actores, charlando con el público o deteniendo la función', explicó hoy el actor Blanch, que encarna al sargento Trotter, en la presentación de la obra.

Barea, director y responsable de la adaptación del texto, coincidió con Jaime Blanch en 'incluir a Agatha en la obra', y ésta les dice a los asistentes: 'relájense, disfruten, esto es un cuento'. El director quería 'incorporar a esa historia la voz de un ser humano, más en concreto, la de la autora'.

El elenco lo completan los actores vascos Ane Gabarain, Klara Badiola, Fermín Sanles y los madrileños Cristina Rivera, J. Luis Mendiaraz y Pablo Calvo.

'Mañana cumplo 550 ratoneras'
Algunos de estos actores ya se habían puesto bajo la batuta de Barea para representar 'La Ratonera', obra que desde hace una década recorre las provincias españolas y se repone en Madrid por tercera vez. Por ejemplo, Pablo Calvo bromeó: 'mañana cumplo 550 ratoneras'.

'Aunque son el mismo texto y la misma puesta en escena, la interpretación y química entre los actores' la hace distinta cada vez, reconoció el director.

En un salón verde de estilo victoriano, con una decoración muy solemne y clásica, Christie, conocida como la 'reina del misterio', convierte una casa de huéspedes en el escenario de un crimen.

'La obra tiene muchos registros, empieza en clave de comedia pero se convierte en un melodrama', señaló Barea, para quien 'el ingenio de esta trama de misterio está destinado para un teatro de género familiar', con una 'hipnosis' para todos los públicos.

Blanch y Barea confiesan que no son lectores de novela policíaca, pero que, sin embargo, les enganchó la pieza teatral de Christie.
Blanch, que asistió al estreno de la obra en España en los cincuenta, reconoce que aunque se interprete muchas veces nunca se podría hacerlo de forma mecánica, porque es 'un castillo de naipes y hay que estar muy concentrados y en alerta para que no se derrumbe'.

Terra Actualidad - EFE

Una novela gráfica

El género negro está viviendo un resurgimiento literario porque, ya sea por moda o por interés lector, lo cierto es que las editoriales comienzan a apostar por colecciones específicas, los autores logran buenas obras y, por si fuera poco, el cómic también da buena cuenta de este momento de gracia. De la novela gráfica Una historia violenta (Wagner y Locke) el director de cine David Cronenberg ha realizado la película del mismo título adaptada. Y es que en una novela gráfica como ésta la tensión, intriga y presión de los personajes cala igual o más en el lector. Si además, contamos con un guionista excepcional y trepidante como el americano-escocés John Wagner (uno de los creadores de Juez Dredd) y un dibujante preciso y metódico como el pintor estadounidense Vince Locke, el resultado puede darse por perfecto.

DIEGO MARÍN A.

Tom McKenna es un ejemplar ciudadano de una localidad anónima americana que regenta una cafetería. Unos ladrones intentan atracarle un día cualquiera y él los reduce sin apenas esfuerzo. El acontecimiento que convierte al vulgar vecino en héroe le hace protagonista de las noticias nacionales, ante la admiración de sus congéneres. Días después acuden a la cafetería dos matones y un tuerto anciano, atraídos por las noticias del suceso.

El viejo parece reconocer en el camarero a un hombre con quien tiene una deuda pendiente, pero éste afirma no conocerle y se afianza en el error ajeno. Sin embargo, la confusión, que puede no ser tal, no acaba allí. Wagner y Locke nos narran una historia de acción, un thriller de mafias, atracos, deudas y borrosos pasados que parecen estar más cerca de lo que parecían.

Una sencilla historia se convierte inesperadamente en toda una cadena de acontecimientos envueltos en misterio, intriga y suspense. En la línea de los mejores narradores gráficos estadounidenses del momento, como David Lapham, Azzarello y Risso o Laperla y Kosinski, esta nueva pareja artística borda una obra llena de emoción y calidad. Una historia violenta es una nueva narración pero que contiene todos los ingredientes clásicos del género negro. En este cómic vamos a encontramos una estupenda novela negra, vibrante, afilada y compleja que, además, está narrada en viñetas, todo un lujo para la lectura, poder disfrutar de un buen guión y un mejor dibujo. UNA HISTORIA VIOLENTA

Autores: John Wagner y Vince Locke

Editorial: Astiberri

Páginas: 286

El género negro busca nuevos talentos

La editorial Real de Catorce convoca a un concurso de novela y cuento

Juan Carlos Oñate Chirot/Colaboración especial

Como un impulso a las propuestas comunicativas más desconocidas en el mercado, la editorial Real de Catorce dio a conocer su convocatoria para el Primer Concurso Nacional de Cuento y Novela Negros con el nombre Belascoarán Shayne.

El título del concurso se desprende del personaje principal de una serie de novelas policiacas del escritor Paco Ignacio Taibo II, quien se ha dedicado por más de 40 años a abordar el género negro. Además de apoyar a la editorial en su esfuerzo, Taibo entregará los premios a los ganadores en la ceremonia de premiación a realizarse el siguiente 5 de noviembre en el Salón de Cabildos de Palacio Municipal.

César Chávez, director editorial de Real de Catorce, comentó en rueda de prensa que se abordó el género negro porque se ha visto abandonado. Éste abarca temáticas de suspenso, policiacas, de terror y ciencia ficción. La convocatoria está dirigida principalmente a jóvenes escritores y se espera atraer al menos a 50 participantes. Será distribuida a través de universidades de diferentes regiones del país y centros culturales de varios estados; en ello colaborará la Secretaría de Cultura de Michoacán.

Se pretende lanzar un tiraje de mil ejemplares, aunque, después de analizar el contenido del material recibido, se discutirá la posibilidad de un mayor número de copias. Además de servir como plataforma de publicidad para la editorial, los ganadores serán dueños de las ventas de sus libros.

La intención es que los tres primeros lugares de novela sean publicados en un volumen. En cuanto a los cuentos, se pretende reunir una antología con textos seleccionados para su publicación. La recepción de trabajos estará abierta desde el día de hoy hasta el 23 de octubre.

La editorial Real de Catorce comenzó su trayectoria en febrero del 2004 con cuatro personas: Fátima Flores, Janet Rodríguez, Francisco Ortiz y César Chávez. Desde entonces han estado a la búsqueda de nuevos talentos, principalmente de escritores que no tienen la posibilidad de acercarse a las editoriales más grandes.

A lo largo de este tiempo han publicado cuatro títulos: Versos irreverentes, de Juan José Rosales; Mil nubes, de Margarita Tapia; Un fantasma en el desierto, de Francisco Ortiz, y el libro que les llamó la atención acerca del género negro: Cuentos de terror, de César Rochlin, que apenas fue presentado ayer en el Palacio Municipal con apoyo del Ayuntamiento de Morelia, pero habrá una segunda presentación el siguiente 8 de septiembre.

Sus ventas han sido directas a través de la presentación de libros y la promoción en instituciones de estudios y cultura, así como de talleres literarios. El Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Morelia, la Universidad Latina de América y centros culturales de San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz han abierto sus puertas a los más de 25 talleres que han ofrecido.

Las ganancias de una de sus presentaciones fueron donadas a un asilo de ancianos y Real de Catorce pretende seguir apoyando instituciones, como lo harán con su presentación de día 8 de septiembre, que, en asociación con el Club Britania, será a beneficio de la Cruz Roja. El resto de las ganancias es invertido para su siguiente publicación.

Los textos deben ser presentados con pseudónimo y datos del autor, y se entregarán premios de entre mil y cinco mil pesos en efectivo, además de ejemplares del libro publicado. Para mayor información acuda a Madero Oriente 1307, o escriba a realdecatorce_editores@hotmail.com

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Los detectives nunca mueren

En la última novela de Michael Chabon, Sherlock Holmes aparece a los 89 años gozando de buena salud y lucidez. Pero la Segunda Guerra Mundial está en su plenitud y las deducciones elegantes adquieren mayor dramatismo.

Por Hernán Ferreirós

El policial es el más conservador de los géneros literarios: trata sobre la imposición de la ley, la restauración y la preservación de un orden. Aun los detectives más cínicos, los que no creen en la justicia, se encargan de resolver casos, de explicar, es decir, de recuperar eventos para el sentido y la racionalidad, para el orden. Claro que hecha la ley, hecha la trampa: una vez que la generación de lectores de policiales empezó a escribir, el género tuvo las armas para reflexionar sobre sí mismo y una historia contra la que redefinirse. Michael Chabon en The final solution, su último libro (todavía en edición hardcover en inglés e inédito en castellano), se permite entrar al policial desde el punto máximo del clasicismo y, desde allí, ejercer sobre él una crítica muy pertinente. El protagonista del libro es un viejo detective que nunca es mencionado por su nombre, pero su identidad no es un misterio ya que no hay muchos personajes literarios capaces de dar saltos deductivos tan temerarios como “descubrir a un ladrón de caballos por la ausencia de un ladrido” o a un envenenador por el modo en que un gato se limpia los bigotes. Las buenas noticias son que cuando transcurre esta historia, en 1944, a los 89 años, Sherlock Holmes conserva intactas su capacidad perceptiva y su deliciosa vanidad intelectual.

La prosa de Chabon logra un acto prodigioso de ventrilocuismo literario al sentar sobre sus rodillas a Arthur Conan Doyle y al tiempo entrar en sintonía con nuestra sensibilidad: su infinita estilización, sus observaciones, su humor y su ritmo son contemporáneos. Las malas noticias son que Chabon recurre a enigmas y soluciones que, si bien no desentonarían en un texto del siglo XIX, resultan decepcionantes para un lector con cien años de historia del policial encima. Sobre todo, porque este texto no es una apropiación paródica del género.

En sus últimos tres libros, empezando por The Amazing Adventures of Kavalier & Clay, Chabon está enfrascado en recuperar –ante el minimalismo de la literatura dominante– el maximalismo de la literatura de género, abundante en argumento y peripecias y capaz de sorprender al lector por la exuberancia de las ideas, tal como, seguramente, habrá hecho la literatura pulp durante su infancia. Pero el autor de Chicos prodigiosos no se contenta con reproducir un género. Al mismo tiempo, lo socava desde dentro. Aquí hay un asesinato, un refugiado judío de 9 años, un loro perdido y la posibilidad de un complot internacional para develar o silenciar las extrañas cadenas de números que repite el animal. Holmes interviene sólo para cumplir con lo que se propone al principio de la historia: devolver al chico su mascota. Aunque, en el camino, resuelve un asesinato, el mayor crimen de la novela queda impune y sin descifrar. Ni siquiera el viejo detective comprende el significado de las cadenas de números. Este aparente sinsentido, este resto inexplicable, no sólo puede ser visto como una reflexión sobre los límites de la interpretación sino que es una clara negación del texto de ofrecer una conclusión satisfactoria y tranquilizadora. La herida provocada por el crimen que representan esos números es demasiado grande (remiten a lo enunciado en el título, La solución final, que es una referencia a la última historia de Holmes El problema final pero también, desde luego, al Holocausto). La racionalidad de la novela policial se encuentra con su límite ante el horror del genocidio nazi. Si hay crímenes tan grandes que no pueden ser castigados entonces también hay que negarse a explicar, racionalizar. El policial debe negarnos la seguridad de que toda afrenta al orden social puede ser reparada.

Coben presenta su última novela, ‘Sólo una mirada’

El escritor estadounidense de novela negra Harlan Coben confesó ayer que, más que las intrigas de conspiraciones o asesinos en serie, en sus libros le gusta “jugar” con personajes que encarnan el sueño americano y remover con lo inesperado el “pacífico estanque” en el que viven.

Coben, que está pasando unos días de vacaciones con su familia en Begur (Girona), acaba de publicar su última novela en español, ‘Sólo una mirada’ (Ediciones RBA), protagonizada por una madre de familia norteamericana de clase media que se ve envuelta en una trepidante historia de secuestros y crímenes en la que abundan los giros inesperados.

El autor de novela negra ha admitido que no le interesan demasiado las historias de conspiraciones políticas o las de los asesinatos en serie y que prefiere que los protagonistas de sus relatos sean “gente como tú y como yo”.

Patricia Cornwell niega estar obsesionada con Jack El Destripador

La escritora estadounidense Patricia Cornwell negó hoy mediante anuncios aparecidos en la prensa que está obsesionada con 'Jack El Destripador', criminal de la época victoriana cuya verdadera identidad la autora investiga desde hace años.

Cornwell, exitosa autora de novela policíaca, ha invertido mucho tiempo y más dinero en fundamentar su hipótesis de que el hombre que asesinó a varias prostitutas en el Londres del siglo XIX y que nunca fue atrapado era, en realidad, el artista inglés Walter Sickert.

Para responder a las críticas de que está obsesionada con una teoría que la mayoría de expertos no comparten, Cornwell puso hoy dos anuncios a toda página en los periódicos 'The Independent' y 'The Guardian' en los que defiende su pesquisa.

'Lejos de ser una obsesión -asegura-, mi investigación ofrece una excelente oportunidad para aplicar los últimos avances de la ciencia a un caso antiguo y prominente, con la esperanza de poder aprender algo que nos permita resolver crímenes en los tiempos modernos'.

Cornwell publicó en el 2002 el libro 'Retrato de un asesino, Jack El Destripador: Caso cerrado', en el que llega a la conclusión de que el misterioso criminal, que destripaba a sus víctimas, era el artista impresionista inglés.

Pero muchos expertos han criticado sus teorías, incluido el escritor estadounidense Stephen Ryder, que las considera 'muy inexactas'.

En los anuncios, por un valor de unos 15.000 euros cada uno, Cornwell defiende sus hallazgos y recuerda que su sospechoso estaba en Londres en el momento de los hechos y que existen cartas suyas y de 'Jack El Destripador' escritas con el mismo tipo de papel.

Sus detractores argumentan que las cartas presuntamente escritas por 'El Destripador' eran falsificaciones.

En el anuncio, la escritora pide que se continúe investigando el caso, que -reconoce- 'no está cerrado en absoluto'.

'Teniendo esto presente, reto a mis detractores a que fundamenten sus ataques contra mis hallazgos con datos científicos, históricos y obtenidos de una investigación', escribe.

Antes de despedirse, recuerda a sus lectores que la próxima entrega de su pesquisa se incluirá en un libro que se publicará 'a principios del año próximo'.

Otras teorías sobre la identidad del asesino del barrio de Whitechapel (en el este de Londres) sostienen que era el duque de Clarence, miembro de la realeza británica; un médico o un carnicero, o incluso -con menos partidarios- el príncipe Alberto, marido de la reina Victoria.

Terra Actualidad - EFE

Arsène Lupin, el gentil ladrón de guante blanco, cumple 100 años

Si Rocambole, personaje creado por Victor-Alexis Ponson du Terrail, fue el más famoso pícaro elegante de la alta sociedad francesa del siglo XIX, a principios del XX le sucedería en ese trono el normando Arsène Lupin, hijo de Maurice Leblanc

TEXTO: JUAN PEDRO QUIÑONERO

PARIS. Arsène Lupin, el legendario «gentleman cambrioleur», «ladrón de guante blanco», creado por Maurice Leblanc, nació el mes de julio de 1905 en las páginas de la revista «Je Sais Tout», cuyo director había soñado con publicar las aventuras de un héroe francés comparable a Sherlock Holmes.

Cien años después, Lupin es un héroe nacional, sus aventuras se editan y reeditan sin cesar, sus adaptaciones teatrales y cinematográficas suelen ser grandes éxitos y sus paisanos de Etretat (Normandía) le rinden estos días obligados homenajes.

Maurice Leblanc había soñado con ser un escritor de otra especie, pero el desafío de un duelo con Sir Arthur Conan Doyle cambió su vida. Su personaje, Arsène Lupin, no sé si es comparable o no a Sherlock Holmes. Tanto da. Se trata de dos fantasmas indispensables en la historia mitológica de muchas conciencias.

Con la excepción de Billy Wilder, que supo dar a Holmes el nervio de una maravillosa historia de amor, el resto de las versiones del personaje de Conan Doyle -incluida la original y más genuina- son pasablemente misóginas. En cualquier caso, las señoras y señoritas ocupan un lugar muy modesto en su vida nocturna. Por el contrario, en la historia y aventuras de Lupin, las niñas, señoritas, señoras y ancianas ocupan un puesto excepcionalmente importante.

Los diamantes, el mejor novio

Se trata de una diferencia sustancial. Las intrigas de Sir Arthur rozan la perfección técnica. Maurice Leblanc hila menos fino. La suya es la tradición nacional de la novela de capa y espada. Con idas y venidas a caballo, en tren, en coche. Y los amores nocturnos con bellas princesas secuestrables o rescatables, tanto da, propietarias de fabulosas joyas, tan atractivas como sus cuerpos gloriosos, si no mucho más: los diamantes son el mejor novio de una rubia, recuerden a Marilyn. De ahí la perennidad de sus aventuras. Arsène Lupin es un señor. Un «gentleman» ladrón. Un ladrón de guante blanco. El sombrero de copa, la capa, la más estricta etiqueta, le son sencillamente indispensables para despojar de sus naderías materiales a unos horrorosos ricachones instalados en las residencias veraniegas de la alta burguesía parisina, atraída, hoy como ayer, por la costa normanda.

Se han hecho tantas versiones memorables y distintas del personaje que no siempre es fácil separar los libros de Maurice Leblanc de sus adaptaciones cinematográficas. El medio centenar de libros consagrados a Lupin no son nada comparados con las decenas de folletines de tv, sin contar las felices e infelices adaptaciones al cine.

Las sutilezas científicas de Sherlock Holmes nos encantan. Pero me pregunto si, a la larga, acompañar al bueno de Watson, soportando Holmes en sus solitarias disquisiciones, no sería una brizna tedioso. No en vano, Billy Wilder tuvo que inventarse las rayas de coca para combatir al tedio. Y seguir a Hércules Poirot sería algo propio de personajes masoquistas: sus aventuras gusta leerlas, pero no soportarlas físicamente. En cuanto a Philip Marlowe, que decir: es un personaje encantador, pero un desastre con la vida, las mujeres y consigo mismo. Una llamada de Marlowe, a las tantas de la madrugada, te anuncia una catástrofe inminente.

Mucha vida nocturna

Por el contrario, los devaneos de Arsène Lupin son francamente atractivos. Mucha vida nocturna. Bailes, cenas, recepciones. Y una cantidad abrumadora de señoras. Lupin quizá esté más cerca de Tarzán y de Robin que de otros héroes de novela policiaca. Su gracia aérea, sus robos más o menos filantrópicos, sus pasiones y su éxito con las mujeres son los de un hermano mayor al que nos gustaría imitar. Algún día.

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Genero policíaco mejor para enfocar en patología social

Genero policíaco mejor para enfocar en patología social

ENTREVISTA EXCLUSIVA CON EL ESCRITOR URUGUAYO DANIEL CHAVARRIA, GANADOR DEL PREMIO DE LITERATURA CAMILO JOSE CELA DE PALMA DE MALLORCA, ESPAÑA.

María de la Soledad
Progreso Semanal


Estamos ante un hombre que ha sido noticia constantemente en los medios de prensa cubanos, en los últimos meses. La publicación de una novela, y de otra. La nominación a un premio, y a otro. Sus últimos libros Viudas de Sangre y Una pica en Flandes acaban de ser grandes éxitos de librería en todo el país. Con su simpática y original novela Príapos, gano hace muy poco en España el Premio Camilo José Cela. Recibió en La Habana el Premio de los Bibliotecarios por ser sus novelas las más demandadas por los lectores en el pasado año. Y recibió también el Premio de la Crítica. Es decir, que público y especialistas lo valoran por igual. Es el único latinoamericano que ha recibido el prestigioso Premio Edgar Allan Poe norteamericano por su novela Adiós Muchachos. Ha sido también el único escritor que ha merecido el premio cubano a la mejor novela policiaca (Joy) de toda una década. Es un hombrón alto, mejor dicho, grandote, ingeniosísimo, inteligente, agudo y muy buena persona; tan complaciente que, a pesar de no ser éste el momento más oportuno para acceder a una entrevista, aquí lo tengo hoy, contestando mis preguntas. .

Progreso Semanal (PS): ¿Que motivó al profesor de lenguas clásicas a escribir novelas policíacas?

Daniel Chavarría (DCH): Mi profesorado de letras clásicas ha sido la culminación de un proceso iniciado en la adolescencia. Si en algo fui precoz, fue en saber que el latín y el griego me propiciarían el escribir un día en español, con claridad y elegancia. Y cuando hacía mis primeros pininos autodidactas en latín, no me interesaba tanto acercarme al conocimiento de la Antigüedad, como preparar mi futuro de plumífero moderno.

En cuanto a mi interés por lo policíaco, no existió nunca. Lo que a mí me sedujo, fue la novela política de aventuras, tal como la cultivaban los soviéticos en las décadas del 70 y 80; y un día me di cuenta de la excepcionalidad que me brindaba la Revolución Cubana. Era el único país de Occidente enfrentado a brazo partido con los Estados Unidos. Todos los demás eran sus aliados más o menos sumisos, o vergonzosos vasallos. Pero como ese enfrentamiento Cuba-USA se expresaba también en la pugna entre la CIA y la Seguridad del Estado cubano, un día descubrí que tenía vía libre para concebir un héroe cubano, negro, blanco, mulato, indio; que hablara en español, oyera nuestra música, celebrara nuestros chistes, nuestra comida; y que podía ponerlo a fajarse en un callejón de Yakarta o El Cairo, en cumplimiento de una misión. Así surgió el mayor Alba, de mi novela Joy, miembro de la contrainteligencia científica, graduado como biólogo en la URSS, karateca, culto, políglota, que desbarata una covert action de la CIA destinada a arruinar la citricultura cubana. Y tanto el personaje como sus circunstancias son, no sólo posibles, sino en gran parte documentales.

PS: ¿Por qué?

DCH: Es sabido que los EEUU llevan casi 50 años atacando y saboteando los esfuerzos de Cuba por salir del subdesarrollo, y han introducido varias plagas en el país.

Y así me di el gusto, por primera vez, de romper el monopolio anglosajón sobre el género, y publicar una primera novela de espionaje en lengua española. Luego siguieron otras, donde los protagonistas son cubanos o latinos o ciudadanos del mundo solidarios con Cuba; y me di el gusto de desechar los modelos por la ficción de habla inglesa.

Cuba fue también el primer país latinoamericano que permitió concebir una ficción novelística cosmopolita; porque es sabido que la Inteligencia cubana ha operado y opera a escala planetaria y en el propio territorio del enemigo. Eso sería tema imposible en una novela de cualquier otro país del área. Un Mayor Alba argentino, mexicano, brasileño, o incluso español, sería ridículo. Nadie se lo creería; porque ninguno de esos países se enfrenta a los EEUU; y sus órganos de seguridad están de rodillas, o sirven de alcahuetes y colaboran desvergonzadamente con Washington en reprimir a los patriotas y desconformes del Tercer Mundo.

Y aunque el ejercicio de la docencia clásica fue en mi caso una vocación muy temprana y definida, también lo fue, desde el 59, la causa de la Revolución. De modo que al avizorar un día esa mina de oro literario que es el género de la novela política de aventuras, y la posibilidad de inaugurarlo en lengua española con la verdadera historia de la Cuba contemporánea, zambullí de cabeza. Luego, con los años, me he ampliado, y hoy escribo también novela histórica y una picaresca cubana, que ensambla elementos del policíaco, la comedia costumbrista y la novela erótica.

PS: ¿Cuánto de su vida personal ha quedado reflejado en sus novelas?

DCH: Muchísimo. Como me tocara en suerte ser un autor tardío, y publiqué mi primera novela a los 45 años, tuve sobrado tiempo para viajar, aprender idiomas, conocer el mundo y vivir muchas situaciones excepcionales, antes de ponerme a escribir. Y como comprenderás, con tanta peripecia en la retina y en la memoria, es casi imposible no escribir desde adentro.

PS: Hay quien afirma que la novela policíaca es un género menor. ¿Qué responde usted?

DCH: Estoy en desacuerdo. Ninguna regla del género policíaco impide abordar los más elevados temas humanos, sociales, psicológicos, de la “main stream”; y dentro de los cultores del género hay muchos que pueden escribirlos con gran dignidad. Es además el género mejor dotado para enfocar los dramas que surgen de la patología social. Pero debo admitir que la industria editorial capitalista y el mal cine, han hecho de la novela policíaca, yo diría que en un buen noventipico por ciento, pura basura. Pero en el exiguo resto, digamos un cinco por ciento, hay obras maestras de la literatura de todos los tiempos. Y si se tiene en cuenta que la producción de novelas policíacas alcanza, sólo en los EEUU, una media cercana a los 1000 títulos anuales, eso indica que como promedio, todas las semanas se edita una joya del género. Lo difícil es saber hallarla.

PS: Este ha sido un año muy exitoso para usted: el Premio “Camilo José Cela” en España, el Premio de la Critica cubana, el Premio de los Bibliotecarios, entrevistas constantes en la prensa plana y televisiva... ¿Nos tiene deparada alguna otra sorpresa?

DCH: Si la salud me acompaña y puedo mantener un ritmo de una novela anual, espero lucirme con el público cubano en los próximos años. Cuanto más viejo me pongo más ideas se me ocurren, sobre todo desde que inicié mi línea picaresca. La realidad cubana, incluso los delitos de este país son tan especiales, tan diferentes de lo que ocurre en otras partes del mundo, que no hay que ser muy imaginativo para hallar temas atractivos. En El rojo en la pluma del loro, una de mis novelas recientes, por ejemplo, dedico muchas páginas a investigar el robo de un par de zapatos. Ese minimalismo delictivo, rayano en la frontera de la farsa, y los singulares personajes y situaciones que ha creado el Período Especial, me han permitido concebir situaciones de alta comicidad y llenas de interés para cualquier lector. Quizá en este sentido pueda ofrecer a mis lectores alguna sorpresa.

Robert Rodríguez pasea por la ciudad del pecado

Llega a España la adaptación cinematográfica del cómic de Frank Miller 'Sin City'

NANDO SALVÀ
MADRID


"Un paisaje dibujado con promesas incumplidas y sueños acribillados a balazos, un lugar donde reina la corrupción y donde la nobleza y la virtud están condenadas al fracaso". Así es como el dibujante Frank Miller define Sin City, la ciudad que él mismo creó en 1991, en las páginas de una célebre serie homónima de novelas gráficas, y que ahora, a medias con Robert Rodríguez, estrena en España convertida en película.
¿Frank Miller? "En el mundo del cómic, Frank es Dios". Lo dijo Rodríguez en Cannes: "Lo es desde que creó Dark Knight returns, la mejor historia de Batman jamás publicada y el origen de una era de oscuridad psicológica en el cómic norteamericano". Miller hizo por los superhéroes lo que Dashiell Hammett o Raymond Chandler habían hecho por la novela policiaca 50 años antes. La impronta de ambos autores puede hallarse también en la galería de arquetipos que pululan por Sin City: el último poli honesto, la rubia con aroma de ángel, el matón sin escrúpulos, la puta traicionera, el exconvicto sediento de venganza, el senador corrupto...

¿VIÑETAS O FOTOGRAMAS?
Rodríguez les ha dado vida a todos ellos, sirviéndose de la última tecnología para dotar a Sin City de un estilo visual nunca visto antes en pantalla. "Yo no quería hacer una película basada en Sin City, quería meter el mundo del cine dentro del mundo del cómic". Por eso, afirmó en Cannes, se empeñó en que el propio Miller codirigiera y coprodujera el filme: "Cuanto más miraba sus libros, más me daba cuenta de que no hacía falta adaptarlos. Al final, esos libros fueron el storyboard y el guión de la película". El resultado es impresionante: comparando las viñetas del cómic con algunos fotogramas, no hay diferencia aparente.
Para llevar a cabo el proyecto, Rodríguez tuvo que enfrentarse con el Sindicato de Directores de América, cuyas normas prohíben que dos o más directores firmen una película a menos que hayan trabajado previamente como equipo. Así que Rodríguez abandonó el sindicato. "Sus normas son tan viejas que no tienen nada que ver con la forma actual de hacer cine. Siempre supe que, por un motivo u otro, me tendría que enfrentar a ellos para hacer la película. A partir de ahora, los grandes estudios no podrán contratarme para hacer sus películas. Es decir, que no pasa nada". Desde su primer largo, El mariachi (1992), Rodríguez siempre ha trabajado al margen de los grandes estudios.
Para lograr esa factura mitad film noir mitad tebeo que posee la película, todos los escenarios fueron creados digitalmente. Los actores actuaron frente a una pantalla verde. "Fue como hacer teatro --señala Benicio del Toro--. Con este método, Robert y Frank pudieron concentrarse en nuestras interpretaciones. Además, Robert quería que el color de Sin City fuera un blanco y negro puro, expresionista, y si hubiéramos rodado en escenarios reales, toda la película había sido gris".
El resultado es tan estilizado que uno casi se olvida de las aberraciones que vemos en pantalla: castraciones, mutilaciones, decapitaciones, canibalismo y demás animaladas. "Puesto que Sin City es la ciudad del pecado, veo lógico que la película ofrezca un detallado catálogo de pecados humanos --opina el actor Clive Owen--. En ese sentido, creo que es tan honesta como un cigarrillo sin filtro". Eso sí, prosigue, el filme tiene una infraestructura moral de acero: "Las historias de Frank Miller son como cuentos bíblicos de venganza, fábulas desnudas acerca del bien y el mal".
Aun así, el filme ha recibido críticas por su retrato explícito de la violencia y, sobre todo, por el hecho de que todas las mujeres sean retratadas o como strippers o como prostitutas. Brittany Murphy interpreta a una de esas mujeres: "Me parece estúpido que digan que Sin City es una película misógina. En el filme, las mujeres son seducidas, mutiladas y asesinadas, pero ellas también seducen, mutilan y matan. Son las típicas femmes fatales del género, capaces de engañar, traicionar y llevar al hombre a la ruina, y encenderse luego un pitillo".
Sin City se estrena el viernes, pero a partir de hoy numerosas salas de Barcelona la exhiben en sesiones especiales (ver cartelera de cines).

Noticia publicada en la página 42 de la edición de 8/10/2005 de El Periódico - edición impresa

El escritor bilbaíno, José Javier Abásolo Premio de Narrativa en la LV Fiesta de las Letras de Tomelloso

El jurado de los certámenes literarios de la LV Fiesta de las Letras otorgó el VIII "Premio de narrativa Francisco García Pavón", dotado con 6.020 euros y la publicación de la obra, a José Javier Abasolo Díaz de Basurto, de Bilbao, por “La Fotografía”. Una novela de género policíaco, con una construcción excelente, según explicó el editor y miembro del jurado, Miguel Angel Matellanes.

Se trata de una intriga organizada en torno a una falsa doble personalidad mediante dos personajes, el protagonista de la novela y su doble que aparece en una vieja fotografía y, a partir de ahí, el autor aprovecha un recorrido por la vida política de los últimos 25 años de la dictadura.

En el apartado de poresía, Félix Grande, Ana Rossetti, José Esteban Gonzálo y Javier de las Heras, miembros del jurado decidieron otorgar el premio Eladio Cabañero, dotado con 3.010 euros y la publicación del libro a la obra “Las provincias del frío”, del cacereño Santos Domínguez. Su libro, dijo Félix Grande, tiene eso que los escritores llaman “unidad”, no porque hable de un solo tema sino porque hay una misma tonalidad en la estructura de todos los poema. Tiene además la obra ganadora, según dijo Félix Grande una gran emoción expresada de manera muy pudorosa y cada poema tiene, además, su propia respiración

El premio de poesía José Antonio torres, dotado con 1.505 euros y diploma ha sido para la obra “Tiempo de Seroja” de Luis García Pérez, natural de Puertollano. Un poemario el ganador, dijo la escritora Ana Rossetti, que llamó la atención a los miembros del jurado.

El local de poesía, que lleva el nombre de Angel López Martínez ha sido este año otorgado a José Serna García por su obra “10 sonetos para un soñado hidalgo”. Unos sonetos muy bien construidos, explicó José Esteban Gonzalo que narran la vida del hidalgo.

Finalmente, el premio local de narraciones, dotado con 755 euros y diploma ha sido para Ismael Nebbal Díaz por “Los pájaros que cantan raro”.

Los premios serán entregados como cada año el 30 de agosto en la Fiesta de las Letras, que se celebra coincidiendo con la feria y fiestas.

La novela negra, espejo de la sociedad

Tres autores ofrecen su visión sobre la literatura policíaca

Subversiva y provocadora, la novela policíaca, con algunos tonos de ciencia ficción, es reflejo de una realidad social en la que cada vez más hay casos de violencia y crimen, consideran los escritores Eduardo Monteverde, Bernardo Fernández y Andrés Acosta.

Los autores, galardonados en la Semana Negra de Gijón y con el Premio Nacional de Novela “Una vuelta de tuerca”, creen que ésta es una de las razones por las que el género literario es uno de los de mayor demanda.

Los tres escritores, participantes en el Ciclo Novela Policíaca, Negra o de Misterio de la Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), incursionaron en el género “casi por error”, como reporta la agencia de noticias Notimex.

Andrés Acosta, finalista de “Una vuelta de tuerca” 2005 por “Doctor Simulacro”, explica que su incursión en los relatos policíacos tiene orígenes en el ejercicio de la carrera de abogado. Además, durante siete años laboró en centros de readaptación social como maestro de literatura.

“Yo sabía que no iba a tener éxito si escribía una novela sobre códigos o leyes, pero por mi vivencia en los reclusorios y la vida cotidiana supe que el Derecho estaba vinculado a acontecimientos que afectaban la relación entre seres humanos”.

Bernardo Fernández, ganador de “Una vuelta de tuerca”, dice que los relatos policíacos son subversivos y realistas en muchos sentidos. En su opinión, la batalla de la novela policíaca con la realidad está perdida, ya que siempre habrá algo extraño en la existencia que superará a la ficción.

www.yucatan.com.mx

Clases negras en Santander

Clases negras en Santander

El escritor Lorenzo Silva imparte un taller de novela policiaca en la Menéndez Pelayo

JUAN RUIZ SIERRA
SANTANDER


Hace unos años, mientras paseaba por el paseo de la Castellana, el escritor Lorenzo Silva vio cómo un motorista con casco se daba a la fuga tras atropellar a un peatón. Silva (Madrid, 1966) llamó a la Policía. En los días posteriores recibió una decena de llamadas de distintos oficiales que le preguntaron por la cara del agresor. Después le citaron para una rueda de reconocimiento. "¿Sabe quién es?", le preguntó el comisario. "No lo puedo reconocer, ya se lo he dicho, el motorista llevaba casco", contestó el narrador. "Entonces, ¿para qué estamos haciendo esto?", dijo el policía.
Conclusión: "La autoridad es antipática; no es nada literaria". Lo explica Silva en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde esta semana imparte un taller de narrativa a unos 50 alumnos, la mayoría mujeres. Él, sin embargo, ha escrito toda una serie de novelas negras en las que el personaje principal, Bevilacqua, es un sargento de la Guardia Civil.
Lorenzo Silva, ganador del Premio Nadal en el 2000 con El alquimista impaciente y del Primavera el pasado año por Carta blanca, se declara "muy escéptico respecto a este tipo de talleres". Prueba de ello es que, cuando estudiaba en la universidad, salió corriendo del único en el que participó como alumno. Pero, con el tiempo, ha aprendido que estos encuentros proporcionan "una reflexión complementaria que puede venir bien". Por eso imparte este taller en la UIMP, que está dividido en torno a tres ejes: la narración policial, la histórica y la juvenil.

CHANDLER Y EL LODAZAL

El martes estuvo destinado a la novela negra. El autor de La flaqueza del bolchevique, en un estilo cercano y con constantes referencias a la actualidad --desde el hundimiento del Prestige a la invasión de Irak, pasando por las omnipresentes zanjas de Madrid--, analizó la figura del detective, del asesino y de la víctima hasta llegar a Raymond Chandler, uno de los máximos exponentes de este tipo de narración. "Chandler intentó rescatar el género policiaco del lodazal en el que se encontraba", explicó.
¿Y él, qué pretendía cuando a principios de los 90 trató de dar una nueva vuelta de tuerca a la novela negra? "Quería hacer una narrativa policiaca que fuera congruente con la realidad española. Echaba en falta una aproximación que tratara con normalidad al servidor público en una sociedad democrática. Y, al mismo tiempo, quería abordar con profundidad este género, que siempre se ve como una muleta para escritores menos dotados, pero que es mucho más complejo. Quería explorar las posibilidades de transgresión e innovación individual dentro de un espacio que tiene unas reglas muy marcadas".
La nueva obra de Silva, que ya está terminada, no escapa a este enfoque. Se trata de una historia a caballo entre Zaragoza y Barcelona, con el cadáver de "una barcelonesa notoria" por medio y situada en "un momento en el que coexisten tres cuerpos policiales: uno desplegándose y dos replegándose".
Parece difícil que la obra de este escritor se desprenda de los personajes de las fuerzas del orden. Tanto es así que, al final de la clase, dijo: "El mundo se divide en dos clases de países: aquéllos en los que, si te pasa algo, no llamas a la Policía, y aquéllos en los que sí llamas a la Policía. España es de los segundos". Palabra de Bevilacqua.

Noticia publicada en la página 52 de la edición de 8/4/2005 de El Periódico - edición impresa

José Antonio Vitoria se estrena en el Festival de Málaga con un thriller cuyo transfondo es la manipulación genética

José Antonio Vitoria se estrena en el Festival de Málaga con un thriller cuyo transfondo es la manipulación genética

Vorvik, primer largometraje del director, está basado en la novela “Las Cenizas” de Guillermo Galván y aborda aspectos como el amor y la venganza

Un mundo asfixiante, frío y deshumanizado en el que los secretos de unos personajes con un pasado turbio y oscuro plantean una situación que, según el director de la cinta, penúltimo estreno de la sección oficial de largometrajes del festival de Málaga, podría suceder en un futuro muy próximo o incluso puede estar sucediendo. Éste es el mundo que retrata José Antonio Vitoria, donde la manipulación genética y la actividad de una gran empresa del sector envuelve la vida de unos personajes interpretados por Fernando Guillén Cuervo, Amparo Larrañaga o María Valverde.

Una apuesta por el cine de género en el Festival de Málaga. Bajo el modelo de thriller y con elementos de ficción científica poco habituales en el cine español, José Antonio Vitoria presentó el pasado viernes Vorvik, una cinta basada en una novela negra, “Las Cenizas” de Guillermo Galván. “Me gusta contar historias, hacer un cine complejo que interese y, sobre todo, entretenga al público y le haga pensar y plantearse algunas cosas”, explicó el director, quien dijo admirar a cineastas como los hermanos Cohen y hacer cine pensando como “espectador medio”.

Al estreno también asistió el autor de la novela, que ganó el Premio Felipe Trigo con ésta, para quien “Vorvik” es una mirada particular y “honrada” de Vitoria hacia el libro, cuyas cuatrocientas páginas son imposibles de resumir, según él, en 100 minutos: “La novela es la manzana y la película es un buen mordisco de esta manzana”. El escritor describió la cinta como una película “valiente”, ya que, para él, poca gente del cine español se atreve con las películas de género.

A este aspecto también se refirió el actor Fernando Guillén Cuervo, quien aseguró que nunca le habían ofrecido un personaje parecido al que interpreta en “Vorkik”: “Me encontré con un personaje apasionante, que enlaza con un clásico del cine negro”, explicó. María Valverde apoyó esta idea y comentó que su personaje supuso un reto desde el principio. “Para mí ha sido un juego el buscar otros registros, otras actitudes”, apuntó la que fue ganadora de un Goya a mejor actriz revelación en 2004.

Alabanzas para el debutante

Los productores de la cinta disculparon la ausencia de Amparo Larrañaga, quien se encuentra de gira realizando teatro, y defendieron el trabajo del Vitoria. “Es su primera película, pero tiene un pulso narrativo que hace que no dé la sensación de ópera prima”, señalaron. También hicieron referencia a la dificultad que tienen películas españolas como “Vorvik”, que ha llegado a Málaga directamente del laboratorio, para encontrar distribuidora, ya que este sector no está, según ellos, “sistemáticamente organizado”.

Texto y fotos por María Sánchez Gonzalez

La norma como estímulo

Mark Mills describe un fresco de carácteres oscuros y enérgicos, en una comunidad cerrada y violenta con sus propias leyes de juego

LILIAN NEUMAN - 03/08/2005

Durante la reciente Semana Negra de Gijón se ha discutido - y no es la primera vez- el tema de las etiquetas y clasificaciones. Se ha discutido, en resumen, si es justo dividir a la novela entre negra (o policiaca, o de misterio, o de suspense) y blanca o no negra.Lo cierto es que mientras se discute sobre el género negro y sus normas, siguen apareciendo novelas de todos los colores. En el campo de las colecciones de género negro algunas pasan desapercibidas y otras - como MistycRiver o Shutter Island, de Dennis Lehanne- se elevan por encima de cualquier discusión. También esta novela de Mark Mills, un guionista que se estrena con esta historia que puede leerse como la investigación de una muerte en oscuras circunstancias y que da a pensar en las bondades de este género. Sostengo que la restricción del género negro - tiene que haber al menos un crimen- permite que aparezcan historias de una gran libertad expresiva, de una fuerte personalidad y un talante que, como en este caso, no se olvida así sin más. Mills se ha trasladado a Long Island, finalizada la Segunda Guerra. Allí viven ricos y pobres y, aparentemente, viven bien. El asunto es que toda apariencia comienza a resquebrajarse con la aparición del cadáver de una muchacha en las costas de Amagansett. Lillian era hija de una familia adinerada, una buena nadadora, sin embargo la autopsia - o la ineficaz autopsia- revela que la corriente le jugó una mala pasada.

Hasta aquí la restricción del género, y en adelante algunas impresiones sobre esta tan recomendable lectura. No será fácil para el lector olvidarse de Conrad, un pescador de origen vasco, que ha luchado en el frente y que sobrevive a sus tragedias personales como mejor puede. Un individuo reservado que poco interés tiene en meterse en problemas. Pero Conrad ha encontrado el cadáver de Lillian. Y esto no es poco para él, que en su pasado ya ha lidiado con otros cadáveres. Ala vez, un policía recién llegado se encuentra cada vez más involucrado en esta investigación. Hollis ha dejado Nueva York con una injusta mancha en el expediente, y su insoportable y pueblerino superior ahora se empeña en que deje de meterse en la muerte de Lillian. No debe hurgarse en el mundo de los poderosos. Pero Hollis es inteligente. Ha estado en la casa de Lillian, ha visto un detalle que a todos se les había pasado por alto y, sobre todo, ha tenido contacto con su glamourosa familia. Un hermano nervioso, un padre que no pierde el tipo, una hermana que vive el duelo bañándose en la piscina con sus amigos, un ex novio que no se entiende que pinta allí y un amigo de la familia que puede ser muchas cosas menos desinteresado. Hollis todavía no conoce a Conrad, pero lo conocerá, en tanto el lector se adentra en el mundo de este pescador y en el de una comunidad cerrada, violenta con sus secretas leyes del juego. "Estamos en el siglo XX" se dice por allí para dar una idea de modernidad, pero en ese lugar se respetan tradiciones primitivas e insultantes. Mills ha compuesto un penetrante fresco de carácteres oscuros, olvidados, tristes y enérgicos. Y describe a gentes que se empeñan en la verdad, a costa de su propia vida. Y ha hecho que la historia pasada - la guerra, la política y el errático devenir del mundo- jueguen un papel de peso en una historia que alberga más de un asesinato. En otras palabras, se ciñe al corsé del género para volar en libertad.

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"El capocómico que admiraba a Olmedo"

"El capocómico que admiraba a Olmedo"

Novela de Fernando Sánchez disponible a través del portal El Aleph

Esta novela debe ser la número veintitrés, o por ahí, de esta serie con el detective Fabio Sa. Se trata de una novela que su autor califica con un adjetivo y sustantivo argentino: atorrante. Como para renombrar un género y llamarlo el policial atorrante . Es decir, un policial como parodia, con humor —a veces negro— que describe realidades, a veces duras, sin perder por lo menos cierta mínima sonrisa.

El libro tiene personajes marginales. Vicky, la novia del detective, tiene un negocio de ropa usada. Su secretaria, Myrna, es una travesti de esas que suelen estar mejor que la mayoría de las mujeres. Culo más firme por lo menos. Y se empeña en su trabajo de secretaria quizá con mayor eficacia que una mujer común, posiblemente para superar su marginalidad. Considerando la oportunidad que le ha dado el detective de salir de la realidad de gente como ella que prácticamente no pueden casi salir de la prostitución. Myrna es sufrida y bastante inteligente, con cierto humor. Al detective Fabio Sa en general le gustan los marginales como ella, y lo viene acompañando desde hace varios casos. Salvo cierta vez, en que sucedió un episodio algo extraño entre ellos, sus relaciones son meramente laborales.

El detective Fabio Sa tiene otras aventuras con otras mujeres en varios de los libros que protagoniza —putas o no—, pero en general siempre vuelve a Vicky. Mujer que lo acompaña desde la primera novela de la serie, allá por el año 1995.

En la serie aparecen otros personajes en historias paralelas. Por ejemplo Fabián Sáez, alter ego del autor. Sáez escribe cuentos y lee tres de esos cuentos junto al detective, a lo largo de tres capítulos de este libro, que se basan en sus experiencias como estudiante de bibliotecología. No le había gustado esa carrera como estaba dada en cierto barrio aristocrático, donde notó bastante desprecio por el pensamiento y la cultura. En esos cuentos aparecen como inspiradores narradores famosos: Jorge Luis Borges, Franz Kafka y Charles Bukowski...

Todos estos personajes principales se repiten en toda la serie con el detective Fabio Sa, sobre todo su mujer Vicky y su secretaria Myrna.

En "El capocómico que admiraba a Olmedo" una muerte real fue inspiradora para un libro de ficción. La vida del humorista Alberto Olmedo, humorista real, como el detonante para imaginar una vida parecida pero diferente: la de Roberto Salcedo. Salcedo se cae de un noveno piso, drogado y feliz porque estaba por protagonizar su primer papel serio en cine. Papel que le había propuesto un famoso escritor que estaba exiliado: Romualdo Montano.

Este Montano tiene un leve parecido con el narrador Osvaldo Soriano, como el mismo Olmedo convertido en un Salcedo de ficción, Montano podría ser un Soriano de ficción.

Un periodista no del todo honesto y de vida oscura, que se apellida Reyes, le encarga la investigación al detective. Fabio Sa acepta el caso, después de investigar un poco a Reyes y de considerar —o eso esperar y porque necesita el trabajo— que sus corruptelas no sean demasiado graves.

Antes de hacer una serie de entrevistas Sa estudia la vida de Salcedo y organiza la investigación. Lee algunos libros, notas varias, escritos diversos de diarios, revistas, de internet. Hace notas sobre su vida. Lo estudia. Todo el material como siempre se lo consigue con cierta eficacia su secretaria atípica Myrna. Durante la investigación Sa además mira algunos videos donde se grabaron varios programas de televisión de Salcedo.

Estos videos del trabajo de Salcedo son otra parte fundamental del libro. Salcedo parece muy inspirado en Olmedo en su trabajo. Pero en realidad es algo más intelectual en sus actuaciones. Sa se ríe bastante con su humor. A veces no tanto cuando percibe que está un poco comprometido con realidades miserables del país.

Fabio Sa hace toda una serie de entrevistas. Breves, parece buscar solo lo justo que le puedan decir que no se haya escrito en otros lados. Charla con su guionista, el director de sus programas, el escritor exiliado, un camarógrafo, un vecino que lo conoce desde siempre, una actriz rubia y otra morocha que además de trabajar con él fueron sus mujeres.

Salcedo no tiene la misma vida que Olmedo. Nunca se casó ni tuvo hijos, solo amigos del trabajo y sus mujeres.

En determinado punto de su investigación Sa sospecha de las mujeres de Salcedo. Le encarga a un colaborador que contacta por teléfono que las vigile. Dicho colaborador trabaja con otro de sus colaboradores: un periodista honesto, para otras investigaciones. Sa además a veces llama a otro periodista, que es bastante corrupto. Además a veces trabajan con un policía que busca depurar su institución, y con otro que más bien hace delitos dentro de tal institución. En uno de los pasajes de la novela se queja de no estar ni con Dios ni con el Diablo. Y que eso lo puede condenar.

Luego de algunos malos recuerdos sobre sus viajes por Buenos Aires —ciudad que quiere y que desprecia—, de algunas noches con insomnio, Sa tiene cierta sospecha sobre lo que pudo haber pasado con la muerte de Salcedo. Y finalmente se lo confirma un informante que se contactó con su colaborador telefónicamente contratado para el caso.

A todo esto Sa tiene varios síntomas psicosomáticos. Se le infecta un lunar. Se lo tiene que sacar. Reniega de los médicos. Sufre su gastritis de siempre. Sufre por una muela del juicio que no lo deja dormir. Va a una dentista que lo sorprende por joven y linda. Cosa que no le impide renegar también de los dentistas. En este caso una dentista... Todos en realidad son síntomas que tuvo el mismo autor mientras escribía esta novela, y los aprovechó para compartirlo con su personaje y hacerlos ficción.

Sa finalmente descubre qué pasó con la muerte de Salcedo. Su colaborador se lo confirma, el que trabaja además con el periodista honesto. Prácticamente resuelve el caso por teléfono. El clima es de parodia, por momentos algo confuso, y no es para tomar demasiado en serio. Todo exagera la parodia y quizá malogra un poco el libro —si se debe hacer una autocrítica—; asunto que se trató de resolver mejor en una segunda escritura breve, agregando algunos pasajes.

El humorista parece haber tenido una muerte tragicómica, como su mismo estilo en hacer humor.

El detective Sa finalmente mira otro de los videos de Salcedo, con otra de sus actuaciones. El clima no parece nada trágico, al contrario. El humorista lo hace reír otra vez. Como si la muerte no lo hubiera rozado.

Otro humorista ha opinado —si la memoria no falla—: Los gobiernos pasan, pero los artistas quedan. Algo así parece ver el detective Fabio Sa riéndose por su talento subido de tono. Se ríe como si acabara de verlo, como si estuviera vivo.

En esta novela hay una muerte, pero su clima en general no es trágico. Tampoco hay tiros ni peleas o explosiones como en los policiales pesados. El detective en general, pese a que también es algo libertino, es un tipo racional que resuelve sus casos —o fracasa para resolverlos como le ha pasado en varios libros— con el pensamiento.

El detective de hecho es poeta. Ha escrito varios libros de poesía. En la ficción algunos lo reconocen por sus escritos. Esos libros quizá se editen —o no— como libros aparte firmados por él como un personaje de ficción, desde la vida de un autor real —en este caso el de este libro: Fernando Sánchez—. En un capítulo de este libro Sa intenta escribir un poema inspirado en sus caminatas por Buenos Aires, sus zonas oscuras y claras.

El proyecto de esta serie de novelas policiales —algunas más serias, otras más paródicas como esta—, es el de unirlas con libros de otros géneros: los poemas del detective, los cuentos de Fabian Saez (y algunas novelas donde es protagonista —no son policiales—; y las historias de otros personajes que aparecen a veces como pantallazos breves en la serie del detective: por ejemplo Francisco Sapetti, un amigo de Sa, protagonista de otras dos novelas no policiales de esta serie.

Todo esto haría —según parece ser este proyecto que quizá se haga o quizá no— libros de varios géneros a leer como si fueran un solo libro. Un libro junto a otros libros de miles de páginas formado por novelas —algunas policiales, otras no—, cuentos y poemas. Ahora que lo piensa un poco, el autor de todo esto descubre que sería buena idea además unir a esto un guión de cine y uno o dos libros de ensayos o notas dispersas. Uno de esos ensayos dedicado a la novela policial y a diversos comentarios de libros de varios autores.

Todo forma parte del proyecto inédito de Fernando Sánchez, pero ya difundido entre algunos de sus conocidos.

Volviendo a esta novela, "El capocómico que admiraba a Olmedo", la número 22 o 23 de la serie, su estilo es visual como le gusta a Sánchez. Se leen los diversos capítulos y se los mira como en una película. Escrito con descripciones y diálogos, con pensamientos como voces en off que siguen a la acción. Sánchez busca no escribir para esto palabras de más ni de menos, en un estilo minimalista que tanto aprendió de un escritor como Raymond Carver. Y que le gusta, desde ya.

En general reniega de la falta de diálogos y descripciones de los libros de autores argentinos, que en general son demasiado enunciativos. Estilo que le parece hasta cierto punto facilista o fallido. Cuentan por ejemplo: "Juan hizo un viaje" Y poco o nada más. En vez de tomarse el trabajo de contar con diálogos y descripciones todo lo que Juan vió, habló y vivió en ese viaje.

Este estilo visual Sánchez lo aprendió de varios autores de policiales o no. Por ejemplo el mencionado Carver, o en los policiales de David Goodis. Otro de los que llama sus maestros.

Otro tema preocupante para Sánchez es el de lo que se suele llamar "obscenidad". Si la hay o no en ciertas descripciones o en algunas palabras subidas de tono o detalles que podrían evitarse. Para Sánchez no existen las "malas palabras". Como le oyó decir al Premio Nobel José Saramago: esas palabras son en todo caso las que mienten. Suelen ser a veces muy finas y amables.

Para Sánchez además la obscenidad no está en el sexo sino en la realidad general. Por ejemplo en barrios como San Isidro, donde se ven algunas mansiones al lado de villas miseria.

Sánchez supone que no se equivoca si afirma que alguna vez leyó palabras que le atribuían a Nietzsche, que más o menos afirmaban algo así: "La moral es un interés particular disfrazado de valor universal".

Supone que si fuera Premio Nobel como lo fue recientemente una escritora, y si escribiera hasta una novela que podría considerarse porno —como tal escritora— no se molestarían tanto por sus escritos en la posible o falta de obscenidad Y más con la plata que da el Nobel. La palabra entonces le resulta más una cuestión de status y de dinero que de moral.

Sus libros tienen palabras subidas de tono. Escenas amorosas más o menos explícitas. En "El capocómico que admiraba a Olmedo", todo esto es más discreto. Es más, su autor se ha esforzado para eso. Lo que no impide que en algunos párrafos no hayan surgido cercanías a esos prejuicios que le resultan castradores. Alguna palabra quizá fuerte, alguna escena solitaria del detective, maldiciones diversas, algún tono algo fuerte, alguna intimidad sugerida, pero que por ahí estalla con una palabra demasiada obvia —por ejemplo semen—.

Si Fernando Sánchez tuviera que nombrar a sus autores predilectos, con quienes quisiera estar —sino es demasiado pedir— como en su familia literaria (desde ya tiene más cosas en común con ese tipo de familias que con otras), y en el estilo que ha aprendido para escribir un libro como este y tantos, no podría dejar de nombrar a varios autores, sean de policiales o no. Como los mencionados Charles Bukowski y Raymond Carver, en el llamado realismo sucio norteamericano. Además los policiales de Ed MacBain, del ya nombrado David Goodis, de Jim Thomson y sus psicópatas. El Humor de Woody Allen en cine y en sus libros. Los imprescindibles del policial: Raymond Chandler, Dashiell Hammett, el negro Chester Himes, Ross Macdonald. Entre los argentinos Antonio Dal Masetto, Osvaldo Soriano, Juan Martini, Juan Sasturain, el obsceno y elemental Enrique Medina.

El detective Fabio Sa surgió gracias a sus lecturas del Henry Chinaski de Bukowski y el Pepe Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán. Otros atorrantes que lo inspiraron son Henry Miller y Jack Kerouac.

Sánchez supone que de todas estas lecturas e influencias intenta un estilo propio, dentro de las malarias y desesperaciones argentinas que lo suelen atrapar. "El capocómico que admiraba a Olmedo" fue presentado al concurso del diario Clarín en el 2004 con otro título, "El capocomico Salcedo". Novela ahora corregida, con pocos agregados y un cambio de título. Por supuesto su libro fue ignorado como le pasó tantas veces y como supone corresponde —sino no podría reconocerse, como un chiste: "pierdo siempre que cuando gano no me reconozco"— Ni se ha molestado en retirar las copias, y al mejor estilo Inquisición ha pensado: "Que los quemen".

Esta versión estaba guardada en un diskette original, de donde habían partido las copias renegadas para el concurso de Clarín.

Volviendo a la novela "El capocómico que admiraba a Olmedo", como se ha dicho Fabian Saez es un alter ego del autor. El detective es un tipo- personaje- atorrante, que en general hace todo lo que su autor no se atreve hacer en la vida real. Sánchez en general se reconoce como un burgués interesado en los mundos marginales, más como inspiradores que como compañeros de ruta, y utilizando en gran parte sus propias tendencias marginales o automarginadas. Fabian saez es el que más se acerca, sin dejar de ser ficción, a la vida real de Sánchez. Desocupado, estudiante crónico, escritor de cuentos y otros escritos. El autor pensó varias veces en usar ese nombre como seudónimo, y finalmente se ha decidido por usar su nombre real.

Vicky, volvemos a ella, es otra de las mayores habitantes de las novelas del detective Fabio Sa. Está viva en toda la serie, acompañando al detective, más allá de alguna que otra pelea como suelen tener las parejas. Vicky tiene un negocio de ropa usada, modesto, que ha comprado apenas pudo huir de su primer oficio. Ese oficio lo nombran más finamente en los países desarrollados o más serios: trabajadora sexual. Pero en países como la Argentina ese tipo de oficios no tienen mucho futuro. Por lo tanto abandonó esa carrera —lo pudo hacer— y se puso un negocio con la plata ahorrada y la colaboración del detective. Sa la ayudó a organizar su pequeño comercio. De todas formas la antigua profesión de Vicky se nombra poco y nada, apenas en dos o menos novelas de toda la serie. En "El capocómico que admiraba a Omedo", Vicky está de nuevo dándole algo de aire fresco al detective. Ella parece ser alguien que el detective quiere bastante —Vicky está algo inspirada también en la mujer del Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán, si hay que rastrear influencias—. En Vicky el detective parece recuperar cierta paz y normalidad que lo sacan de la locura y de los conflictos que suele tener en su trabajo, en sus investigaciones y en la realidad en general.

"El capocómico que admiraba a Olmedo", para Sánchez no pasa de ser un policial que renombra como atorrante, y que como tal es solo un estilo más. Uno de tantos. Con más o menos hallazgos, más o menos escenas fallidas, más o menos menores. Siempre opina que los autores que llama así —los atorrantes— son los mejores. Pero es sólo una cuestión de gusto personal. Como un rock de los Rolling Stones. Seguramente hay miles de músicos mejores que ellos, pero ninguno de ellos tienen lo que movilizan los Stones. Lo mismo para saez con los autores atorrantes. Deben haber miles de libros mejores que los de bukowski, seguro, pero no recurre ni vuelve tanto a ellos como con bukowski.

"El capocomico que admiraba a Olmedo", como novela atorrante protagonizada principalmente, o como personajes secundarios, por marginales, pero que esencialmente mantienen cierta dignidad o la buscan cuando la perdieron o se la robaron indecentes varios, le ha traido en general varios conflictos al autor de estos libros. Especialmente con el freudiano superyo, tan preocupado por principios morales, en general o a veces bastante falsos. Ya se ha dicho que sanchez es en general bastante burgues, con todas las miserias de los burgueses, pero siempre interesado en otras gentes que espera mejores. Ha escuchado un consejo atinado para aplacar al supoeryo y algunas de sus farsas. Mandarlo por ejemplo habitualmente al carajo —perdonando la palabra—. ha sido uno de sus recursdos utilizados, para ser algo mas feliz en la desgracia y la farsa general de los burgueses, valga el redundeo... Y con tales esfuerzos, esta novela "El capocomico que admirabaa Olmedo", es el resultado de esa busqueda de felicidad de una realidad general que —de eso— tiene poco y nada...