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La Balacera

Novela

Carlos G. Reigosa: “El periodismo es una profesión que devora casi todo el tiempo"

Con ‘Crime en Compostela’ consiguió, en 1984, la primera edición del Premio Xerais. La última publicación en gallego ‘Oxford, amén’ fue su primera novela que había editado en castellano. ‘Fuxidos de sona’, una historia sobre las andanzas de los maquis, fue llevada al cine

Nacido en la localidad lucense de Aberlaira de Lagoa-Pastoriza, Carlos González Reigosa, después de estudiar el Bachillerato en Lugo, manteniendo el gallego como primera lengua, se trasladó a Madrid para ingresar en la Escuela de Telecomunicaciones, pero su vocación de escritor le hizo cambiar el rumbo hacia la de periodismo. Hizo su servicio militar en el Sahara y, cuando lo terminó, ingresó en la agencia Efe, donde pasó por todos los puestos, incluida la delegación de Galicia, que dirigió algunos años, hasta llegar a la Dirección General de Información y, posteriormente, a director de Publicaciones, Análisis y Estilo. Actualmente, su situación de prejubilado, cuando todavía está en plena forma, le permite seguir dedicando algún tiempo a la asesoría lingüística de la agencia y, más aún, a su labor creadora.

Entrevista en El Correo Gallego  

Rafael Ramírez Heredia observa los claroscuros de la realidad mexicana

Rafael Ramírez Heredia observa los claroscuros de la realidad mexicana

Violencia, acción, amor y muerte transitan 'La esquina de los ojos rojos'

VIRGINIA COLLERA  -  Madrid
EL PAÍS  -  Cultura - 01-06-2006
 

Rafael Ramírez Heredia sigue empeñado en mostrarnos un pedazo de Ciudad de México que, probablemente, no coincide con lo que dicen los sociólogos; tampoco los periódicos. Un pedazo de un barrio "bravo" de esa ciudad, en el que hay violencia, droga, muerte; también honradez, tranquilidad y amor. Y creencias compartidas. La Santa Muerte los protege, por igual, a todos los personajes de La esquina de los ojos rojos.

Los libros son como las personas, opina Rafael Ramírez Heredia (Tampico, México, 1942). "Yo no soy la misma persona cuando estoy solo, o cuando estoy con mi madre, o con un amigo, o cuando camino por la calle", explica. Y con las novelas pasa lo mismo. Al menos con La esquina de los ojos rojos (Alfaguara). La segunda parte en la trilogía sobre la violencia que el autor mexicano comenzó con La Mara (Alfaguara) -que fue galardonada con el Premio Dashiel Hammett en la pasada edición de la Semana Negra de Gijón- tiene muchas aristas. "Muchas lecturas", agrega.

Artículo completo en El País  

 

Un fin de semana en Shanghai con Quiu Xialong, el inspector jefe Chen Cao, y una heroína roja

11 de mayo de 1990

El cuerpo sin vida de Guan Hongyng, la heroína roja, fue encontrado en el canal Baili, un lugar poco frecuentado a unos treinta kilómetros al oeste de Shanghai.

Así comienza Muerte de una heroína roja, un intenso viaje con trama criminal, que nos lleva de la mano de Qiu Xiaolong por la China de los años noventa, el descarnado periodo de transición que llevaría a este país de países, hacia el capitalismo y a un cambio radical en sus  costumbres ancestrales.

A través de este novelón, en el sentido más halagador del termino, sabremos de todos los obstáculos a los que tendrá que hacer frente un honesto inspector de policía-poeta, diplomado en literatura inglesa y traductor de novela negrocriminal, el inspector jefe Chen Cao, para resolver un caso que daña muy de cerca la imagen de la “vieja guardia”, de los privilegiados del régimen.

“Shanghai se transforma a gran velocidad” dice el recién ascendido inspector jefe Chen.

La lectura de Muerte de una heroína roja, nos sumerge en la vida cotidiana china en un período en que el socialismo y el capitalismo se hallaban en plena convivencia. Una China muy alejada a la que recreara en su día Roobert Van Gulick con su Juez Di.

Las intrigas y luchas internas de los miembros del PCC. La doble vida de una trabajadora “demasiado” ejemplar, cuyo mundo secreto tendrá que descubrir el jefe inspector Chen con la complicidad de su ayudante el inspector Yu Guangming.

Es un auténtico placer andar con ellos por las pobladísimas calles y barrios de la inabarcable Shanghai y, mientras tanto, dejarnos arrullar por los versos del inspector-poeta, “El tiempo es un pájaro/ Se posa y alza el vuelo”, o los de sus poetas preferidos: Du Mu, Gao Shi...

Chen, nos dejará entender por qué la gastronomía china es la más antigua y valiosa del mundo. En muchas de sus páginas, cocinará para nosotros: “Metían las lonchas de cordero en el agua hirviendo, las sacaban al cabo de unos segundos y las untaban con la salsa.  Era una de las recetas especiales que le había enseñado el Chino de Ultramar Lu _una mezcla de salsa de soja, mantequilla de sésamo, tofu fermentado y pimienta molida con una pizca de perejil_. El cordero, que conservaba su color rosáceo, estaba tierno y sabroso". En realidad, Muerte de una heroína roja, huele más a jengibre y a cebolletas frescas que a sangre.

Pero la trama criminal es perfecta, y su protagonista, el policía Chen, tanto por sus virtudes( tremendamente humano, integro, maduro, sensible, inteligente, frágil, culto...) como por el ritmo pausado pero perseverante con el que dirige su investigación, nos recuerda al Wallander de Mankell. Pero Chen tiene un valor añadido, es epicúreo y gourmet.

Si aquel nos sumerge en las heladas tierras suecas, éste lo hace en una China de la que poco sabíamos hasta ahora.

Aunque algunos errores de traducción o edición hacen que deseemos una publicación más cuidadosa en su próximo caso.

Acomódense, como yo lo he hecho, en un buen sillón y comiencen la lectura de Muerte de una heroína roja dispuestos a pasar un buen fin de semana en Shanghai.

Señor Quiu Xialong ha sido un auténtico placer viajar con usted.

La librera negrocriminal

Muerte de una heroína roja/ Qiu Xiaolong/ Tapa negra/Almuzara 2006

Juan Bolea traslada a Martina de Santo al mundo rituales aztecas

La mariposa de obsidiana' es el título de la segunda aventura de la subinspectora Martina de Santo, el personaje creado por el escritor Juan Bolea (Cádiz, 1959), que ahora sitúa a su heroína ante el encargo de resolver el crimen de una bailarina asesinada y desollada siguiendo un ritual azteca.


El escritor, que acudió hoy a Logroño a presentar su obra, antes de participar en las II Jornadas de Novela Policíaca y Narrativa de Misterio, aclaró que Martina no es nada más que 'un alter ego' suyo, alrededor del cual quiere 'vertebrar' una serie policiaca con diversos casos que llevan muchos años 'burbujeando' por su cabeza.

'Escogí un personaje femenino, primero porque en la tradición policiaca universal y española había muy pocas mujeres detectives y, en segundo lugar, porque es todo un reto para un varón trabajar con la psicología femenina. Estoy contento con lo hecho y creo que he conseguido un personaje verosímil y con mucho misterio', dijo.

Un personaje, que según Bolea, está gustando a los hombres 'que la encuentran muy excitante, muy erótica, aunque Martina no sea consciente de ello' y a las mujeres 'por su carácter independiente y su capacidad de enfrentarse a los hombres, especialmente en los años ochenta, que es cuando sucede la trama, en que esto no sucedía'.

Noticia completa en Terra Actualidad - EFE  

Días sin tregua

Días sin tregua

A continuación puedes leer un fragmento de "Días sin tregua", la novela de Miguel Mena ganadora del I Premio Málaga de Novela, publicada por Ediciones Destino.

La novela se sirve de la investigación del secuestro de Quini, producido 6 días después del intento de golpe de estado de Tejero, para construir el retrato de una época convulsa de la historia española reciente.

 

FRAGMENTO DE LA NOVELA

Lo mejor de morir asesinado por la espalda es que no ves venir a la muerte ni contemplas la cara del asesino y eso siempre te deja un instante para soñar. Quiero creer en ello porque en este país del sobresalto y el tiro en la nuca debe de haber una bala reservada para mí, como cualquier policía, aunque yo tengo que protegerme de los terroristas y tambié de esos compañeros que en los últimos días se muestran inquietos y rabiosos, con ganas de ajustar cuentas contra todo lo que huela a libertad.
Están aquí. No se ocultan. Ni siquiera han retirado los vasos de plástico que usaron para brindar por el éxito de Tejero. Permanecen en el despacho del inspector Molina, encima del armario, y todavía conservan el rastro pegajoso del champán barato que compraron para celebrar el golpe de Estado. Tal vez sigan ahí por un descuido de la mujer de la limpieza, aunque no me extrañaría que el propio Molina haya querido conservarlos por si se presenta la oportunidad de usarlos otra vez, y de usarlos pronto, tan pronto como otra nueva sombra planee sobre esta democracia incierta y gris que hoy se tambalea en España.
En el último mes he visto muchas cosas. Vidas torturadas. Vidas destrozadas en nombre de la patria, de la ley o de la venganza. He visto el cadáver de un hombre joven al que su trabajo de ingeniero en una central nuclear le ha valido un tiro en la nuca. El gatillo es mucho más rápido que la radiactividad. También he conocido la muerte de un terrorista después de pasar nueve días detenido en una comisaría. Probablemente se le fue la mano a algún compañero con una idea feroz de la justicia. Al primero no le pude salvar y no estoy implicado en la muerte del segundo, pero eso no importa. Ya nada importa en este país enloquecido donde matar y morir es tan fácil, donde un hombre ha entrado en el Parlamento, pistola en mano, para interrumpir la elección del presidente del gobierno y tomar como rehenes a trescientos cincuenta diputados, donde nos desayunamos con tanta sangre cada día que ya lo asumimos como una rutina, como un castigo inevitable. Ciento treinta muertos el año pasado. Casi todas esas muescas figuran en las culatas de los pistoleros de ETA, pero también la extrema derecha ha conseguido hacer diana en más de veinte ocasiones y, en el otro extremo, el GRAPO se esfuerza por mantenerse vivo a base de muertes esporádicas y acumula en torno a la decena. Eso ya es historia, la estadística de 1980.
Han transcurrido dos meses del nuevo año y todo apunta a que podremos batir fácilmente el récord del último ejercicio. Aún no ha empezado la primavera y ya he perdido la cuenta de los muertos que llevamos desde el uno de enero. Me resulta más fácil recordar el número de secuestros. Con el de ayer, son seis en estos dos meses. Salimos casi a un secuestro por semana. Tres rehenes ya han sido liberados y de otros dos no sabemos nada. El que me tocó investigar a mí ya está muerto. Tenía 39 años, sólo seis más que yo. No era policía. No era militar ni guardia civil. Era ingeniero jefe de una central nuclear que todavía no ha empezado a romper uranio y ya lleva varias vidas rotas. Tenía cinco hijos. Demasiado joven para dejar cinco huérfanos. He visto a esos niños en la televisión y no consigo olvidar su mirada, esos ojos de no entender nada, que parecen preguntarme por qué no llegué a tiempo para salvar a su padre, por qué es tan difícil descubrir a un secuestrado, por qué sus captores se dieron tanta prisa en matarlo, y cómo fueron sus últimos días, dónde estuvo, qué sintió, de qué habló con sus ejecutores en esos momentos en que quizá creyó que sólo lo utilizarían como propaganda antes de soltarlo con un tiro en la pierna, como habían hecho meses atrás con otros. Quizá se imaginó cojo, pero no muerto. Quizá tuvo suerte y ni siquiera supo que lo mataban. Tal vez, cuando el verdugo disparó a medio metro de su nuca, él pensaba, en ese mismo instante, que lo iban a liberar. Que lo habían llevado al bosque para dejarlo allí, atado a un árbol, con un tiro a la altura de la rodilla, cojo y vivo. El consuelo de morir asesinado por la espalda: no ver la cara del asesino, partir hacia la eternidad o hacia la nada con un último sueño de esperanza.
A nadie extrañó que toda esta locura desembocara en un intento de golpe de Estado. No hay un solo mando militar, al menos de comandante para arriba, a quien le entusiasme el nuevo sistema político: los partidos, los sindicatos, las autonomías, la Constitución, todo eso a lo que no están acostumbrados y que a muchos les parece superfluo, innecesario, ajeno a su escala de valores y peligroso para su concepto de la disciplina, el honor y la patria. No hacía falta mucho para colmar su paciencia.
Ha bastado con mezclar en una coctelera su tradicionalismo de siglos con la sangre de los compañeros caídos en atentados y un poco del veneno que destilan cada día los periódicos que más se leen en los cuarteles. Todo eso, bien agitado con la dimisión del presidente del gobierno y las ofensas al Rey en su visita a Guernica, ha dado como fruto el espectáculo del pasado lunes: hombres de uniforme en el Congreso, disparando al techo y poniendo de rodillas a los diputados. El espectáculo por el que brindaron Molina y varios más en la comisaría. El espectáculo que pareció finalizar en menos de veinticuatro horas, salvo que sea el primer acto de una obra cuyo desenlace sólo puede ser inquietante.
Me quema la curiosidad por saber qué civiles están detrás de los uniformes militares que han protagonizado el asalto. Seguro que nos llevaríamos más de una sorpresa, seguro que además de los nombres en los que todos pensamos se hallan otros agazapados en algunas instituciones o en algunas empresas desde donde mueven los hilos para que no cese la tormenta desbocada que vive este país. Pero me quedaré con las ganas de luchar en ese frente. En este momento, mis superiores tienen otras prioridades para mí.
—Mainar, le vamos a necesitar en lo del futbolista.
—¿No vuelvo a Bilbao?
—No. Esta vez toca ir a Barcelona.
—Creí que de ese asunto iban a ocuparse otros. No parece que esta vez sea ETA.
—Eso aún no lo sabemos, y un secuestro es un secuestro, esté quien esté detrás.
—Pero sólo han pasado unas horas desde la desaparición de Quini. Quizá sea una falsa alarma.
—Tenemos indicios de que el asunto es serio y se le va a dar prioridad absoluta. ¿Cree que faltaba algo más en este país que el secuestro del máximo goleador de la liga? Hay que resolverlo cuanto antes y usted puede aportar su experiencia.
—¿Y qué hay del golpe? ¿No hará falta refuerzo aquí en Madrid para averiguar quién estaba detrás de Tejero?
—Ya hay mucha gente trabajando en eso, y además es mejor que lo resuelvan los propios militares. Olvídese de lo que pasa en Madrid y olvídese de lo que ha vivido en Bilbao, quiero que se concentre únicamente en Barcelona. Mañana a mediodía le esperan en el aeropuerto de El Prat.
No son buenos días para discutir órdenes. Desde la muerte de Arregui en la comisaría, el ambiente en la policía no ha parado de enrarecerse. En sólo dos semanas han sido destituidos dos responsables de la Brigada Regional de Información, cinco agentes han pasado a disposición judicial, los compañeros del País Vasco se han declarado en huelga de celo, seis altos cargos, incluido el director general, han presentado su dimisión ante el ministro, y dos de nuestros incipientes sindicatos, la Unión Sindical de Policía y el Sindicato Profesional del Cuerpo Superior de Policía, se han enzarzado en una agria polémica en la que unos dicen que hay que acabar con las prácticas de torturas y otros niegan que existan y denuncian una brutal campaña de desprestigio. Cada uno de esos días de tensión ha trazado una huella de severidad en el rostro del comisario y ya no me habla ahora como cuando me llamó a su despacho para preguntarme por la niña. Se le ha borrado aquel incómodo gesto de compasión, el forzado interés por las pruebas médicas de Laura. Mi hija es muy poquita cosa en la vorágine de sucesos que nos rodea. Es un asunto privado, una desgracia particular, simplemente ese detalle que me afecta a mí, y sólo a mí, y que contribuye a que ni siquiera cuando llego a casa pueda encontrar un respiro entre tanta fatalidad.
Tal vez no es mala idea irme fuera otra vez. En el fondo, el comisario me hace un favor alejándom de quienes investigan el golpe militar. Sospecho que esa dedicación enrarecería un poco más el ambiente familiar.
Conozco bien a los militares, y no sólo porque muchos de nuestros mandos procedan del ejército. Desde que empecé a salir con Lucía vivo rodeado por ellos. Mi suegro es militar, capitán instructor de los cadetes en la Academia de Zaragoza, un recinto donde todo respira todavía la vieja memoria, el olor rancio y la doctrina de la dictadura. Mi mujer es la secretaria de un general del Alto Estado Mayor. Lucía estaba predestinada a casarse con un militar y hasta cierto punto estuvo a punto de conseguirlo: cuando empezamos a salir juntos yo aún vestía el uniforme de alférez de las milicias universitarias, pero eso duró estrictamente los meses estipulados y nadie de su familia pudo convencerme para que me reenganchara. Yo también llevaba escrito en los genes familiares el destino policial y hacia allí me llevaron los pasos al acabar Derecho.
Para mi suegro, tener un yerno policía es un mal menor. Para él somos como militares de segunda, sin uniforme, con menos disciplina y obligados a usar las armas en misiones menos nobles que la guerra. Para mi suegro disparar a un enemigo en combate supone un gran honor, pero encañonar a un delincuente durante un atraco es una pequeña desgracia, un asunto feo y turbio, una manera necesaria pero triste de servir a la patria.
Lo bueno de los militares es que resulta muy fácil saber qué piensan. Los ves venir. Es fácil ver crecer la furia en su interior e intuir cuando están a punto de reventar. Les cuesta mucho disimular. En mi gremio pasa todo lo contrario.
Veo cosas que no me gustan. Muy cerca de mí observo actitudes que sólo me provocan desconfianza. No hay un policía que respire tranquilo en este país. Unos viven con la permanente amenaza de un tiro en la nuca.
Otros se sentirían más cómodos si nada se hubiera movido en los últimos años, desde la muerte de Franco. Algunos están a verlas venir, dispuestos a ponerse siempre del lado de los vencedores, caiga quien caiga. Vivimos días inciertos. Días sin un respiro, en los que al concluir la jornada laboral aún debemos trabajar duro para evitar un atentado. Nadie nos compensa por esas horas extras, por la tensión, por la incertidumbre, por todas las veces que nos agachamos para mirar bajo el coche, por las bombas que explotan en nuestras pesadillas y por vivir con la desconfianza como fiel compañera.
Nos levantamos cada día pensando qué pasará hoy.
Y yo, además, me acuesto cada noche preguntándome si Laura hablará algún día, dándole vueltas a la pregunta que nadie hasta ahora ha sabido respondernos: hasta dónde llega la gravedad de su problema, qué maldito mecanismo de su pequeño cuerpo ha fallado, por qué mi hija no anda como los demás niños, no habla como los demás niños, no entiende como los demás niños.
Una mujer observa a su hija, se pregunta por qué no habla y piensa que si no es sorda no debería ser muda. A veces Lucía se siente rehén de su entorno. Rehén de su hija, que está a punto de cumplir cuatro años y la tiene atrapada por su dependencia absoluta, como si se negara a dejar de ser un bebé. Rehén del trabajo de su marido, que hasta hace pocos días lo mantenía en Bilbao y ahora lo lleva hasta Barcelona, siempre lejos, siempre tenso. Rehén de su madre cuando se pone al teléfono y llora por la nieta y por lo mal que va el país. Rehén de su ambiente laboral en el Cuartel General del Ejército, donde el desconcierto es todavía mayor que la rabia y donde muchos hablan por los pasillos pero a la hora de la verdad se callan. Rehén de una ciudad tan grande que le empieza a parecer hostil y le hace añorar la ciudad de su infancia. A veces Lucía sólo se siente comprendida por la mujer que le ayuda con la niña, pero sabe que es una comprensión de pago. Las cosas no van muy bien, pero su padre le enseñó disciplina militar, a hacer de tripas corazón y no mostrar nunca el flanco débil. Es una madre en apuros que se cubre con la coraza de un aguerrido legionario.
Un hombre está encerrado en un sótano mal iluminado. Cuesta creer que haya tenido tan mala suerte. No parecía predestinado a sufrir así. Enrique Castro, «Quini», es asturiano, cae bien a la gente y no tiene enemigos; se supone que le gustan los espacios abiertos, el mar de Gijón y correr por la hierba de los campos de fútbol donde ha crecido su fama, justo lo contrario de lo que padece ahora, en una pequeña habitación bajo tierra donde sólo se puede respirar angustia.
Su vida cambió el domingo, poco después del partido contra el Hércules. Un gran encuentro: Barcelona 6Hércules 0. Una victoria rotunda que les permite seguir en segunda posición, a sólo dos puntos del líder, el Atlético de Madrid. Quini marcó dos tantos y estrelló un balón en el larguero. Ya lleva 18 goles y continúa destacado al frente de la tabla de goleadores. Pero qué importa eso ahora. Su vida cambió después del encuentro, cuando sintió el cañón de una pistola en los riñones y una voz nerviosa, tensa, le mandó guardar silencio. Después vino lo peor. Después fue la bolsa de plástico en la cabeza y la cinta aislante alrededor del cuello. Pensó que le querían ahogar, que moriría allí mismo antes de comprender qué estaba pasando, cómo había podido desmoronarse su mundo tan rápidamente, cómo había podido pasar en poco rato del clamor del estadio coreando sus goles a viajar encogido dentro de un cajón de madera, sin más ruido de fondo que un motor de furgoneta.
Quini se ha topado con muchas pistolas en la última semana, demasiadas para un hombre pacífico. El lunes fue la pistola del teniente coronel Tejero disparando al techo del Congreso. El domingo fue la pistola de sus secuestradores incrustada entre su ropa. La pistola del militar furioso se ha visto mil veces en la televisión. La pistola de sus secuestradores probablemente no se verá nunca. Cuando hablen de él, repetirán sus mejores goles y tal vez alguna entrevista que destaque su lado humano. Un tratamiento parecido al que se da a los muertos.
Porque un secuestrado es un muerto en vida. Un hombre bajo el suelo, un hombre que sólo existe por referencias, un hombre cuya vida es moneda de cambio, un hombre sobre el que no hay certeza de que respire, salvo para quienes lo tienen encerrado.
El rehén no quiere pensar para no volverse loco, pero allí dentro no hay otra cosa que hacer. Se pregunta qué harán los compañeros. Quién ocupará su puesto en la alineación. ¿Guardarán por él un minuto de silencio?
¡No! No debe pensar en eso porque todavía no está muerto. Pero el Camp Nou es enorme y el sótano donde se encuentra muy pequeño: tres metros y medio de largo, dos metros y medio de ancho, poco más de dos metros de alto. Como un trastero. En el centro del Camp Nou se siente como en el cráter de un volcán y en ese sótano es como si estuviera en el vientre de la ballena. El Camp Nou es un volcán por cuyas gradas se derraman ríos de voces, de gritos y frases de aliento. El sótano es el estómago ulceroso de un animal moribundo, un agujero húmedo y silencioso.

Nuevas sobre el género negro

China post-comunista. Almuzara edita 'Muerte de una heroína roja'. del escritor Qiu Xeilong, novela de género negro donde se mezclan política y gastronomía, la Historia y un sutil erotismo

Hay un género negro expeditivo, raudo, contagioso, como el de Chandler y Ellroy, y otro de mayor demora y reflexión, como el de Simenon, Mankell o Vázquez Montalbán. Es lo que va de una orilla a otra del Mar Tenebroso. Lo que ocurre es que Montalbán, a esta quietud continental, a este noir europeizante, le añadió sus saberes coquinarios, inventando así el thriller gastronómico, de tan feliz memoria, que luego copiaron Camillieri o Vichi. Pues bien, Muerte de una heroína roja, del chino Qiu Xialong, tiene de Montalbán el reposo narrativo y el gusto por la cocina, a lo cual se añade el trasfondo político y una cuestión fundamental que ya se preguntaba en los 60 el maestro Cunqueiro: ¿por qué los chinos no comen peces de mar, y sólo echan al wok la escamosa carpa o la inquietante anguila? Que responda quien sepa. Pero diferencias tan pequeñas, estas menudencias de mantel, son las que luego explican la distancia cultural y la variedad humana entre ambos mundos, Oriente y Occidente.

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Perdóname, madre...

Épor mi vida loca. Ése es el grito de guerra, como si fuera un lamento, de los miembros de la Mara. Una especie de invocación a sus antepasados, pues éstos nunca soñaron, ni en sus peores pesadillas, en lo que se podrían convertir sus retoños. ¿Y qué es la Mara?, se preguntarán ustedes. Pues miren, es el nombre que recibe una especie de banda de jóvenes en Centroamérica. Ah, como los rude-boys de Jamaica que escuchaban ska, rocksteady y reggae. No, a éstos les importa un pito la música. Ah, entonces como los hippies y el movimiento flower-power. No, éstos no aman a nadie, sólo el odio cabalga por sus venas. Ah, ya entiendo, como unos skinkeads centroamericanos. No, éstos ocupan y dominan un territorio. Ah, como los Latin King o los Ñestas. No, y no, éstos convierten en niños de teta, en changuitos, a cualquier banda conocida. La Mara es otra cosa. Si quieren saberlo, lo mejor es que tomen asiento, se abrochen el cinturón de seguridad y no ingieran comida en los próximos minutos, mientras descendemos a los infiernos centroamericanos.

Artículo completo de Alejandro M. Gallo en La Nueva España  

Próximamente, NEGOCIOS ORIENTALES, de S. J. Rozan

Próximamente, NEGOCIOS ORIENTALES,  de S. J. Rozan
POR FIN EL PRIMER CASO DE LA PAREJA DE DETECTIVES LYDIA CHIN Y BILL SMITH. EL COMIENZO DE LA SAGA SUPERVENTAS GALARDONADA CON LOS PREMIOS EDGAR, SHAMUS Y ANTHONY

NEGOCIOS ORIENTALES
S.J. Rozan

Titulo original: China Trade
Autor: S.J. Rozan
Ganador de los premios:
Edgar , Shamus , Anthony
Traducción: Isabel Merino
Fecha de publicación: Junio 2006
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 352
Colección: CALLE NEGRA Nº: 10
Género: Novela negra, misterio y policiaca

S.J. Rozan nos ofrece en "Negocios orientales" la primera aventura que comparten los detectives Lydia Chin y Bill Smith. La saga protagonizada por la pareja ha sido laureada con premios como el Shamus o el Anthony. "Invierno y Noche", publicada el año pasado en España por La Factoría de Ideas con gran aceptación de crítica y ventas, obtendría el más reputado premio de la novela negra internacional en 2003, el premio Edgar.

"Negocios orientales" aborda una temática de máxima vigencia, de la que se alimentan los titulares de los periódicos. Al vivir en una economía globalizada, obtenemos un auge imparable del crimen internacional, y por tanto la delincuencia adopta nuevos rasgos. Al igual que clásicos del cine como Manhattan Sur o cintas recientes como Brother, de Takeshi Kitano, esta novela nos desvela el funcionamiento del crimen organizado asiático dentro de Estados Unidos.

La detective privado Lydia Chin tiene especial olfato para los problemas, y no tardará en unir fuerzas con el detective Bill Smith para tirar de la madeja tan pronto le atenaza una sospecha. El robo de una porcelana valiosa del Museo de Chinatown es un suceso que para la mayoría no pasaría de ser un recorte del periódico, pero para la pareja protagonista se convertirá en el descenso a un submundo peligroso: la mafia china.
     
Estados Unidos tiene poco más de dos siglos de historia, pero en su interior se ha tejido una red de intereses que viene del lejano Oriente y que hunde sus raíces en el pasado ancestral. Un juego mortal en el mosaico de culturas más misterioso y desconcertante de Nueva York.


Chicos malos del relato oscuro

Chicos malos del relato oscuro

Fernando Martínez Láinez, Rafael Reig y Rafael Fuentes debaten sobre la vigencia del género

A. T./MADRID
 
Van de tipos duros. Quizá porque durante mucho tiempo han reinado en un género donde había pocas mujeres. Un ejemplo a modo de botón: en 'Crímenes contados', la 'Antología del relato negro español', que acaba de publicar la editorial Menoscuarto y que ayer se presentó en la Feria, solo una escritora, Alicia Giménez Bartlett. Entre los que están, Fernando Martínez Láinez (Barcelona, 1941) -que además del encargado de la edición es el autor de uno de los relatos, 'Mirando al mar'- Rafael Reig (Cangas de Onís, Asturias, 1963) y Rafael Fuentes (Madrid, 1962) discutían ayer sobre la vigencia de la novela negra. ¿Es el realismo social de la novela policiaca? ¿Es aquella historia en la que los malos tiene alguna oportunidad de ganar? ¿Es?
 
Artículo completo en NORTECASTILLA.ES
 

UN THRILLER VIBRANTE, AMBIENTADO EN LA NORTEAMÉRICA DE LOS 60. NOVELA GANADORA DEL PREMIO EDGAR 2005

UN THRILLER VIBRANTE, AMBIENTADO EN LA NORTEAMÉRICA DE LOS 60. NOVELA GANADORA DEL PREMIO EDGAR 2005

LA CHICA DE CALIFORNIA
T. Jefferson Parker

Titulo original: California girl
Editor original: William Morrow
Premios de la novela: Edgar (2005) , California Booksellers Association Book Award (2005)
Autor: T. Jefferson Parker
Ganador de los premios:
Edgar (2)
Traducción: Isabel Merino
Fecha de publicación: Junio 2006
Colección: CALLE NEGRA Nº: 9
Género: Novela negra, misterio y policiaca

El aclamado James Ellroy parece decidido a reescribir la historia de Norteamérica, ofreciéndonos una mirada a la trastienda de la alta política. Novelas como La Dalia Negra o L.A. Confidential nos muestran el reverso del Sueño Americano. Nos muestran cómo Hollywood se alimenta de estrellas de cine y cazatalentos, pero también de cadáveres abandonados en descampados, cuando no de aspirantes al éxito que fracasan en el intento de manera estrepitosa.

En este retrato de Norteamérica, Ellroy tiene un duro competidor: T. Jefferson Parker, escritor forjado en el periodismo que se ha especializado en una época determinada, los años sesenta. Y en un lugar muy concreto: la mítica California.

En las páginas de Parker encontraremos un retrato nada cómodo de la década prodigiosa: el derrumbe de las utopías del 68; el fracaso del Vietnam, que se cobró a una generación completa de soldados y la conciencia y orgullo de una nación; la aparición de toda suerte de gurús culturales, del iluminado “beatnik” Timothy Leary al peligroso Charles Manson… Todo ello integrado en un vibrante retrato de la vida americana.

Los hermanos Becker crecieron muy unidos. Corre la década de los sesenta y cada uno de ellos ha hecho ya su vida. Uno es policía y está investigando su primer caso de homicidio, el de Janelle Vonn, una chica que conocieron en la primera juventud, de la que cada uno se enamoró a su manera. Otro de los Becker se ha hecho pastor evangelista; vive a la espera de un milagro. El tercero es un ambicioso periodista.

Cada uno intentará encontrar al asesino de Janelle. A medida que los sospechosos se multiplican y los secretos se desvelan, los tres hermanos se ven obligados a enfrentarse con el peligro y a plantar cara a su propio pasado.


EL AUTOR

T. Jefferson Parker

Nació en Los Angeles y ha vivido siempre en California del Sur. En 1978 pasa a ser un sabueso del periodismo para el semanario The Newport Ensign. Después de cubrir diversas secciones pasaría a trabajar en el Daily Pilot, donde ganaría tres veces el Orange County Press Club con sus artículos.
    
 Sus siguientes obras seguirían centradas en California del Sur, retratando su estilo de vida y el mundo del delito. Desde entonces, Parker pasa a ser un creador de best-sellers a la vez que cosecha grandes éxitos de crítica. Según L. A. Times, su prosa es “potente e irresistible”, comentario que corrobora y amplía el New York Times al calificarlo como “escritor poderoso”.
Con su novela El silencio de Joe ganaría en 2002 el premio Edgar (que reconoce a la mejor novela policiaca y de misterio del año); y gracias a La chica de California, ha ganado el Edgar por segunda vez en 2005.

 

«Contar con los mismos personajes me quita libertad»

Lorenzo Silva explica que el respeto a la personalidad de un protagonista ya conocido es «clave» para su coherencia.

El sargento Rubén Bevilacqua y la principiante Virginia Chamorro de la Guardia Civil son la pareja protagonista de una serie de novelas policiacas que el escritor Lorenzo Silva ha realizado desde el año 1998, con títulos como El alquimista impaciente, El lejano país de los estanques o la última entrega publicada recientemente, La reina sin espejo.
 
N.A.D./LOGROÑO

- ¿Por qué dos personajes?

- Contar con dos personajes me permite tener una duplicidad de puntos de vista en muchas cuestiones. Para empezar, tengo un hombre y una mujer, una persona madura y otra joven, dos sensibilidades y dos caracteres distintos, que además yo creo que se apartan de los tópicos propios del Cuerpo y de su género... Me ofrecen la posibilidad de que dialoguen entre ellos, de que haya un contrapunto entre ambos. Bevilacqua habla mucho pero Chamorro le discute y le opone distintas versiones. No se trata de un solo personaje que ofrece una versión inapelable, sino de una evolución entre ambos.

Entrevista completa en larioja.com  

La mariposa de obsidiana

La mariposa de obsidiana

Rituales aztecas e investigaciones policiales, en la nueva novela de Juan Bolea

ZARAGOZA.- El escritor Juan Bolea presentó ayer en Zaragoza su última novela, “La mariposa de obsidiana”, una nueva entrega de la serie que inició con su anterior libro, “Los hermanos de la costa”, en la que comenzaba la serie de narraciones con temática policiaca protagonizada por la subinspectora Martina de Santo.

En este caso, el escritor, de raíces aragonesas y andaluzas, ha pretendido llevar a las investigaciones sobre un asesinato en los años ochenta las tradiciones rituales de sacrificio de los antiguos aztecas. De ahí el nombre de la novela, la mariposa es la figura que veían los que iban a ser sacrificados por un efecto del sol en el cuchillo de obsidiana que los sacerdotes utilizaban para ejecutar el asesinato.

La novela surgió, como ha explicado el propio escritor, de sus contactos con la cultura azteca, y de su acercamiento a la arqueología de los templos centroamericanos. “El sacrificio llevaba intrínseco un sentido sagrado, regenerativo, de felicidad, se cuidaba mucho a los reclusos que iban a ser asesinados” ha indicado el escritor, que consideró interesante trasladar parte de este ritual a una novela policiaca desarrollada en los años ochenta.

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Almuzara se adentra en la novela negra «made in China»

La editorial, presidida por el ex ministro Manuel Pimentel, lanza al mercado «Muerte de una heroína roja», «thriller cultural oriental» de Qui Xiaolong

DAVID MORÁN

BARCELONA. El arrollador y aparentemente imparable despertar económico de China tiene también un lado oscuro ideal para abonar el terreno de la novela negra, como demuestra Qiu Xiaolong en «Muerte de una heroína roja», thriller con el que el escritor nacido en Shangai y afincado en St. Louis (Estados Unidos) pasa revista a la China de la transición al tiempo que recorre todos los rincones de su ciudad natal tratando de resolver el asesinato de Guan «Hong Ying», una joven celebridad entregada a la causa del Partido Comunista.

La novela, traducida ya a más de catorce idiomas, aterriza en España de la mano de Almuzara, editorial cordobesa presidida por el ex ministro Manuel Pimentel y con una línea dedicada a la novela negra en la que destacan obras del argelino Yasmina Khandra, el barcelonés Leo Coyote y el cubano Amir Valle.

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Abasolo cuenta la historia de un chantaje en la Transición en su última novela

El autor bilbaíno ganó con esta obra de intriga el Premio de Narrativa García Pavón
 
ELENA SIERRA/BILBAO
 
El Excelentísimo Señor don Manuel Aldazábal Gorostizaga, Manolo, Imanol para los íntimos, se encuentra cierto día preguntándose si su vida habría sido lo que es si «una serie de circunstancias no me hubieran convertido, a mí, en el hombre mediocre e insignificante por antonomasia, en un auténtico héroe de la Transición». La casualidad, el error y la inercia en la existencia de un 'hombre normal', aderezado todo ello con política e intriga, son los mimbres con los que el escritor bilbaíno José Javier Abasolo ha trenzado su última novela, 'Antes de que todo se derrumbe'.

Con este libro, publicado por Algaida, Abasolo (1957) logró el VIII Premio de Narrativa Francisco García Pavón, del Ayuntamiento de Tomelloso. Y en él el autor vuelve a utilizar la novela negra como método con el que acercarse al «momento que vivimos. No en vano se ha dicho que este género es la novela social de hoy», explica uno de los autores vascos más conocidos en este campo.
 
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Incombustible Camilleri

Incombustible Camilleri

ALEJANDRO M. GALLO

Andrea Camilleri, a sus 81 años, es uno de los escritores de novela negra más leídos del mundo. Ha sido el creador del carismático comisario Salvo Montalbano, personaje que ha traspasado la barrera del papel al celuloide. En España, lleva publicadas nueve entregas, y en el mes de marzo, de la mano de la editorial española Salamandra, el público ya dispone de la décima: La paciencia de la araña. Pero Camilleri no sólo centra sus historias alrededor del comisario, en ocasiones nos sorprende con novelas contundentes, de esas que te dejan k. o. en el primer asalto, como ha sido el caso de La captura de Macalé.

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'Días sin tregua', ganadora del Premio Málaga de novela, sale a la venta mañana

'Días sin tregua', ganadora del Premio Málaga de novela, sale a la venta mañana

Marzo de 1983. El futbolista Enrique Castro 'Quini' es secuestrado a la salida del Camp Nou barcelonés y empieza un periodo de cautiverio que se prolongó durante casi un mes. Este suceso conmocionó a la opinión pública española en pleno proceso de Transición y además le sirvió al madrileño Miguel Mena como base para trazar los mimbres de su novela 'Días sin tregua', que mañana llega a las librerías españolas publicada por Ediciones Destino.

La obra de Mena, con la que el escritor obtuvo el primer Premio Málaga de novela, convocado por el Instituto Municipal del Libro, gira en torno a un policía que investiga este secuestro. Una novela negra que se sale de los parámetros del género y que se adentra en lo más profundo del alma y de las miserias humanas.

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Antes de que todo se derrumbe

Antes de que todo se derrumbe
José Javier Abasolo

Editorial: Algaida
Idioma: Castellano
Nº Edición: 1
Fecha de edición: 05-2006
Encuadernacion: Tapa dura
Tamaño: 23 x 15 cm.
320 páginas

VIII Premio de Narrativa Francisco García Pavón

Manuel Aldazábal, también llamado a veces Imanol, y casi siempre Manolo, parecía destinado a una vida gris y conformista. Sin embargo, el azar y una mentira- o más bien, una confusión- acabaron convirtiéndole en un icono de la lucha por las libertades democráticas en Euskadi en los años setenta, y así se fue fraguando una exitosa carrera política que, veinticinco años después, aún no lo había dado todo de sí.
Pero un día una inesperada llamada de teléfono amenaza con desvelar esa mentira en la que ha estado viviendo Manuel Aldazábal el último cuarto de siglo, y desde ese momento parece que su vida comienza a desmoronarse.

Utilizando las claves de la novela negra con una habilidad de la que José Javier Abasolo ha hecho gala en obras anteriores. Antes de que todo se derrumbe es un relato de intriga doméstica y sátira política cuyo desenlace, sin embargo, puede llegar hasta extremos que el lector nunca imaginaría.

Mankell abre una serie de novelas con la hija de Wallander como protagonista

En su empeño por seguir el envejecimiento de su personaje, el policía Kurt Wallander, el escritor sueco Henning Mankell (Estocolmo, 1948) llega al año 2001. El policía de la localidad de Ystad está en el final de su carrera y se le ha agriado un poco más el carácter. Además, ha venido una joven de prácticas y al principio no sabe cómo actuar delante de ella. Es su hija Linda, en la que tanto ha pensado a lo largo de su vida y con la que tanto ha peleado. Un caso sobre una secta religiosa les acercará, e incluso llegarán a respetarse y a entenderse.

Linda Wallander había aparecido en la novela 'Cortafuegos', en la que expresaba sus intenciones de ser policía, pero ahora ocupa por primera vez el centro del escenario en 'Antes de que hiele' (Tusquets)
, la novela de Mankell que llega hoy a las librerías. El libro trata de adentrarse en las profundidades psicológicas de la relación entre un padre y una hija, y en la nueva ola de fanatismo religioso.

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Locos por Ellroy

Aunque a estas alturas resulta una perogrullada afirmar que la novela negra es la que más fielmente refleja la realidad de nuestro tiempo, muchos siguen negando la validez de este género mal llamado menor. Quizá debieran echarle un vistazo a la obra de James Ellroy: probablemente cambiarían de opinión.
 
Artículo completo de Fran J. Ortiz en El Periódico de Villena  

El Aleph reedita 'El agente secreto' de Conrad

barcelona. El Aleph Editores recupera el clásico El agente secreto de Joseph Conrad, que llevó al cine Alfred Hitchcock bajo el título de Sabotaje, en una nueva edición que cuenta con un prólogo inédito de Thomas Mann. La novela cuenta cómo detrás de la fachada de una tienda del Soho que vende mercancía dudosa, vive Verloc, un anarquista indolente que camufla sus actividades políticas bajo el velo de una vida doméstica y familiar. De acuerdo con Vladimir, un siniestro diplomático, Verloc acepta la misión de poner una bomba en el Observatorio de Greenwich, aunque tras la explosión se da cuenta de que ha destruido algo más que la complacencia de la burguesía inglesa.

El agente secreto es una de las grandes novelas del siglo XX en la que describe el submundo del terrorismo y ofrece una sátira negra sobre una sociedad moralmente corrupta. En el prólogo inédito de Thomas Mann, el escritor alemán asegura que la novela es "a la vez una emocionante historia detectivesca, una novela policíaca, con una intriga ambientada en una embajada extranjera y un final trágico".

Joseph Conrad (1857-1924) nació en Ucrania y su familia se vio obligada a exiliarse por razones políticas. A los 20 años aprendió inglés y en esta lengua escribió toda su obra. Conocido mundialmente por títulos fundamentales, como son Lord Jim y El corazón de las tinieblas, entre sus novelas destacan Con la soga al cuello, Nostromo, El pirata, El negro del Narciso, Bajo la mirada de Occidente y El agente secreto.

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