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La Balacera

Harkaitz Cano publica un relato de locos envuelto en música

El Correo 08/06/2004

El escritor vasco presentó la versión en castellano de su primera novela, 'Jazz y Alaska en la misma frase'

IÑAKI ESTEBAN/BILBAO

Un amigo de Harkaitz Cano (Lasarte, 1975) definió 'Jazz y Alaska en la misma frase' como «una novela negra lírico-psiquiátrica». Al autor vasco le pareció atinada la etiqueta. Había un muerto desde el comienzo, era la primera narración larga de un poeta y se había inspirado en una revista que dirigía Leopoldo María Panero en el hospital psiquiátrico de Mondragón, en la que recogía testimonios de los enfermos mentales.

Cano escribió esa primera novela en euskera ('Beluna jazz') hace ocho años y acaba de publicarla ahora en español. «La tentación de reescribirla ha sido continua. Por eso me he tomado bastantes libertades en la traducción y he tratado de que en ella se refleje el tiempo que ha pasado», dijo ayer en la Feria del Libro de Bilbao.

Alaska no es lo que parece en la novela de Harkaitz Cano. Su nombre aparece en la entrada de un psiquiátrico de Rotterdam, donde está recluido el trompetista estadounidense, de origen vasco, Bob Ieregui. El músico entra en el centro después haber tocado en varios clubes de París y de la ciudad holandesa. Le acompañan en su encierro un caballo imaginario y el amor de Clara Miao.

Los locos han roto la barrera que separa lo público de lo privado, y esa ruptura interesaba a Cano, más incluso que el argumento, cuando se puso a escribir 'Jazz y Alaska en la misma frase'.

La cabeza y la mano

El escritor guipuzcoano explicó que en su novela hay «mucha música, no sólo de jazz». «Según lo que escuchas, cambias la escritura. Si pones a John Coltrane, tiendes a las frases largas y cadenciosas. Como en los temas de jazz, la estructura de la novela no es lineal, sino rota. Las frases se repiten pero no de la misma manera».

Entre las inspiraciones para este libro también se hallan los recuerdos infantiles, como el de su abuela, buena aficionada a los combates de boxeo televisados. No en vano uno de los residentes de Alaska es un boxeador al que le suena un teléfono en la cabeza. «No sé si a mí me gusta el boxeo, pero me gusta que a mi abuela le guste», manifestó el escritor a modo de trabalenguas.

Cano resaltó que esta novela pertenece a su primera etapa como escritor, en la que ahora le cuesta reconocerse. En su proceso de maduración, ha conseguido que «la cabeza y la mano, lo que pienso y lo que escribo, estén cada vez más cerca».

Que Bob Ieregui, el personaje principal, sea trompetista no es casualidad. El propio Harkaitz Cano estuvo soplando el instrumento durante dos años en una orquesta. «Pasado ese tiempo, me echaron. El director me dijo que había estado allí porque no tenía otro músico, y eso duele».
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